Retrato de Jorge Juan en el Museo Naval de Madrid
Jorge Juan, el sabio alicantino que revolucionó la navegación y la ciencia geodésica del siglo XVIII
Desde la medición de la Tierra a la renovación naval, el natural de Novelda dejó un legado que transformó la historia
Jorge Juan y Santacilia (1713-1773), conocido como «el sabio español», revolucionó la navegación científica y resolvió el enigma de la forma de la Tierra, pero también llevó a cabo una de las misiones de espionaje más audaces de su tiempo. Su vida, marcada por la excelencia académica y la valentía en los mares, fue decisiva para posicionar a España en la vanguardia científica y militar del siglo XVIII.
Nacido el 5 de enero de 1713 en la finca El Hondón del municipio alicantino de Novelda, quedó huérfano a los tres años y fue criado por su tío, fray Cipriano Juan. Este le inculcó una insaciable pasión por el conocimiento y el mar. A los doce años, fue enviado a Malta para ingresar en la Orden de los Caballeros del país, iniciando así una conexión con el Mediterráneo que marcaría su vida.
En 1730, ingresó en la Academia de Guardias Marinas de Cádiz, donde destacó por su inteligencia y rigor académico. Apodado «Euclides» por sus compañeros, absorbió los principios de las teorías de Newton y la Ilustración. Esta formación le convirtió en el candidato ideal para acometer una labor científica que cambiaría su vida: la medición del meridiano terrestre.
El desafío de medir el mundo
En 1735, con apenas 21 años, Jorge Juan fue seleccionado para participar en la misión geodésica franco-española al Virreinato del Perú. Su tarea, junto a Antonio de Ulloa y un equipo de sabios franceses, consistía en medir un grado del meridiano terrestre en la línea ecuatorial.
Finca El Fondonet, donde nació Jorge Juan
Durante nueve años, Jorge Juan y sus compañeros enfrentaron terrenos inhóspitos, altitudes extremas y desafíos políticos. Sus cálculos confirmaron que la Tierra estaba achatada en los polos, corroborando las teorías de Newton y acabando con un debate científico de siglos. Esta medición sería la base para la creación del sistema métrico universal décadas después.
La reforma de la Armada
Consciente del retraso de la Armada española, el marqués de la Ensenada encomendó al científico, en 1749, una misión secreta en Inglaterra. Bajo la identidad de «Mr. Josues», y con una maestría en el arte del espionaje, logró infiltrarse en los astilleros del Támesis, estudiar las técnicas navales británicas y convencer a ingenieros y artesanos ingleses para trabajar en España.
El noveldense recopiló información muy relevante sobre materiales, diseño naval y tecnología preindustrial, como las primeras aplicaciones del vapor. A pesar de ser perseguido por la policía inglesa, logró escapar disfrazado de marinero, llevando consigo planos y conocimientos que transformarían la construcción naval en España.
A su regreso, puso en marcha una ambiciosa modernización. Supervisó la tala de maderas, diseñó diques y astilleros en Cádiz, Ferrol y Cartagena, y experimentó con nuevos modelos de navíos ligeros y maniobrables. Su trabajo culminó con la construcción de barcos como el Aquilón y el Oriente, reconocidos por su velocidad y eficacia. La visita de almirantes ingleses, impresionados por sus avances, confirmó el impacto de su reforma.
Precursor de la ciencia moderna
A pesar de estos grandes hitos, no limitó su contribución a la ingeniería naval. En Cádiz, fundó la Asamblea Amistosa Literaria, germen de una academia científica que reunía a eruditos para debatir sobre astronomía, matemáticas y construcción naval. En 1757, creó el Real Observatorio de Madrid, ampliando las capacidades astronómicas de España.
Escultura de Jorge Juan en Novelda (Alicante)
Su obra Examen Marítimo (1771) es considerada una piedra angular en la teoría de la construcción naval, al ser la primera basada en cálculos matemáticos y experimentación rigurosa. Traducciones de este libro circularon por Europa, consolidando su prestigio como científico.
Además, su diplomacia fue clave en 1767, cuando fue enviado como embajador extraordinario a Marruecos. Allí negoció con éxito un tratado estratégico que fortaleció los intereses españoles.
El ocaso de un visionario
A pesar de su dedicación, Jorge Juan vivió para ver cómo muchos de sus avances fueron desechados tras la caída de su protector, el marqués de la Ensenada. España adoptó el modelo naval francés, menos eficiente, una decisión que el sabio de Novelda criticó en una carta al rey Carlos III. Sus advertencias se cumplieron trágicamente en Trafalgar, donde la flota hispano-francesa sucumbió ante la superioridad inglesa.
El sabio falleció el 21 de junio de 1773 en Madrid, víctima de problemas de salud derivados de su incansable trabajo. Sus restos reposan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), como un homenaje a su inmenso legado.