El presidente de Junts, Carles Puigdemont, desde Perpiñán
Puigdemont acusa a la Policía Nacional de una «ola neonazi» por la retirada de una estelada en un partido de fútbol
El líder de Junts equipara a los agentes con el auge de la ultraderecha alemana tras el incidente denunciado por el Europa en Alcorcón, sin que exista por ahora ninguna imagen que corrobore la versión del club
Carles Puigdemont, expresident fugado de la Justicia española y líder de Junts, volvió a cargar este lunes contra la Policía Nacional al calificar de «ola neonazi» la actuación de los agentes durante el partido que el Europa disputó el domingo ante el Alcorcón en el estadio Santo Domingo, en Madrid, y que terminó con empate a cero, según La Vanguardia. El dirigente independentista, instalado desde hace años en Bélgica para eludir la acción de los tribunales españoles, aseguró en la red social X que «la ola neonazi de la policía española debería preocupar a todos los que hoy expresan su temor por el ascenso de los neonazis alemanes», una comparación que equipara a los cuerpos de seguridad del Estado con el nazismo.
El origen de la polémica es un comunicado del propio Europa, difundido a través de sus redes sociales y recogido también por La Vanguardia, en el que el club denunció que uno de sus aficionados sufrió una «actuación desproporcionada» de agentes de la Policía Nacional por mostrar una estelada durante el encuentro. Según relató el club catalán, y también según el club apoyándose en el testimonio de otros seguidores presentes —sin que se haya difundido, de momento, ningún vídeo del episodio—, al aficionado «le han cogido por el cuello, le han tirado al suelo y le han golpeado», además de requisarle la bandera e «intentar obligarle a decir que era español», advirtiéndole con una posible sanción al amparo de la Ley del Deporte. El club sostiene que el joven se había identificado y había seguido las indicaciones de los agentes, aunque la versión de la Policía Nacional sobre lo sucedido no ha sido, por el momento, facilitada.
Puigdemont fue más allá de la queja del club y enmarcó el episodio dentro de lo que denominó una «represión estructural» que, a su juicio, sufren los catalanes «por el simple hecho de serlo», a la que calificó de «ejercicio de xenofobia incompatible con el Estado de derecho». El expresident remató su mensaje con un llamativo «a ellos no les importa, pero a nosotros sí» y trasladó su respaldo público al club y al aficionado a través de su cuenta en X.