Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad en el Ayuntamiento de Valencia

Comunidad Valenciana  Ribó convierte la empresa pública de autobuses de Valencia en «una sociedad fallida y quebrada»

Malos datos económicos, pérdida de pasajeros y calidad y conflictos internos marcan la gestión del concejal Grezzi al frente de la EMT

Si hay un concejal polémico en el Ayuntamiento de Valencia, ese es Giuseppe Grezzi. El edil de Movilidad ha sido el protagonista de innumerables noticias sobre su gestión desde que asumió sus responsabilidades, en junio de 2015.

Antes de que su partido, Compromís –partido abanderado del feminismo–, ganase las elecciones aquel año, Grezzi ya se hizo notar al posar orgulloso con una camiseta en la que él mismo, desde una bicicleta, le propinaba un latigazo a la por aquel entonces alcaldesa valenciana, Rita Barberá.

Giuseppe Grezzi posando con su polémica camiseta

Ya como concejal con cartera, el dirigente nacionalista se ha ido ganando la desaprobación social general a base de construir carriles bici por doquier –algunos de ellos con evidente peligrosidad para el ciclista–, de reorganizar el tráfico abruptamente y sin contar con el visto bueno vecinal, así como por convertir no pocas zonas de Valencia en una fábrica de atascos donde es imposible circular.

La más reciente polémica ha llegado por su gestión al frente de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), la encargada de los autobuses urbanos y de la que Grezzi, por ser concejal de Movilidad, es presidente de su Consejo de Administración. Sin embargo, y haciendo honor a la trayectoria del edil, su ejecutoria al frente de este ente público no se limita a una única arista, sino que consta de varias, tales como su «ruinosa situación económica», los conflictos internos o el fraude de cuatro millones de euros sufrido en 2019.

Caos económico y mala gestión

«La EMT en manos de Grezzi es una sociedad fallida y quebrada». Así de tajante se expresa el concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Valencia y portavoz de Movilidad, Carlos Mundina, que también hace responsable de esa situación al PSPV-PSOE «por su complacencia y cooperación necesaria». De hecho, el edil popular afirma que la empresa pública «ha llegado a estar unos meses en quiebra técnica».

Según relata Mundina, las cifras de la EMT son escandalosas: «La aportación del Ayuntamiento a la empresa es de 88 millones de euros», lo que para el edil del PP es «una barbaridad» porque no hay ningún área en el Consistorio con un presupuesto de esa cuantía.

En palabras del concejal de la oposición, la EMT «solo» recauda veintinueve millones de euros, siete menos que en 2019, en concepto de venta de billetes y explotación comercial al haber perdido cuarenta millones de viajeros.

El resto es dinero de los valencianosCarlos MundinaConcejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Valencia

En términos absolutos, el concejal detalla que en estos momentos la deuda de la empresa «está disparada» al haber alcanzado los «123 millones», habiendo crecido «en más de treinta en solo en los últimos dos años»: «Si lo comparamos con 2015, cuando la deuda era de 33 millones, el incremento ha sido del 277 %», se lamenta el edil.

Como ejemplo, Mundina pone los veintiséis incendios de autobuses que se produjeron en 2020. En cifras, según el popular, «cada vehículo cuesta 400.000 euros y los seguros solo han abonado dos millones, lo que da para comprar cinco o seis autobuses»: «El resto es dinero de los valencianos», se lamenta el concejal.

En la misma línea se muestra el edil de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia, Narciso Estellés, que critica la «compra masiva» de autobuses por haber provocado «un endeudamiento mayor» de la empresa: «Es cierto que había que renovar parte de la flota, pero no comprando más de cien», asegura. Para Estellés, la consecuencia de ello es una «elevada deuda y eso son créditos que hay que ir pagando»: «Con su gestión, Grezzi está hipotecando el futuro de la compañía», zanja el edil de Ciudadanos.

Autobús híbrido de la Comunidad Valenciana

En opinión de Estellés, lo que hace falta es, en un contexto «de deuda, falta de ingresos y diez millones de pasajeros que no se acaban de recuperar, un plan de viabilidad económica»: «Es impepinable. Ahora, los 1.600 trabajadores de la EMT tienen miedo por su futuro y eso no había pasado. Ahora el gran problema fruto del desgobierno es la viabilidad», dice Estellés.

Preguntados sobre si el aumento de gasto y endeudamiento ha derivado en una mejor prestación de servicio por parte de la empresa municipal, Estellés y Mundina coinciden: «Tajantemente, no» y se basan en que la frecuencia de paso de los vehículos «no ha bajado».

