Silvia Abril, en la alfombra roja de los Premios Goya

Silvia Abril, en la alfombra roja de los Premios GoyaGTRES

La carta de una católica catalana a Sílvia Abril: «Aunque no creas en Dios, Él te mira con ternura infinita»

Una joven católica de Cataluña responde con una carta a las palabras de Sílvia Abril sobre los jóvenes creyentes y le recuerda la mirada de ternura de Dios

Una joven católica catalana ha respondido, mediante una carta enviada a El Periódico de Catalunya, a las polémicas palabras de la actriz Sílvia Abril sobre los jóvenes creyentes y la fe cristiana. En su mensaje, la autora interpela directamente a la humorista y le recuerda que, aunque no crea en Dios, «Él la mira con ternura infinita».

En la antesala de los Premios Goya, Sílvia Abril lamentó el interés de muchos jóvenes por el cristianismo y aseguró que se niega a aceptar «esa tirada hacia lo cristiano», llegando a calificar la fe como un «chiringuito». Sus declaraciones han generado rechazo en amplios sectores del mundo católico, que ven en ellas una falta de respeto hacia la libertad religiosa y hacia millones de creyentes.

Una respuesta serena desde la fe

La lectora del Periódico de Catalunya, que se presenta como mujer, catalana y católica, y se siente directamente aludida por el desprecio hacia los jóvenes creyentes es la que firma la carta. Sin insultos ni descalificaciones, reivindica que los católicos no son ciudadanos de segunda, sino personas que viven su fe con libertad, responsabilidad y compromiso social. Recuerda que muchos jóvenes se sostienen en la oración, sirven a los demás y participan en la vida pública desde su fe.

«Dios te mira con ternura infinita»

El núcleo de la carta es un mensaje de misericordia: aunque Sílvia Abril no crea, Dios sigue mirándola «con ternura infinita». La autora subraya así que la respuesta cristiana no es el rencor, sino la invitación a descubrir una mirada de amor que no se apaga, incluso cuando se ridiculiza la fe.

Una voz católica desde Cataluña

En un contexto en el que la fe católica es con frecuencia objeto de burla, esta carta muestra la voz de una mujer creyente que pide respeto sin renunciar a confesar lo que vive. Su texto se suma a otras respuestas públicas que, desde el ámbito católico, han salido al paso de las palabras de la actriz y han defendido la presencia legítima de los jóvenes cristianos en la vida cultural y social de España.

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