Imagen de archivo de la recogida y organización de provisiones en el Banco de Alimentos de Castellón
El Banco de Alimentos de Castellón, en alerta ante la falta de leche, aceite, legumbres cocidas y galletas
La organización benéfica atraviesa una «situación crítica» derivada en gran parte por las reservas que se destinaron a la dana en Valencia
El Banco de Alimentos de Castellón ha emitido un mensaje de auxilio ante la alarmante escasez de productos en su almacén: «Nos hemos quedado casi con la nave vacía de alimentos. Es una situación crítica, porque estamos bajo mínimos». Así lo ha advertido su presidente, Santiago Miralles, en declaraciones a El Debate. En estos momentos, según ha confirmado el encargado de la organización benéfica, están 200 toneladas de alimentos por debajo de lo que deberían a estas fechas.
«Nunca habíamos estado así de bajo mínimos. Desde que yo estoy al frente, como ahora no habíamos estado nunca», ha enfatizado Miralles, quien, ante esta situación crítica, ha anunciado la celebración de la Gran Recogida de Primavera los días 23 y 24 de mayo, con el objetivo de recaudar entre 130 y 150 toneladas de alimentos en toda la provincia.
La dana, uno de los agravantes
La situación que atraviesa el Banco se ha visto agravada por varias circunstancias. Según Miralles, una parte importante de sus reservas se destinó recientemente a ayudar a los afectados por la riada del pasado 29 de octubre en Valencia, lo que ha mermado sus existencias habituales: «Somos conscientes que desde la dana arrastramos muchísima ayuda a Valencia y ahora los bancos estamos bajo los mínimos que tendríamos que estar en estas fechas»
Voluntarias del Banco de Alimentos de Valencia reuniendo las aportaciones recogidas en Mestalla
Según los cálculos que ha elaborado el banco de alimentos, para llegar a estar «bien» y poder llegar a la campaña estival del mes de agosto, donde las infraestructuras cierran durante tres semanas, necesitan alrededor de 200 toneladas más. «La dana nos cogió en plena campaña de Navidad y no se recogieron los alimentos que se recogían normalmente al irse todo a Valencia».
Productos más necesarios
En esta nueva campaña de recogida, las donaciones podrán realizarse tanto en forma de alimentos físicos como de aportaciones económicas y se llevará a cabo en cerca de 118 supermercados de la provincia, que requerirá la colaboración de entre 600 y 700 voluntarios. Los productos más necesarios incluyen leche, aceite, legumbres cocidas, galletas y otros alimentos básicos. También se aceptarán donaciones en caja, que posteriormente serán transformadas en alimentos.
Además de la dana, a esta escasez se suma la eliminación, hace dos años, de las ayudas alimentarias procedentes de la Unión Europea, que suponían alrededor del 45 % del total que la organización recogía anualmente: «El fondo europeo hacía compras y a nosotros nos llegaban unas 500 toneladas, entonces cubrir toda esa necesidad nos cuesta mucho».
Imagen de archivo de la recogida y organización de provisiones en el Banco de Alimentos de Castellón
Además, el presidente ha criticado las limitaciones del sistema de tarjetas monedero implantado por el Gobierno central como sustituto del programa europeo de ayuda alimentaria. «No se han repartido todas las que se tenían que repartir y solo llegan a las familias con hijos menores de 15 años y que no cobren el mínimo vital», ha lamentado.
Ante esta carencia, el Banco de Alimentos ha comenzado a distribuir tarjetas financiadas con fondos propios para cubrir las necesidades de quienes han quedado fuera de este programa. «Muchas familias se quedan fuera y hasta que completan la documentación nosotros les ayudamos durante esos tres o cuatro meses, con las tarjetas cargadas de 50 euros cada una», ha explicado Miralles.
Actualmente, el Banco de Alimentos de Castellón presta ayuda a unas 20.000 personas en la provincia. A pesar de las dificultades que ha atravesado los últimos meses, como la falta de subvención europea y la dana, las solicitudes de ayuda no han disminuido, y cada vez más familias vulnerables, entre ellas matrimonios jóvenes con hijos que deben afrontar hipotecas o alquileres, recurren a la organización benéfica para poder llegar a fin de mes.