'Diana Morant, interviniendo en el 15º Congreso Nacional del PSPV-PSOE, celebrado en Valencia

'Diana Morant, interviniendo en el 15º Congreso Nacional del PSPV-PSOE, celebrado en ValenciaEFE / Kai Forsterling

Las luchas en Valencia trastocan el endeble liderazgo de Morant y su carrera hacia la Generalitat

La candidatura de Carlos Fernández Bielsa choca con los planes de la ministra y del presidente del Gobierno, que quieren un PSPV-PSOE tranquilo a las órdenes de Ferraz

Para Diana Morant, ser entronizada como secretaria general del PSPV-PSOE le ha sido tan fácil y sencillo como el camino a recorrer hasta llegar al puesto. Bastaba con ser una persona de la máxima confianza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En términos de la Comunidad Valenciana, los últimos doce meses han sido duros, con el incendio de Campanar y la dana como principales protagonistas. Sin embargo, para la titular de Ciencia, Innovación y Universidades, hablando en lo orgánico, no han podido ser más dulces.

Previa bendición de su jefe de filas, la ministra fue este sábado entronizada como jefa suprema del socialismo valenciano. La expresión suprema no es baladí, ya que tiene vía libre para hacer una ejecutiva a su manera. Ni tutelas ni tu tía, que diría el difunto Manuel Fraga. Sin embargo, hay un hecho que pudiera dificultar el camino de rosas diseñado por el jefe del Ejecutivo para una de sus acólitas.

Esa piedra de toque se llama provincia de Valencia y su arista orgánica también tiene nombre propio: Carlos Fernández Bielsa. Éste es el actual alcalde de la localidad de Mislata, pero, sobre todo, fue uno de los dos aspirantes que hace un año intentaron pugnar junto a Morant por encabezar el PSPV-PSOE. Presentó los correspondientes avales, pero las directrices sanchistas fueron otras y le hicieron descabalgar.

Apenas funciones ejecutivas

Aún así, Morant prometió por activa, pasiva y perifrástica que integraría a su 'familia' en la nueva federación. En formas cumplió. En fondos, ni por asomo, más allá de cargos simbólicos sin apenas funciones ejecutivas de puertas hacia dentro. Y todo lo dicho se le puede volver en contra.

Hay muchas razones, pero una de ellas es que Fernández Bielsa ha confirmado que se quiere volver a presentar a secretario general del PSPV-PSOE en la provincia. A priori, esta posición no resultaría chocante, puesto que no solo es primer edil de Mislata, sino que ya ostenta el puesto que intenta revalidar. No obstante, las luchas intestinas entran en escena y no parece que el interesado pudiera salir bien parado.

Pedro Sánchez y Diana Morant, en el 15º Congreso del PSPV-PSOE, celebrado en Valencia

Pedro Sánchez y Diana Morant, en el 15º Congreso del PSPV-PSOE, celebrado en ValenciaEFE / Kai Forsterling

Si Sánchez quiso controlar la federación socialista valenciana mediante Morant, es de suponer que ésta hará lo propio con su ejecutiva. La integración que en su día dijo no ha quedado ni en agua de borrajas. Tales son las urgencias del sanchismo en la Comunidad que no han querido dar ni el más mínimo tiempo a ello.

El problema para la ministra son dos letras p, pero en este caso no se trata del Partido Popular. Nada más lejos de la realidad. Provincia y Poder. La responsable de Ciencia sabe a la perfección que su liderazgo, no tanto orgánico como sí en cuanto a la opinión pública, no es que sea débil, sino escuálido. Ella es la titular de Ciencia, una disciplina a la que el Gobierno permanentemente apela, con lo que debiera fiarse de los datos de Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del que tanto presumen y que ponen a la exalcaldesa de Gandía como una gran desconocida

En lo relativo a la provincia, Morant quiere colocar al alcalde de la localidad valenciana de Ribarroja como su nuevo ‘embajador’ en la provincia, algo a lo que no está dispuesto a acceder Fernández Bielsa. Si la ministra tiene más que clara su hoja de ruta, siempre al dictado de las preferencias de Ferraz, el regidor mislateño no piensa dar de nuevo su brazo a torcer y lo tiene claro: batalla.

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