Francisco Pou junto a una de sus obras, este viernes en Barcelona
Arte
Francisco Pou, el autor del cuadro que recibirá León XIV en Madrid: «Es una cruz de luz que lo sana todo»
El pintor expone este viernes sus obras en el claustro del Real Monasterio del Santa Isabel, en Barcelona
El claustro del Real Monasterio del Santa Isabel, en Barcelona, ha acogido este viernes la primera exposición de pintura de Francisco Pou, pero entre los cuadros colgados en los muros faltaba uno. Bautizado como Luz del mundo, el motivo es que ya tiene destinatario: el Papa León XIV, que lo recibirá en los próximos días, durante la etapa madrileña de su viaje apostólico a España.
«Luz del mundo es uno de los cuadros que tengo en catálogo, y se me ocurrió sugerirle al Arzobispado de Madrid que podría ser un regalo para León XIV», explica Pou a El Debate. Desde la archidiócesis se recibió la propuesta, se reflexionó y se aprobó: «Está ya en la Almudena, esperando la llegada del Papa», dice el artista, agradecido.
Se trata de una obra que bebe del expresionismo abstracto, realizada con celulosa, acrílico y pigmento. «Recoge el universo y la humanidad, llenos de recovecos y oscuridades… y una cruz de luz que lo inunda y lo sana todo», comenta el artista. El cuadro, de tonos blancos y claros, juega con el contraste entre la acumulación de materiales para representar los primero y la ausencia de los mismos como símbolo de la luz transformadora de Cristo.
Francisco Pou posa junto al cuadro 'Luz del mundo'
«Trato de buscar belleza y sentido a las cosas», señala el artista, que lleva mucho tiempo pintando como hobby –en paralelo a su exitosa carrera empresarial, en el sector de la producción de cine y televisión– pero que hace un año decidió asumirlo como vocación profesional. «La verdad es que la primera exposición ha ido muy bien, con prácticamente todos los cuadros vendidos», celebra.
Referentes
Preguntado por sus influencias artísticas, Pou señala nombres como Antoni Tàpies o Mark Rothko, de quien dice que es un «referente puro», por ejemplificar «el arranque fundamental de buscar la sensación básica y la expresión abstraída al 100% de las formas». También se refleja en el celebrado pintor español Alberto Guerrero, de quien es amigo personal: «Me ha ayudado a buscar una línea de trabajo, y caminamos juntos en esto», relata.
Otra de sus grandes inspiraciones, confiesa, es la música, y también la búsqueda de la sinestesia: la fusión y mezcla entre sentidos. Todo ello se pone al servicio de una exploración que a menudo escapa de la figuración: «Busco la trascendencia, pero no solamente –reflexiona– en lo más obvio, sino que creo que hay trascendencia en la belleza, en las relaciones, en el equilibrio… y el arte abstracto intenta buscar estas cosas», dice.
Detalle de la exposición de Francisco Pou en el Real Monasterio de Santa Isabel
«Un lienzo en blanco es una llamada que te pide arrancar, pero la obra pictórica es un diálogo con tu inspiración», señala Pou, que viajará mañana a Madrid para estar presente en la entrega del cuadro al Papa León XIV, hablando sobre su proceso creativo.
En el caso del regalo al pontífice, todo lo anterior se pone al servicio de una obra atravesada por heridas y quiebros que, gracias a la luz procedente de la cruz de Cristo, se convierte en una imagen poderosa de esperanza y resurrección.