El Cristo situado en el baldaquino de la Sagrada Familia, sobre el altar mayor
Barcelona
La nieta del picapedrero que Gaudí usó como modelo para el Cristo de la Sagrada Familia: «Es un honor»
La historia entre el arte y la tradición familiar oculta tras una de las esculturas más icónicas del templo
En la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, cada detalle tiene su propia historia. Una de las más emotivas hace referencia a las esculturas con que Antonio Gaudí pobló la fachada del Nacimiento, la única que vio comenzada en vida. Según explica un reciente artículo publicado en la web del templo, el arquitecto utilizaba a colaboradores suyos o vecinos del barrio como modelos para las estatuas.
Una de estas figuras es la de Cristo Crucificado, que tuvo como modelo al jefe del taller de canteros de la Sagrada Familia, Mariano Barceló. Así consta en una fotografía publicada en la revista Gaceta de les Arts el 1 de julio de 1926, acompañando a un artículo sobre la técnica del yeso moldeado que usaba Gaudí. El obituario de Barceló publicado en diciembre de 1926 en El Propagador de la Devoción a San José confirma que él es el hombre retratado en la famosa foto.
Mariano Barceló, posando como Cristo crucificado, en 1926
El obituario describe a Barceló como «un hombre cuya vida toda entera ha sido utilizada en la construcción del templo», y señala: «Sólo cuando el estado le reclamó y lo mandó a Cuba en los días de la pérdida de aquella posesión, dejó de prestar sus servicios al Templo de la Sagrada Familia, al cual dirigía constantemente sus ojos porque en él había dejado su corazón».
Fue el escultor Carles Mani, colaborador de Gaudí, quien empleó a Barceló como modelo para el crucifijo del oratorio de la Casa Batlló, que a su vez inspiró al escultor Francesc Fajula para crear el Cristo crucificado que hoy en día sigue situado en el baldaquino del altar mayor de la Sagrada Familia.
Las nietas y la bisnieta de Barceló –respectivamente, Anna Maria y Montserrat Barceló, y Carla Planas– celebran que el Cristo de la Sagrada Familia lleve su rostro. «Es muy emocionante y es un honor, estamos muy orgullosas y agradecidas», explica Montserrat, en una entrevista publicada por la basílica.
Y también añade: «La Sagrada Familia es parte de nuestra historia: por el vínculo familiar que tenemos pero también porque es donde hemos vivido; de alguna manera, podemos decir que hemos crecido con la Sagrada Familia».