Imagen del cuadro de 'El Españoleto' en la iglesia de San Juan del Hospital.
Donan un «enigmático» cuadro de José de Ribera a una histórica iglesia de Valencia
El lienzo muestra el martirio de una joven santa de la que se desconoce su identidad exacta
La iglesia de San Juan del Hospital es una de esas joyas que hay en el centro de Valencia y que bien puede pasar desapercibida si se pasa por la calle Trinquete Caballeros. Pero realmente tras sus muros puede darse una de las parcelas con más historia del casco antiguo de la ciudad. Bajo la histórica iglesia se encuentra la 'spina' del antiguo Circo Romano de Valencia, en la zona contigua se halló un cementerio medieval y sobre su planta se ilumina una flor solar al inicio del verano. Por si estos motivos no fueran suficientes para visitar esta joya de tiempos de Jaume I, ahora se le suma una donación privada con un «enigmático» cuadro que podría ser de José de Ribera 'El Españoleto' (Xàtiva, 1591-Nápoles, 1652).
San Juan del Hospital es «la iglesia más antigua de Valencia desde la conquista de la ciudad por Jaume I en 1238», según indican desde el templo parroquial. Su poso y huella en la historia de la capital es indudable y desde hace una década ha vuelto a brillar en la agenda tanto religiosa como cultural del Cap i casal. Recientemente la iglesia ha recibido una donación privada de un cuadro único, del regreso a Valencia de un cuadro que está atribuido, pero no reconocido de forma oficial, a José de Ribera, más conocido como 'El Españoleto'.
Imagen del cuadro atribuido a José de Ribera.
Según indican desde San Juan del Hospital a El Debate, el lienzo, que tiene unas dimensiones de 288x266 centímetros, estaba en manos privada hasta que ha sido donado al templo valenciano. Ahora ya luce colgado en sus muros de dentro de la iglesia para que toda la persona que entre pueda presenciar una joya única del arte.
El cuadro se encuentra en óptimas condiciones, habiendo sido objeto de diversas intervenciones de conservación a lo largo del tiempo. La restauración más reciente fue llevada a cabo por Vicente Ripollés, reconocido restaurador y conservador del patrimonio de la Fundación Bancaja, mientras que el marco fue restaurado por el ebanista Sambonet.
La pintura fue encargada en el siglo XVII por Nicolás Cotoner de Oleza (Mallorca, 1608 - Malta, 1680), Gran Maestre de la Orden de Malta, para la capilla del Palazzo Cottonera, residencia mallorquina en La Valeta. La elección del tema, centrado en Santa Quiteria —santa muy venerada en Mallorca— responde a la sensibilidad espiritual de la familia Cotoner.
En esta pintura, una joven mártir aparece con túnica blanca, mirada extática y un ángel descendiendo para recoger su alma: una escena que encarna la belleza redentora del sacrificio, un tema recurrente en la obra de Ribera.
Pero la atribución de que la pintura muestre a Santa Quiteria tampoco está confirmado al 100%. Durante generaciones, la familia donante ha atribuido esta obra a la figura de Santa Quiteria, mártir cuya historia ha cautivado a lo largo de los siglos. No obstante, ciertos elementos iconográficos presentes en la obra podrían también vincularla con Santa Inés, mártir ampliamente representada en el arte sacro de la Edad Moderna como modelo de pureza y virtud.
Aunque la autoría de Ribera y la identidad exacta de la santa no están certificadas de forma definitiva, la obra muestra una calidad artística e histórica indiscutible. Su instalación en la capilla dedicada a San Josemaría dentro de la Iglesia de San Juan del Hospital brinda un nuevo espacio para la devoción, el estudio y la contemplación estética.
Y así es como a Valencia ha podido llegar un posible José de Ribera que muestra el posible martirio de Santa Quiteria. Lo único que parece seguro es que la obra resalta por su belleza y más bien visible en un lugar único del centro de la ciudad, como si el paso del tiempo hubiera querido que la historia del arte y la historia de Valencia vivieran desde junio de 2025 más unidas aún si cabe.