Miriam (segunda por la izquierda) y otros misioneros, disfrazados por la fiesta de Todos los Santos

Miriam (segunda por la izquierda) y otros misioneros, disfrazados por la fiesta de Todos los SantosCedida

Católicos

Miriam, misionera en uno de los barrios más difíciles de Chile: «Los planes de Dios son sorprendentes»

La joven de Barcelona relata su experiencia en Bajos de Mena de la mano de la Fundación Misericordia

Conocido como «zona roja», Bajos de Mena es una de las zonas más complicadas de todo Chile. Situada al sur de Santiago y construida sobre un gran basural, es una comuna que concentra elevados niveles de pobreza, inseguridad y narcotráfico. Es, también, el nuevo hogar de Míriam Buxó, una joven catalana que lleva seis meses sirviendo allí como misionera.

«Es cierto que hay que ir con cuidado, pero podemos vivir muy tranquilos y sentirnos cada vez más en casa, muy cuidados por nuestros vecinos», explica Buxó, que dejó temporalmente su trabajo como responsable de formación en un colegio católico de Barcelona para lanzarse a la aventura misionera en Chile, de la mano de la Fundación Misericordia.

Panorámica de Bajos de Mena y un dibujo infantil

Panorámica de Bajos de Mena y un dibujo infantilCedidas

Se trata de una fundación creada por un francés y una brasileña hace 13 años en otro barrio de Santiago, La Pincoya, y que desde entonces se ha extendido a la periferia de otras grandes ciudades, como Buenos Aires, París o Nueva York. Su carisma se inspira en el corazón de Jesús, «que late día y noche por los más pobres» y su objetivo es servir a los más desfavorecidos en todos los ámbitos: el humano, el económico, el espiritual y el social.

Oración, fraternidad y sencillez

Aunque la fundación Misericordia nació hace más de una década, la misión en Bajos de Mena apenas está empezando. Buxó forma parte de un equipo de siete misioneros: una familia con cinco hijos que llegó primero y otros cinco jóvenes, incluida la barcelonesa, que se sumaron unos meses después. «Al ser un nuevo lugar de misión, todo está por hacer», explica Buxó.

Sus días empiezan rezando, con una hora de Adoración Eucarística, porque «de la oración mana toda la misión», dice, y añade: «Convencidos de que es Dios quien nos envía y es Él quien quiere encontrarse con nuestros vecinos, nos empapamos de Él para llevarle por las calles».

La oración es uno de los cuatro pilares del compromiso que asumen los misioneros de Misericordia: los otros tres son la fraternidad –la vida en comunidad, «nuestra pequeña familia aquí»–, la sencillez y la vida apostólica. «La misión nos llama a la entrega y a estar al servicio de las necesidades del barrio», dice Buxó.

Para conocer estas necesidades, todos los días, los misioneros salen por parejas o tríos a visitar el vecindario. «Nunca sabemos qué va a suceder», señala Buxó, relatando los «pequeños milagros» de los que son testigos cada día, como la «conversación sanadora» que tuvieron con Ana, una mujer a la que ayudaron a entrar en su casa porque tenía problemas con la llave y con quién acabaron entre lágrimas hablando sobre cómo le estaba costando acompañar a su hermano, postrado en cama tras un accidente.

Rosario misionero

A medida que han ido conociendo el vecindario, han ido proponiendo actividades, como un rosario misionero semanal: «Cada miércoles vamos en procesión a una casa y rezamos el rosario ahí, es increíble cómo la Virgen transforma los corazones y nos lleva hacia su hijo», relata, explicando que Chile es una tierra «muy mariana».

Un "rosario misionero" por las calles de Bajos de Mena

Un «rosario misionero» por las calles de Bajos de MenaCedida

También ofrecen una Adoración Eucarística cantada los viernes y una propuesta para niños los sábados llamada «amiguitos de Jesús» que combina oración, juegos y talleres. Además de las actividades semanales, también han realizado acciones destacadas puntuales, como el Día de Todos los Santos, la procesión de Cristo Rey en el Cerro San Cristóbal o las famosas posadas antes de la «veraniega» Navidad, cantando villancicos a 30 grados.

En todo ello destaca una imagen, que Buxó contempló el día del Domund, el Domingo Mundial de las Misiones. Ese día los misioneros fueron a misa a una capilla a la que no habían ido y allí la joven vio una cruz rodeada de basura.

"El Señor rodeado de despojos. Y sigue ahí, en la cruz. Allí donde nadie quiere estar", reflexiona Buxó

«El Señor rodeado de despojos. Y sigue ahí, en la cruz. Allí donde nadie quiere estar», reflexiona BuxóCedida

«Me hizo recordar que Bajos de Mena está construido sobre un basural: aunque la belleza de los Andes deja ver la preferencia del Creador por los sencillos, en las calles hay basura, suciedad, perros abandonados por todos lados… Y en medio de todo esto se alza la cruz. Ahí está», señala.

De cara a finales de este año, Misericordia desembarcará en España, empezando por Madrid, adelanta Buxó a El Debate, aunque ella seguirá con su labor misionera en Chile un tiempo más. «Me han confiado el proyecto de empezar y dirigir el nuevo Centro Educativo de Bajos de Mena y eso va a implicar quedarme más tiempo del esperado aquí», explica la joven.

Los misioneros de Bajos de Mena piden oraciones para encomendar su labor y recuerdan que se pueden realizar donativos para sostener el proyecto. Mientras, Buxó acoge con «ilusión» el nuevo reto, y tras citar la popular máxima de que «Dios no escoge a sus capacitados sino que capacita a los elegidos», concluye: «Los planes de Dios no dejan de ser totalmente sorprendentes».

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