La ciudad se ha construido encima de antiguas edificaciones, desde la época romana hasta la medievalUnsplash / Stefano Pollio

Leyendas de Cataluña

El fantasma juguetón Agapito y otras leyendas de espectros en Tarragona

Relatos de espíritus, asedios y leyendas en el corazón histórico de Tarragona

Como muchas ciudades alrededor del mundo, Tarragona también tiene sus historias de fantasmas y casas encantadas. La ciudad se ha construido encima de antiguas edificaciones, desde la época romana hasta la medieval. Esto ha dejado una huella que ha propiciado leyendas urbanas y relatos paranormales.

Algunos son sucesos inexplicables y otros forman parte del imaginario colectivo a lo largo de los años. Sobre todo encontramos este tipo de historias en la Parte Alta, el casco antiguo que se alza sobre las ruinas del Fórum de la Colonia y el Pretorio. Es aquí donde la historia y las leyendas se entremezclan.

Si hablamos de fantasmas, el más conocido es Agapito. La leyenda está ligada a la Casa Castellarnau, uno de los palacios señoriales más importantes de esa zona. Agapito era un joven sirviente o paje que trabajó en la casa durante el siglo XIX o principios del XX, al servicio de la familia Castellarnau.

La leyenda cuenta que el joven murió de forma trágica o en circunstancias repentinas dentro de la casa. Desde entonces, Agapito es el espíritu que vaga por las estancias del palacio. No se le considera un espíritu maligno, sino más bien juguetón y melancólico. Las historias de quienes trabajan en la casa o la han visitado por la noche hablan de ruidos extraños, pasos, puertas que se abren y cierran solas o de sentir una presencia fría o una ráfaga de aire.

De Roma a Napoleón

Luego tenemos una serie de fenómenos paranormales atribuidos a ciertas casas de Tarragona. Para comprenderlos, tal vez tengamos que recordar tres periodos importantes y significativos de la historia de la ciudad. El primero está enmarcado en el periodo romano, cuando en el circo y el anfiteatro se produjeron martirios y muertes violentas.

Luego tenemos los asedios medievales. Finalmente, el asedio napoleónico en 1811. Este duró tres meses, desatándose una matanza brutal, conocida como la masacre de Tarragona. Miles de personas murieron de forma violenta en las calles, en sus casas y en los refugios. Son conocidos diferentes relatos relacionados con fenómenos poltergeist, como que...

Cerca de la catedral, en la zona de la calle Santa Tecla, justo después de la devastación provocada por las tropas francesas en 1813, empezaron a relatarse fenómenos de ruidos y apariciones. Los pocos vecinos que resistieron la destrucción y se quedaron en sus casas de la Parte Alta afirmaban que cada noche oían los gritos de una niña.

Ruinas del Fórum de la Colonia y el Pretorio en TarragonaAyuntamiento de Tarragona

Cuando bajaban a buscarla, desaparecía sin dejar rastro. Estos gritos nocturnos en casas vacías o destruidas pueden interpretarse como una manifestación auditiva recurrente, un tipo de actividad cercana al poltergeist o al fantasma. La zona quedó prácticamente reducida a ruinas, por lo que el ambiente de dolor y destrucción es el trasfondo perfecto para este tipo de historias.

Durante el asedio francés de 1811, conocido como la Jornada Trágica, la ciudad de Tarragona sufrió una brutal masacre tras la rendición. El Pretorio y sus túneles circundantes jugaron un papel clave, dando origen a historias de terror y sufrimiento. Cuando las tropas francesas entraron, el pánico se apoderó de la población.

Se cuenta que muchos ciudadanos, buscando desesperadamente escapar de la matanza, se refugiaron en los túneles del Pretorio y del circo romano. Estos pasadizos, oscuros y laberínticos, se convirtieron en trampas. La leyenda narra que los soldados franceses, conociendo estos refugios, sellaron algunas salidas o incluso entraron a ciegas a buscar y matar a los escondidos. Se habla de gritos desesperados y almas atrapadas en la oscuridad de los sótanos romanos.

Históricamente, se sabe que las estructuras romanas se usaron como puntos de defensa y comunicación durante la guerra. La leyenda de misterio sostiene que existe un pasadizo secreto o inexplorado bajo el Pretorio que fue utilizado por un grupo de defensores para escapar del asedio final y evitar la captura o la ejecución. Este pasadizo estaría maldito o custodiado por el espíritu de los que no lograron salir.

Dentro del folclore de misterio de Tarragona, la zona del Pretorio y el circo se menciona frecuentemente como un lugar de psicofonías. Los entusiastas de lo paranormal afirman que se pueden captar voces, lamentos o sonidos de espadas que no pertenecen al presente. Estos sonidos se atribuyen no solo a los gladiadores romanos, sino también a los soldados, monjes y civiles que perdieron la vida de forma violenta en los siglos posteriores, incluyendo la matanza napoleónica.

Durante los últimos días del asedio francés de 1811, la ciudad estaba completamente rodeada y diezmada. Se dice que un vigía o centinela español fue asignado a un puesto en la muralla, con la misión de encender una luz o linterna en un momento clave para señalizar una posible ayuda exterior o un intento de fuga masiva. El vigía juró no abandonar su puesto y mantener encendida la luz hasta que llegara la salvación o hasta que muriera. La ayuda nunca llegó. Cuando las tropas francesas entraron y la masacre comenzó, el vigía fue alcanzado o asesinado en su puesto. La leyenda cuenta que su espíritu, preso del juramento y de la desesperación por no haber podido cumplir su misión, se quedó atrapado. En las noches oscuras y de viento, se puede ver un débil resplandor azulado o blanco: es la luz de aquella linterna que se niega a apagarse.

El antiguo convento de Sant Agustín o el de Sant Francesc se convirtió en un punto estratégico durante los ataques franceses. La leyenda habla de un monje anciano, fray Juan o fray Lázaro, el cual, además de sus votos, había jurado proteger un objeto sagrado del convento, escondido en un nicho de la muralla. Durante un asedio, el monje intentó correr a su puesto para defender el tesoro y la muralla, pero fue asesinado antes de llegar a su destino. Su alma quedó atrapada por la promesa incumplida de proteger el tesoro y por la angustia de la inminente destrucción.