Fachada del edificio del barrio valenciano de Campanar, un año después, incendiado en 2024C. L.

Valencia

Se cumple un año del incendio de Campanar: «Esa tarde fue angustiosa y eterna»

El fuego causó diez víctimas mortales y supuso un antes y un después en la historia de la capital del Turia

El jueves 22 de febrero de 2024 cambió la historia de Valencia. Pudiera sonar a hipérbole, pero nada más lejos de la realidad. A mitad de la tarde, un edificio del barrio de Campanar ardió. Lo hizo rápidamente y dejando imágenes que para vecinos y no valencianos quedarán para el recuerdo en su imaginario. Llamas, rescates angustiosos y desolación se combinaron, a mayor abundamiento, a escasos días de que comenzaran las Fallas y el desahogo social que ellas conllevan.

Un año después del suceso, el escenario ha cambiado algo. Los trabajos de rehabilitación de la finca ya han comenzado. Sin embargo, el recuerdo sigue siendo el mismo y es imborrable. A la memoria no hay nueva fachada que le aplaque. Todo lo contrario.

Si no, que se lo digan a Diego. Residente de la zona, habla con El Debate sobre aquellos acontecimientos mientras pasea a su perro: «Como cada tarde, bajé a pasear al perro después de la siesta. Todo normal. ¿Qué vamos a pensar si no? Pero al dar la vuelta a la manzana ya había fuego… No pasaron ni 30 minutos y, ya desde mi casa, vimos cómo se expandía», comenta. «Fue terrible, porque, además, el viento contribuyó e hizo que esto fuera terrible».

«Como en Ucrania»

Preguntado por si llegó a temer por su vida o por su propia vivienda, Diego es tajante al afirmar que no: «El viento iba hacia el otro lado, pero nos quedamos mucho más tranquilos por la gente que había abajo cuando llegó la Policía y les desalojó a todos hasta una zona segura», relata.

Una persona en un balcón del edificio en llamas, en el barrio de Campanar, en ValenciaEduardo Manzana / Europa Press

Junto a la mencionada rotonda citada por Diego trabaja Silvia en una tienda de iluminación: «Fue una tarde angustiosa y eterna. Sobre las 17:20 horas salí a sacar la basura y había humo y en cuestión de una hora ya estaba todo incendiado», comenta, al tiempo que resalta que ese día hacía «mucho viento» y, muy particularmente, «mucho poniente». «Gracias a Dios la Policía sacó a todo el mundo porque los objetos volaban», matiza la empleada.

Del mismo modo, Marisa, que vive «detrás» del edificio siniestrado, apunta que el humo del incendio llegaba hasta su casa, algo que define como una «exageración». «Daba pánico de que se prendiera la finca de al lado y que llegara más hacia allá. Fue «espantoso», reconoce. «Fue una tarde eterna, pero los vecinos de todo el barrio nos volcamos bajando ropa, alimentos y de todo», subraya.

De cara al futuro, y contemplando la finca con la lona para rehabilitarlo, la vecina afirma que el panorama «ya se ve de otro color». «Antes pasabas por aquí y parecía como si fuese de una ciudad en guerra, como en Ucrania, todo negro. Ahora es otra impresión», zanja sobre un suceso que dejó diez víctimas mortales.