Bebé recién nacido
El caso de Samuel, el bebé que sobrevivió a un intento de aborto y murió horas después sin atención médica
En Victoria (Australia), entre 2008 y 2020, se realizaron 1.418 abortos tardíos por razones sociales, incluso cuando los bebés no tenían ninguna discapacidad
La cultura de la muerte se ha instalado con más fuerza que nunca en Australia, país donde se permite acabar con la vida de un feto hasta la semana 22-24 de embarazo. El Estado de Queensland ha vivido una de las situaciones más dramáticas de todos los tiempos: un bebé llamado Samuel, que nació vivo tras un intento de aborto a las 16 semanas, murió horas después porque no recibió ningún tipo de atención médica.
Esta trágica noticia ha salido a la luz después de que la doctora Joanna Howe, profesora de Derecho de la Universidad de Adelaida, compartiese una fotografía del bebé y declarase que este caso, lamentablemente, «no es aislado», sino que ocurre con mucha más frecuencia. En concreto, señaló que en 2022, 50 bebés sobrevivieron a su propio aborto y luego murieron por abandono del profesional sanitario, informa Lifenews.
La doctora provida reveló que Samuel sobrevivió a su aborto y nació vivo. Sin embargo, «luego lo dejaron solo en una habitación, chupándose el dedo meñique, hasta que murió». Asimismo, animó a todos a defender a «todos estos pequeños bebés», ya que «están siendo asesinados» incluso antes de nacer.
El caso de Samuel no es el único. La doctora citó al medio otro caso: el de Amira, una niña que recibió una inyección letal en el corazón a las 25 semanas de vida. Sufrió un paro cardiaco, algo que le provocó «un dolor insoportable», explica la doctora Howe.
Acabar con la vida hasta el nacimiento
Aunque no se suele dar en condiciones normales, desde 2008, cuando se modificó la ley, esta práctica está permitida hasta el el nacimiento en Australia por motivos físicos, psicológicos o sociales, con la aprobación de dos médicos. Datos oficiales muestran que en Victoria, entre 2008 y 2020, se realizaron 1.418 abortos tardíos por razones sociales, incluso cuando los bebés no tenían ninguna discapacidad, aclara en su web Lifenews.
Del total, de los 310 abortos tardíos (después de la semana 20 de embarazo), 33 fetos nacieron vivos. No obstante, al igual que pasó con Samuel, acabaron muriendo. Todos ellos fueron registrados como «muertes neonatales». No se habló de infanticidio.
Lo mismo ha estado pasando en Reino Unido (país que permitió los infanticidios hasta el momento del parto). En 2008 salió a la luz un informe que afirmaba que 66 niños sobrevivieron a su propia muerte y tardaron más de una hora en morir. Todos ellos fueron «abortos fallidos», argumentaron.