Retrato de José María de Urquinaona y Bidot, que fue obispo de Barcelona entre 1878 y 1883

Retrato de José María de Urquinaona y Bidot, que fue obispo de Barcelona entre 1878 y 1883El Debate - Asistido por IA

Historia

El 'obispo de los obreros' que el nacionalismo catalán pretende erradicar del callejero de Barcelona

José María Urquinaona fue obispo unos pocos años, pero dejó una marca indeleble en la ciudad

El nacionalismo catalán –y Junts en particular– lleva tiempo impulsando una campaña para cambiar el nombre de la plaza Urquinaona de Barcelona por el de Francesc Ferrer i Guàrdia, como explicó El Debate. No es la primera vez que se intenta algo así, aunque en esta ocasión el cambio en el nomenclátor tiene su miga, dado el perfil de los dos personajes.

Ferrer i Guàrdia, pedagogo y masón, fue el alma mater de la Semana Trágica. Cuando fue ejecutado, el 13 de octubre de 1909, como autor y jefe de la rebelión, las logias de medio mundo protestaron a Antonio Maura y a Alfonso XIII: desde entonces se le conoce como mártir del libre pensamiento. Por su parte, Urquinaona fue obispo de Barcelona entre 1878 y 1883

Ahora bien, ¿quién era este personaje, y por qué se le conoce como el ‘obispo de los obreros’? José María Urquinaona Bidot nació en Cádiz el 4 de septiembre de 1814. Antes de ser nombrado obispo de la diócesis de Barcelona ya gozaba de un enorme prestigio. Tomó parte en el Concilio Vaticano I y pasó por la diócesis de Canarias, de 1868 a 1878.

Representante del catolicismo tradicionalista, defendía los valores cristianos frente al avance del liberalismo secularizador. El 15 de julio de 1878 fue nombrado obispo de Barcelona, sustituyendo a Joaquín Lluch Garriga, al cual nombraron arzobispo de Sevilla. A pesar de estar menos de cinco años al frente de la diócesis, su obra apostólica estuvo marcada por cuatro aspectos claves.

En un momento en el cual las políticas librecambistas del gobierno de Madrid amenazaban la industria textil catalana, Urquinaona se posicionó. Entendía que la prosperidad de Barcelona dependía de su salud industrial, y más teniendo en cuenta que se estaba facilitando la entrada de productos extranjeros.

Consideraba que el proteccionismo era una necesidad social para garantizar el trabajo de los obreros y evitar la miseria que alimentaba los conflictos de clase. Su voz dio legitimidad moral a las demandas de los industriales ante Madrid. Medió en los conflictos laborales, manteniendo una relación fluida con los dueños de las grandes fábricas.

Recreación con IA de una fotografía histórica del obispo Urquinaona

Recreación con IA de una fotografía histórica del obispo Urquinaona

Su prestigio le permitió sentarse con la burguesía industrial para exigirles una caridad cristiana, que se tradujera en mejores condiciones para los trabajadores. Urquinaona siempre buscó evitar la violencia. Esto le valió el respeto de ambos bandos, siendo capaz de pacificar situaciones que los gobernadores civiles no lograban controlar.

Esta mediación la hizo gracias no solo a su prestigio, sino al hecho de formar parte de la vida institucional de la ciudad. Fomentó el diálogo con el Fomento del Trabajo Nacional, y apoyó grandes proyectos, como la Exposición Universal de 1888. Su visión era convertir Barcelona en una ciudad moderna y que se convirtiera en el centro industrial del textil en España. Gracias a estas actuaciones se ganó el sobrenombre del 'obispo de los obreros' y 'obispo de la paz'.

En el debate público

El obispo Urquinaona entendió que la Iglesia debía estar presente en la modernidad. Por eso fomentó la creación de publicaciones y asociaciones que permitieran a los católicos participar en el debate público. Entre las asociaciones destacamos Amigos de los Obreros, Patronato del Obrero o las Escuelas Gratuitas para Pobres.

Por lo que se refiere a las publicaciones impulsó el Boletín Oficial del Obispado de Barcelona, la Revista de la Academia Filosófico-Científica de Santo Tomás, o su apoyo y cercanía con El Correo Catalán. Todo esto lo hizo bajo los preceptos de un tono conciliador y constructivo.

El 11 de septiembre de 1881 presidió las fiestas de la Coronación Canónica de la Virgen de Montserrat, siendo la primera imagen mariana en España en recibirla. Ese mismo día el Papa León XIII también la proclamó oficialmente como Patrona de las Diócesis de Cataluña.

Urquinaona no fue un obispo que se encerró en los muros de la catedral; salió a la calle para entender los problemas de la industria, de los trabajadores y de la identidad de su pueblo. Falleció de una pulmonía fulminante el 31 de marzo de 1883 en el Palacio Episcopal de Barcelona. Sus últimas palabras fueron: «La Virgen de Montserrat me abrirá las puertas del Cielo porque la he declarado patrona de Cataluña». Está enterrado en la Basílica de la Merced.

La Plaza Urquinaona

En la actual plaza había, antes del 1853, los baluartes de San Pedro y de Jonqueres. También se derribó parte del Monasterio de Jonqueres de monjas benedictinas. Curiosamente esta plaza no figuraba en el plan original de Ildefonso Cerdá. Se convirtió en plaza en el 1857 llamándose Plaza Nueva de Jonqueres.

Vista desde la plaza Urquinaona de Barcelona

Vista desde la plaza Urquinaona de BarcelonaWikimedia

El 22 de mayo de 1883 el consistorio barcelonés, presidido por el alcalde Francesc de Paula Rius i Taulet, renombró la plaza poniéndole el nombre del obispo, como testimonio del inmenso respeto que tuvo entre todas las clases sociales de la ciudad. El hecho de que Junts pida ahora el cambio de nombre no es una improvisación.

En noviembre de 1936 el Ayuntamiento de Barcelona, bajo la alcaldía de Carles Pi i Sunyer, de ERC, decidió eliminar la referencia religiosa de la plaza y llamarla Plaza de Francesc Ferrer i Guàrdia. No solo cambió el nombre de la plaza. También se renombró la estación del metro y el cine que se encontraba en el número 5 de la plaza.

El cambio oficial tuvo lugar el 17 de enero de 1937. En 1939 pasó a llamarse Plaza del Obispo Urquinaona y, el 20 de diciembre de 1979, bajo la alcaldía de Narcís Serra, se eliminó el título de obispo, para dejarla en Plaza de Urquinaona. Así pues, Junts quiere volver a los tiempos de la guerra civil con el nombre de esta plaza.

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