Una mujer compra en una frutería, en una imagen de archivoUnsplash / Meizhi Lang

Barcelona

El comercio tradicional, a la baja en Barcelona: una de cada cuatro mercerías y pescaderías cerró desde 2016

Zapaterías, pollerías, carnicerías y droguerías también acusan el auge de la compra online y las grandes superficies

El comercio tradicional sufre una caída importante en Barcelona. Entre 2016 y 2024, la capital catalana perdió una de cada cuatro mercerías, droguerías y pescaderías, según los datos de los censos municipales de locales comerciales, recogidos por la ACN.

Además, también han bajado la persiana cerca de un 30 % de zapaterías y negocios de piel; un 15 % de pollerías, y un 10 % de carnicerías. Las fruterías también han disminuido, y ya se sitúan por debajo del millar. En el caso de la alimentación, la concentración del negocio en los grandes supermercados es lo que explica la caída de las tiendas especializadas de barrio.

El censo de 2016 es el primero que permite bajar hasta este grado de detalle, y el de 2024 es el último disponible: los resultados sobre la caída del comercio tradicional son patentes en las tipologías de negocios mencionadas. Otros comercios, como las tintorerías o la peluquerías, han crecido en este mismo periodo de tiempo, no obstante.

«Antes había una mercería cada tres esquinas, ahora hay una cada tres barrios», lamenta Ramon Martínez, de la mercería Perelló, en declaraciones recogidas por la citada agencia. En concreto, en toda la ciudad hay ya menos de 200 establecimientos de este tipo. Martínez señala que buena parte de la competencia se la hacen los bazares chinos, que venden muchos de los mismos productos «pero con una calidad muy inferior».

El presidente de la Fundación Barcelona Comercio, Pròsper Puig, defiende que los ejes comerciales mantienen una «fortaleza importante», y apunta que los negocios que «necesitan presencialidad» resisten mucho mejor el auge de la compra online.

Puig reclama al Ayuntamiento la creación de un estatus especial para proteger el comercio tradicional, y pide que se flexibilice la normativa municipal sobre rotulación, iluminación, acceso adaptado o regulación laboral. «Cada vez es más complicado sacar adelante un negocio», lamenta.