Gestión «opaca»

Pero esta opinión no se da solo en el ámbito político, sino también en el sindical. De este modo, el presidente del Comité de Empresa de EMT Valencia, Pedro Vizcaíno, asegura que es «muy difícil» que la frecuencia y calidad mejoren «cuando has creado embudos naturales en el centro de la ciudad. Así, las frecuencias se van al garete», destaca el sindicalista, a la vez que considera que la política de Grezzi responde más a un desafío que a una buena gestión: «Parece que esté diciendo 'si te atreves, coge el coche y vente al centro a ver si puedes'».

Autobús de la EMT en el centro de Valencia

Si los datos económicos expuestos no le son de gran ayuda a Grezzi para reforzar su gestión, la situación interna de la empresa tampoco parece que lo vaya a ser. Y es que Estellés comenta que cada vez que hay una bolsa de conductores o de inspectores «hay lío y los procesos no son limpios», a lo que añade que hay «más inspecciones de trabajo y están sacando más problemas que nunca. Es la casa de los líos, asegura Estellés».

Sanciones y multas

Por su parte, Mundina expone una «sucesión de hechos negativos». Uno de ellos es la sanción impuesta por la Agencia Tributaria «por no haber declarado el IVA de los billetes de los autobuses entre abril de 2016 y noviembre de 2017», lo que le ha supuesto a las arcas municipales una merma de 10,6 millones de euros.

«No contentos con esto», continua Mundina, «la Inspección de Trabajo levantó cuatro actas por infracción muy grave por cesión ilegal de trabajadores y falta de liquidación de cuotas a la Seguridad Social». Este nuevo episodio sancionador suma, según el popular, 525.000 euros pagados por la EMT.

Como consecuencia de ello, la Justicia ya ha emitido la primera sentencia contra la empresa pública de las dieciséis interpuestas por los trabajadores afectados, obligando a readmitir a la denunciante y a abonarle 28.000 euros. «Es un suma y sigue de despropósitos y demuestra una falta absoluta de gestión por parte de Grezzi en la presidencia y dirección de la EMT», afirma Mundina.

Pero esta imagen no se da solo en el ámbito de la confrontación política, sino también en el terreno sindical, donde el presidente del Comité de Empresa de EMT Valencia, Pedro Vizcaíno, rechaza la «gestión opaca y oscura» llevada a cabo por Grezzi. Concretamente, Vizcaíno pone como ejemplo la polémica sobre la explotación del parking subterráneo de la plaza de la Reina –que Grezzi apuesta por ser la EMT quien la ejerza a pesar de dos informes en contra del secretario del Ayuntamiento–: «Absolutamente todo lo que sabemos sobre este asunto es por lo que leemos en prensa». «Desconocemos la situación en la que va a quedar el personal. Entre bambalinas se comenta que se puede subrogar, pero a quince días de que se inaugure no sabemos nada. Totalmente opaco», lamenta el sindicalista.

Para Vizcaíno, esto responde a la manera de ser y gestionar de Grezzi: «Es una persona muy soberbia, con un talante que no debiera tener ningún político», afirma rotundo el representante sindical, que comenta que el concejal de Compromís en el pleno en el que se aprobó la explotación del parking le llegó a preguntar «qué pintaba allí».

Fraude de cuatro millones de euros

A todo esto, por si fuera poco, hay que añadirle el fraude de cuatro millones de euros que sufrió la EMT en septiembre del año 2019. Según relatan Vizcaíno, Estellés y Mundina, una empresa china especializada en estafas engañaron a una trabajadora del ente público haciéndose pasar por Grezzi para hacer una serie de transferencias al Banco de China en Hong Kong por tal importe; dinero que a los pocos minutos «ya estaba diseminado por todo el mundo mediante operaciones de cuatro o cinco mil euros», señala Vizcaíno.

La única despedida fue la trabajadora que sufrió en primera persona la estafa

Sobre ello, Mundina asegura que, a pesar de que la EMT es la víctima, el máximo responsable de las cuentas y la directora financiera realizaron durante esos días dos transferencias por valor de 600.000 a proveedores y ni siquiera comprobaron el saldo: «En la EMT no se realizaba diariamente, como se hace en las 105 cuentas que tiene el Ayuntamiento, la confrontación de los saldos contables con los bancarios. No ha habido una empresa pública en España a la que le hayan podido estafar semejante cantidad de dinero», asegura Mundina.

Finalmente, sobre la asunción de responsabilidades, la única despedida fue la trabajadora que sufrió en primera persona la estafa: «Es una profesional que lleva 35 años trabajando en lo mismo y es una persona que se desvive por una factura de taxi. ¿Le han metido un gol? Sí y por la escuadra porque se dedican a ello, pero pudiera parecer que alguien ha movido los hilos justos para que todo recaiga sobre la trabajadora», concluye Vizcaíno.