Captura de pantalla del tráfico de petroleros en Oriente Medio el 29 de septiembre de 2026
Irán pierde el control del estrecho de Ormuz y las exportaciones de petróleo repuntan hasta el 80 % previo a la guerra
La capacidad de Teherán para cortar el flujo de petróleo a través de Ormuz y utilizarlo como moneda de cambio frente a EE.UU. se está desmoronando
Los exportadores de petróleo del Golfo Pérsico ven con optimismo y cautela el repunte de las exportaciones a través del estrecho de Ormuz que, según la consultora internacional Kpler, la semana pasada logró alcanzar casi el 80 % de los flujos regionales previos a la guerra.
La capacidad del régimen de Irán para cortar el flujo de petróleo a través de Ormuz y utilizarlo como moneda de cambio frente a Estados Unidos se está desmoronando y se produce a medida que la Armada estadounidense y los productores de petróleo del Golfo han mejorado en la defensa contra los ataques iraníes, lo que permite que más buques petroleros crucen el estrecho.
The Wall Street Journal informó que en lo que va del mes, las exportaciones de crudo de los principales productores de Oriente Medio, como Arabia Saudí, Iraq, los Emiratos Árabes Unidos y otros, que transitan por el estrecho de Ormuz y rutas alternativas, han alcanzado casi 13 millones de barriles diarios. Esta cifra representa el total más alto desde febrero, cuando la región exportó cerca de 19 millones de barriles diarios.
Precisamente, Arabia Saudí ya comenzó a bombear crudo a través de su oleoducto Este-Oeste que había sido dañado por los hutíes (aliados de Irán) y los exporta en buques cisterna en el mar Rojo.
Un peligro latente
Mientras tanto, el régimen de Irán no ha podido transportar crudo a través del estrecho de Ormuz desde que Estados Unidos restableció su bloqueo marítimo en julio. Según las estimaciones de Kpler, las reservas de petróleo que Irán había acumulado más allá del bloqueo podrían agotarse a mediados de octubre, lo que estrangularía una fuente vital de ingresos, mientras la economía del país se resiente bajo la presión de las sanciones y la tensión de la guerra.
Este cambio debilita la capacidad de Teherán para obtener concesiones al mantener como rehenes el suministro mundial de energía, socavando una de sus fuentes de influencia más potentes en las negociaciones para poner fin al conflicto.
No obstante, como bien anota el Wall Street Journal, esta situación también crea un incentivo peligroso. Con sus propios ingresos petroleros disminuyendo y sus vecinos encontrando soluciones alternativas, Irán podría ver en la reanudación de los ataques su mejor alternativa para ejercer presión, incluso a riesgo de represalias estadounidenses.
Las consecuencias de cualquier escalada van mucho más allá de la región. La economía global sigue siendo vulnerable a cualquier nueva interrupción en los flujos energéticos. Si bien el repunte de las exportaciones alivió la presión sobre los precios del petróleo, un nuevo ataque podría dispararlos rápidamente.