Vista exterior del santuario de Santa Eulalia de Vilapicina, en Barcelona

Vista exterior del santuario de Santa Eulalia de Vilapicina, en BarcelonaWikimedia

Sucesos

Unos ladrones destrozan una iglesia de Barcelona y roban la corona de una estatua de la Virgen

Los intrusos provocaron diversos desperfectos en imágenes religiosas en el interior del templo

El santuario de Santa Eulalia de Vilapicina, en el distrito de Nou Barris de Barcelona, ha sufrido un robo. Según alerta la asociación Grup Clara Eulàlies, los ladrones entraron al templo y provocaron todo tipo de desperfectos, pero al no hallar nada de valor se conformaron con llevarse la corona de la imagen de la Virgen de las Nieves.

Según explica Assumpta Sendra, responsable de la pastoral del santuario, en declaraciones recogidas por Betevé, los ladrones han arrancado la puerta del altar: «La han dejado destrozada», señala. Los intrusos también tiraron al suelo la imagen de santa Eulalia, patrona del santuario, a la que le quitaron una pluma que tenía.

Los ladrones también arrancaron el retablo de madera de san Martín de Porres, obra de Josep M. Nuet Martí. «Lo han arrancado pero lo han dejado, no se lo han llevado», señala Sendra. La asociación se enteró del robo tras recibir la alerta de un vecino: «Supongo que los ladrones pensaban que encontrarían piezas de gran valor», reflexiona.

Con todo, se trata de un templo humilde, en el que «no hay oro ni plata» y todos los elementos son «muy sencillos, muy franciscanos», según Sendra. Incluso la patena es de madera. Tras poner la denuncia ante los Mossos d’Esquadra, el próximo paso será limpiar y reparar los daños de cara al 30 de agosto, momento en que se retomarán las misas en el santuario tras el periodo vacacional.

«No sabemos si lo tendremos todo resuelto», señala Sendra, para quien lo ocurrido ha supuesto «un dolor muy grande». «Pero somos muchos los que amamos este santuario y estamos trabajando en ello», concluye.

La historia del santuario

El santuario de Santa Eulalia de Vilapicina se erige en el lugar en el que se encontraba una pequeña capilla rural, documentada desde al menos el siglo X. El tiempo y las guerras que sufrió Barcelona durante los siglos XVI y XVII provocaron la degradación del templo, lo que motivó que un grupo de vecinos impulsara la construcción de un nuevo edificio, de corte neoclásico.

Las obras empezaron en 1781 y el templo se inauguró al año siguiente. Fue la parroquia del barrio durante un tiempo, hasta inicios del siglo XX, en que se construyó una nueva iglesia, la actual parroquia de Santa Eulalia. Tras la Guerra Civil el edificio quedó muy deteriorado, pero se volvió a recuperar, y en 1969 se restableció el culto, hasta hoy.

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