Arturo Torró, a su llegada a los juzgados de Valencia, en una imagen de archivo
Perfil
Arturo Torró, el exalcalde de Gandía incorrecto en lo político y ahogado en lo económico
El expolítico y empresario, que nunca dejó indiferente a nadie, estuvo cerca de comprar el Valencia Club de Fútbol, aunque acumulaba varias deudas
A las 22:25 del miércoles 19 de febrero, Arturo Torró llamó a su mujer para alertarle de que le habían pinchado las ruedas a su Mercedes. Poco después, fue su misma esposa la que acudió al kilómetro 37 de la autovía A-38, entre las localidades valencianas de Jeresa y Gandía. Allí se encontró el peor de los escenarios posibles: su marido estaba muerto y con el motor de su vehículo todavía en marcha.
La investigación sigue avanzando, pero lo que El Debate conoce es que el que fuera alcalde de Gandía sufrió un intento de estrangulamiento y, al menos, un disparo de bala, lo que acabó con su vida. Ese día había desayunado, como solía hacerlo, con su mujer. Posteriormente fue a comer y, de cara a la tarde-noche, tuvo una cena. El trayecto de vuelta fue fatal.
Torró nunca dejó indiferente a nadie. Ni a propios ni a extraños. Este licenciado por la Universidad de Alicante en óptica y Optometría, nacido en la localidad valenciana de La Alcudia en 1963, tuvo dos grandes ámbitos de actuación. Uno fue el de la política. En 1999 obtuvo el acta como concejal en Gandía. Ese fue el inicio de su dilatada actividad institucional. La plaza electoral no es baladí, ya que el Partido Popular, al que perteneció, nunca había conseguido ese bastón de mando pese a las abrumadoras mayorías absolutas de personas de la talla de Eduardo Zaplana, Francisco Camps o Rita Barberá.
Único en su especie
No obstante, hizo lo que parecía imposible. Así, no solo es que llevó a su formación a la victoria en las urnas en 2011, sino que lo hizo con una sonora mayoría absoluta. Al frente del Ayuntamiento gandiense estuvo una legislatura, hasta 2015, cuando fue reemplazado por la actual ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. Su etapa al frente del Consistorio no estuvo exenta de polémicas. Pero así era Torró, un político fuera de lo común que no tenía inconveniente alguno en hablar o, incluso, confrontar, con vecinos tanto a las puertas de la Casa Consistorial como de su propio partido. Único en su especie, que dirían los clásicos.
En 2016 dejó a un lado toda actividad política. Fue cuando retomó el día a día en la empresa óptica que fundó en 1994, Más Visión. Con ella llegó a tener más de 350 locales en 20 países y a crear una fundación. Su éxito en el mundo de los negocios no se quedó ahí, puesto que hasta llegó a plantear comprar el Valencia Club de Fútbol mediante la intervención de un fondo de inversión norteamericano.
La mujer, hijos y compañero de Arturo Torró, tras el minuto de silencio por el exalcalde Gandía asesinado
Sin embargo, en 2023 llegó su annus horribilis. Fue condenado a tres años y medio de prisión y otros seis y medio de inhabilitación absoluta por la Audiencia Provincial de Valencia por un delito continuado de malversación al haber adjudicado de manera irregular los servicios de comunicación de una televisión municipal. Es el conocido caso Tele7. A raíz de esta sentencia, Torró tenía que devolver 350.000 euros. En cambio, y según ha podido constatar este periódico, únicamente hizo el desembolso de 10.000 euros.
El terreno económico es la segunda gran pieza de este complejo puzle. Pese a regentar varios negocios, su situación financiera no sería la mejor, pudiendo haber acumulado no solo una, sino varias deudas y, en esta línea, siendo de un importante montante. Es por eso mismo por lo que los agentes encargados de la investigación no descartan «ninguna hipótesis» sobre el móvil del asesinato.
Torró era un hombre tan polifacético como incombustible y polémico. En la faceta política, denunció a Morant por, a su juicio, haber facilitado la okupación ilegal de un edificio en la etapa en la que la socialista era alcaldesa: «Este hombre es lo peor, solo mete m***** y esparce bulos», comentó a El Debate meses atrás una persona de la más estrecha confianza de Morant. Por otro lado, al exalcalde le encantaba la pintura. Tanto es así que en 2021 pintó una menina y se la regaló a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.