Florentino Pérez, en una imagen reciente
El Real Madrid cierra la Superliga para transformar el fútbol con la UEFA y emplear la tecnología
La Champions actual ya fue un primer cambio que provocaron las ideas que la Superliga expuso a Ceferin
El Real Madrid alcanza un acuerdo con la UEFA «para resolver sus disputas relacionadas con la Superliga»
Los enemigos de Florentino Pérez, que tiene muchos, dirán que es una derrota. Todo lo contrario. La UEFA ha querido llegar a un acuerdo con el Real Madrid para mejorar el futuro del fútbol europeo juntos y no separados en una guerra que no tenía sentido. El proyecto de la Superliga se cierra, desaparece, y se trabajará conjuntamente para potenciar la Champions con nuevas ideas. Hay un punto de partida clave en este cambio de actitudes en busca de la cordialidad empresarial.
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA sabía que la demanda judicial del Real Madrid contra el máximo organismo del fútbol continental, por valor de 4.500 millones, podía tener visos de triunfo, porque la Unión Europea había subrayado jurídicamente que los clubes pueden crear otra competición paralela dentro del marco de la libertad de mercado. La entidad madridista demandaba a la UEFA ese dineral por haber llevado a cabo toda clase de cortapisas políticas y deportivas con el fin de frenar la proyección de la Superliga. No podían seguir así, enfrentados en todo. Aquí no ha perdido nadie. Al revés, han ganado todos.
Hay otro aspecto fundamental que destaca el respeto que se tiene al Real Madrid. No olvidemos que el equipo español fundó la FIFA y fundó la Copa de Europa. Siempre fue por delante de la UEFA en todo. Y el club madrileño es el estandarte de la competición más prestigiosa del mundo. Ceferin ha recalcado ese respeto al equipo que fue la avanzadilla y el ariete de todo lo que es hoy el fútbol mundial. El quid de la cuestión es que la UEFA sabía que no podía progresar en el fútbol europeo si el Real Madrid no estaba dentro de su ideario. Porque el club español fue quien inventó la Champions con la negativa de la UEFA en 1955.
En aquellos tiempos el organismo europeo no tenía visión de futuro y el Real Madrid sí. Santiago Bernabéu era un adelantado a su tiempo. Y Florentino Pérez estaba siguiendo aquellos pasos ahora. Mejorar, progresar, cambiar, un salto adelante. El presidente de la entidad madridista llevaba cuatro años dando otra vuelta de tuerca para mejorar el fútbol continental. En el otro lado de la barrera, la UEFA sabía que no podía avanzar en la mejora de las competiciones continentales si el Real Madrid no estaba dentro, porque es el campeón de quince Copas de Europa y el referente de todos los torneos del Viejo Continente.
Beckenbauer, bandera histórica del Bayern, lo dijo: «La Copa de Europa no se puede entender sin el Real Madrid». La UEFA es inteligente y ha querido alcanzar la paz. De hecho, ya ha aplicado en la Champions actual las ideas que le propuso la Superliga en las conversaciones mantenidas en los últimos años.
Las ideas de la Superliga
Aquí no ha ganado nadie y no ha perdido nadie. Y hay que decir objetivamente que las ideas de la Superliga eran muy buenas porque lo que ha hecho Ceferin es instaurarlas en su Champions actual para evolucionar y no encasillarse. El presidente del mayor organismo futbolístico continental aprovechó esas novedades de la Superliga para mejorar la competición. Quería impedir que ese frente abierto de otra competición le ganara en una carrera incierta para el futuro. Ceferin reflexionaba que la Superliga podía ser más interesante que la Copa de Europa. Y cambió la Champions. La hizo más interesante. Ahora, Aleksander Ceferin y Florentino Pérez estarán en el mismo bando
El Real Madrid sabía de sobra que los clubes europeos, como cualquier sector económico, tenían derecho a inventar cualquier torneo, porque la libertad de mercado en nuestro continente es total y no se permiten los monopolios de ninguna índole. La UEFA también lo tenía asumido. Presionó políticamente ante la UE para prohibirlo, pero perdió. Aleksander sí consiguió sacar a los ingleses del proyecto utilizando todas sus armas políticas ante el gobierno de Gran Bretaña. Pero nunca podría conseguir que la Unión Europea impidiera crear cualquier negocio que abriera la competitividad.
