Imagen del "tesoro escondido" que los ingleses han querido llevarse de Valencia

Imagen de una reliquia custodiada en el Patriarca de Valencia y, a la derecha, una imagen de Santo Tomás MoroEl Debate

El «tesoro escondido» de Tomás Moro en Valencia que los ingleses se han querido llevar por cualquier precio

Hace dos décadas la Generalitat Valenciana negoció un intercambio de la obra por el retablo de El Centenar de la Ploma

Valencia está repleta de joyas escondidas y de enigmas históricos. Aún hoy en día encontramos gente que se sorprende al saber que la Catedral de Valencia resguarda el Santo Cáliz que Jesús de Nazaret utilizó en la Última Cena. A pocos metros de la Seo valenciana se halla un «tesoro escondido», un manuscrito histórico que acabó en la capital del Turia de forma imprevista y que desde su puesta en valor en 1963 ha captado la atención de historiadores e investigadores británicos, que se lo han querido llevar casi «a cualquier precio». Así lo destacaba José Luis Torró en su artículo dominical de este 22 de junio publicado en El Debate.

El periodista valenciano dejaba una píldora histórica en su artículo recuperando para la memoria colectiva que Valencia custodia el testamento espiritual que Santo Tomás Moro escribió durante su encierro en la Torre de Londres en 1535. Dicho manuscrito está en el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, dentro de un cofre blindado.

Para la historia local poco o nada tiene que ver con Valencia, no se hace mención a la ciudad ni describe nada que guarde relación con la capital del Turia, pero acabó en el Colegio al ser legado por su fundador, el Patriarca San Juan de Ribera.

Santo Tomás Moro, originalmente conocido como Sir Thomas More, acabó preso en la Torre de Londres por oponerse a los planes de Enrique VIII de separarse de Catalina de Aragón. El jurista mantuvo su posicionamiento inquebrantable y sus creencias religiosas pese a las presiones del monarca. More tenía una gran influencia en la corte británica, pero ni así cambió su postura. Por orden del rey acabó encerrado en la Torre de Londres, donde redactaría su testamento espiritual antes de ser ejecutado tras 445 días preso.

Su hija se hizo con las cartas de su padre y todas juntas acabaron en manos del Emperador Carlos V y de ahí, entre otras manos, al Patriarca San Juan de Ribera, que lo depositó en Valencia sin que trascendiera su importancia y su relevancia en la historia británica. No sería hasta 1963 cuando el profesor Vázquez de Prada sentenció la autenticidad del texto al profesor Geoffrey Bullough, del King's College de Oxford.

Desde ese momento la historia anglosajona puso sus miradas en Valencia. Según comenta Torró en su reciente artículo en El Debate se han mostrado intereses británicos que querían llevarse el manuscrito de Santo Tomás «sin regatear su coste». Pero este «tesoro escondido», según se hace referencia en una reproducción editada por el Ayuntamiento de Valencia en 1998, casi sale de la capital del Turia como moneda de cambio.

Hace casi 20 años la Generalitat Valenciana quiso cerrar por todo lo alto la celebración del Año Jaume I de 2008 con una exclusiva mundial: devolver a Valencia el Retablo del Centenar de la Ploma, que está en el Victoria & Albert Museum de Londres. En su momento el Gobierno valenciano liderado por Francisco Camps llegó a ofrecer el manuscrito de Santo Tomás Moro para un intercambio cultural, pero la negociación no se saldó con resultado positivo. Además, había que tener en cuenta que el compendio no se encuentra en manos de una institución pública, sino que está bajo custodia blindada en el Patriarca.

Valencia mantiene un «tesoro escondido» que Londres quiere tener a cualquier precio, un testamento espiritual esencial en la historia del Reino Unido, una joya dentro de un cofre blindado. Valencia, esa ciudad en la que una perla es capaz de pasar desapercibida, aunque deslumbre a más de 1.300 kilómetros de distancia.

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