La escena del tiroteo, el pasado martes
Sucesos
Muere en el hospital el hombre tiroteado en Barcelona en un ajuste de cuentas entre clanes serbios
La guerra entre Skaljari y Kavački se ha cobrado ya entre 60 y 70 vidas por toda Europa
La víctima del tiroteo que tuvo lugar el pasado martes en la terraza de un bar de Barcelona falleció este domingo en el Hospital del Mar, donde estaba ingresado desde entonces. Fuentes de los Mossos d’Esquadra recogidas por EFE han confirmado la muerte de este hombre, Krsto Vujic, de 44 años, nacionalidad serbia y vinculado al clan mafioso Skaljari, que figuraba en la lista roja de Interpol por su presunta participación en el asesinato de otro hombre en el 2020.
Los Mossos investigan ahora los hechos como un delito de homicidio consumado. La principal hipótesis que manejan es que se trata de un ajuste de cuentas entre los Skaljari y otro grupo criminal de Montenegro, los Kavački. La guerra abierta entre ambas organizaciones ha dejado ya varios muertos en Barcelona, como el asesinato a tiros de un hombre en julio del pasado año en pleno Eixample.
En el caso del tiroteo que tuvo lugar la semana pasada, la víctima estaba tomando algo con su familia en la terraza de la cafetería Kibo, un local especializado en brunches. Unos sicarios se acercaron por sorpresa y le dispararon a bocajarro. Según las citadas fuentes policiales, el hombre también presentaba un corte en el cuello.
Tras ser tiroteado, Vujic fue atendido por efectivos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y posteriormente trasladado al Hospital del Mar en estado grave. Vecinos del barrio explicaron a EFE que la víctima vivía en la zona y era un cliente habitual del local en el que fue tiroteado.
Más de 60 muertos
Según fuentes de los Mossos recogidas por El País, la guerra entre Skaljari y Kavački se ha cobrado ya entre 60 y 70 vidas por toda Europa. Una de las zonas calientes del conflicto es, precisamente, el área de Barcelona: en menos de un año, la policía investiga tres asesinatos –contando el de Vujic– y una tentativa. «Es pura venganza», señalan los Mossos.
Los dos clanes serbios empezaron trabajando juntos para importar cocaína y meterla en Europa, pero un conflicto en torno a un cargamento de cocaína en el puerto de Valencia abrió una guerra que dura ya 12 años. Una guerra abierta, a menudo librada contratando a sicarios y sin reparar en gastos. «No dejan rastro. Son investigaciones de mucha dificultad, que necesitan mucha información internacional», señalan al citado medio El País las fuentes policiales.