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA
El Tribunal de Justicia de la Unión aprobó esa libertad de mercado y el Real Madrid presentó una demanda contra la UEFA por valor de 4.500 millones por daños y perjuicios, al considerar que todas las trabas impuestas por Ceferin habían retrasado el torneo y habían encarecido su creación. La demanda podía triunfar. Y Ceferin ha tendido la mano después de años de llevar a cabo desprecios ante los protagonistas de la Superliga. No olvidamos la encerrona que Bernd Reichart, consejero delegado de A22, la empresa matriz de la Superliga, sufrió en la sede de la UEFA cuando fue a proponer el proyecto y a buscar pactos. Se encontró allí con Miguel Ángel Gil Marín y Nasser Al-Khelaifi, dirigentes de la unión de Clubes Europeos de Fútbol (EFC).
Se topó también con representantes del Bayern de Múnich y de otros muchos equipos. Todos le dijeron que estaban en contra del nuevo torneo. Escucharon muy poco a Reichart y solo hicieron una representación escénica para demostrar que los pioneros de la Superliga no tenían nada que hacer. Aquello sentó muy mal a Reichart y A22 Sports. Fue un desprecio total que agravó las relaciones. Se intensificaron las ganas de crear la nueva competición. La UEFA recibió después la demanda de la Superliga por valor de 4.500 millones. Y en los últimos meses se acercaron las posturas para alcanzar una entente. Hay una realidad evidente: la UEFA no puede vivir sin el Real Madrid y el Real Madrid es la Champions.
Tres meses de diálogo
Han sido varios meses de conversaciones para alcanzar este pacto y volver a estar juntos y no enfrentados. El año pasado ya hubo reuniones privadas entre ambas partes para cambiar la Champions y alcanzar este pacto. Debía quedar claro que aquí nadie perdía y que los dos firmarían este acuerdo sin vencedores ni vencidos, porque es ridículo pensar que hay un vencedor y un vencido. La unión de Clubes Europeos de Fútbol (EFC) se sumó rápidamente al pacto y lo aplaudió. El Real Madrid deberá regresar a esa asociación, encabezada por Nasser Al-Khelaifi y Miguel Ángel Gil Marín, que han sido dos enemigos radicales en este litigio y también desde el punto de vista personal. Todos deberán limar asperezas en la asociación de clubes.
Hemos dicho que la iniciativa ilusionante de la Superliga suscitó la reacción de Ceferin para transformar la Champions. Esta nueva Copa de Europa en la que se disputan inicialmente más encuentros (ocho) y ante adversarios diferentes, con una clasificación general conjunta, ha sido una idea surgida después de las propuestas de A22 para buscar un torneo con más duelos entre equipos importantes y que sea más interesante. Ahora todo el mundo valora que esta Champions es más atractiva, porque entrar en el «Topocho» de Simeone es un objetivo que hay que cumplir desde septiembre. Y la ronda eliminatoria que se disputa dentro de unos días para elegir los ocho clubes que se enfrentarán a los ocho privilegiados es también una ronda de infarto que tiene sumo interés.
El acuerdo entre el Real Madrid y la UEFA incluye un punto fundamental que destacaba en el proyecto de la Superliga: traer las nuevas tecnologías al fútbol para televisar partidos por los nuevos canales de comunicación, de tal manera que se podrán ver encuentros de la Champions en todo el mundo y no hará falta la clásica televisión. Son estos medios los que utiliza la juventud y hay que hacer llegar fácilmente el fútbol entre los jóvenes de los cinco continentes y a un precio más barato. La UEFA ha aceptado el estudio de este avance moderno para introducir el balompié en todos los lugares del planeta. Hay que destacar que la Champions es la competición más prestigiosa del planeta y debe aumentar su influencia. Real Madrid y UEFA han firmado un tratado: mejor juntos por el mismo camino que separados por veredas antagónicas que sólo llevarían a un enfrentamiento.