Fachada del Ayuntamiento de Amposta (Tarragona), en una imagen de archivoAyuntamiento de Amposta

En Amposta

Anulan el examen de catalán de un ayuntamiento de ERC que exigía «corrección fonética» a los electricistas

Nueva victoria judicial contra las exigencias desmesuradas de catalán en la contratación pública

El Juzgado de lo contencioso-administrativo número 1 de Tarragona ha anulado las bases de una convocatoria de empleo público realizada por el Ayuntamiento de Amposta para optar a una plaza de electricista en el consistorio, según ha adelantado El Mundo. Dicha convocatoria exigía el nivel B2 y pedía superar una prueba para demostrar el dominio lingüístico exigido, en la que se analizaba la «capacidad de expresarse con corrección fonética»; esto es, la pronunciación.

En concreto, la prueba penalizaba errores de pronunciación como no decir bien la «ele palatal», no distinguir «entre vocales abiertas o cerradas» o «ensordecer las eses sonoaras». El examen también incluía pruebas gramaticales de cierta dificultad: por ejemplo, se analizaba el grado de conocimiento de los llamados pronoms febles ("pronombres débiles), unas partículas que no existen en español y que son la china en el zapato de los exámenes de catalán para muchos alumnos.

También se incluían una serie de pruebas de ortografía, e incluso se preguntaba por el significado de varias frases hechas o términos catalanes. Según se recoge en la sentencia, recogida por el citado medio, la magistrada advierte «una contravención legal en las bases impugnadas que debe comportar la nulidad de la previsión relativa a la exigencia del nivel B2 de lengua catalana»

Fue la entidad constitucionalista Convivencia Cívica Catalana (CCC) quien impugnó las bases del concurso de empleo público, una práctica que realizan habitualmente y que les ha granjeado ya una nutrida lista de victorias judiciales contra gobiernos municipales nacionalistas.

«La Justicia vuelve a dar la razón a Convivencia Cívica Catalana», ha celebrado su presidente, Ángel Escolano, en una publicación en X. «No hace falta un B2 de catalán para ser electricista en Amposta. Otra sentencia a favor de los hispanohablantes», ha añadido, concluyendo con ironía: «Los amperios y los voltios también te entienden en castellano».

Recientemente, CCC presentó tres nuevas demandas contencioso-administrativas contra convocatorias de empleo público que exigen «de forma excluyente» un nivel B2 de catalán como parte de los requisitos. Dos de ellas fueron, precisamente, en el Ayuntamiento de Amposta, por una plaza de chófer y otra de jardinero. La tercera se dirigía al gobierno municipal de Sarrià de Ter (Gerona), por una convocatoria para cubrir tres plazas de oficial de brigada.