Fundado en 1910
Así debió de contemplar la Sagrada Familia el literato inglés

Así debió de contemplar la Sagrada Familia el literato británico

George Orwell lamentó que los anarquistas «no volaran» la Sagrada Familia «cuando tuvieron la oportunidad»

El literato británico definió la inconclusa basílica de Gaudí como «uno de los edificios más horrendos del mundo»

Cualquiera que haya leído Homenaje a Cataluña recordará la opinión que George Orwell vertió allí sobre la basílica –que él denomina «catedral»–de la Sagrada Familia: «Uno de los edificios más horrendos del mundo». Noventa años después, cuando la obra cumbre de Antonio Gaudí acaba de ser coronada en su punto más elevado (172,5 metros de altura en su torre de Jesucristo), el «horrendo edificio» se ha convertido en uno de los iconos más reconocidos del planeta, en el símbolo más importante de Barcelona y en una magna obra de arquitectura que cosecha las alabanzas unánimes de visitantes de toda clase, condición e ideología.

George Orwell, que poseía un extraordinario talento para las letras, andaba más escaso de criterio arquitectónico. «Creo que los anarquistas demostraron mal gusto al no volarla cuando tuvieron la oportunidad, aunque colgaron una pancarta roja y negra entre las agujas», escribía en su obra publicada en 1938. El propio Orwell –anarquista en ese momento– tuvo que abandonar precipitadamente la Ciudad Condal meses más tarde para salvar la vida, al comprobar que los comunistas pasaban por las armas a sus correligionarios.

Lo que dijo Orwell de la Sagrada Familia

«Por primera vez desde que llegué a Barcelona fui a ver la catedral, una catedral moderna y uno de los edificios más horrendos del mundo. Tenía cuatro agujas almenadas con forma de botellas de vino del Rin. A diferencia de la mayoría de las iglesias de Barcelona, no sufrió daños durante la revolución, sino que se salvó por su 'valor artístico', según se decía. Creo que los anarquistas demostraron mal gusto al no volarla cuando tuvieron la oportunidad, aunque colgaron una pancarta roja y negra entre las agujas».

Es interesante reseñar que Orwell reconoce sin ambages que, «a diferencia de la mayoría de las iglesias de Barcelona, [la Sagrada Familia] no sufrió daños durante la revolución». Efectivamente, gran parte de los templos de la Ciudad Condal habían sido arrasados durante los primeros compases de la Guerra Civil. Incluso antes: Durante la Semana Trágica de Barcelona, en julio de 1909, la violencia anticlerical desatada por grupos extremistas de izquierdas resultó en la destrucción de unos 80 edificios religiosos, incluyendo iglesias, conventos y escuelas.

Un partido de fútbol junto a la Sagrada Familia, en torno a 1915

Un partido de fútbol junto a la Sagrada Familia, en torno a 1915

El martirio de los templos, una obra del canónigo José María Martí Bonet, es un libro fundamental para entender la magnitud de la destrucción que se llevó a cabo en Barcelona y en toda Cataluña. Sólo en la diócesis barcelonesa, 500 iglesias fueron pasto de las llamas y la destrucción. Es decir, todas menos diez, entre las que se encontraban la abadía de Montserrat y la catedral, que se salvó in extremis. Fueron incendiados 464 retablos, así como pinturas, esculturas, piezas de orfebrería y órganos, entre los que se encontraba el de Santa María, uno de los más importantes de Europa.

Orwell acertó al huir de Barcelona: en mayo de 1937 se produjo una guerra civil dentro de la Guerra Civil. Anarquistas y comunistas se liaron a tiros en las calles, que estaban jalonadas de barricadas. El balance: alrededor de 500 muertos y más de 1.500 heridos, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo en las cifras. Los libertarios del escritor inglés se llevaron la peor parte. La experiencia vivida le sirvió posteriormente, sin duda, para elaborar dos de sus obras más recordadas: Rebelión en la granja y 1984.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas