Óscar Puente conversa con Pedro Sánchez en presencia de María Jesús Montero, este miércoles en el Congreso
Ni un mes después
El Gobierno pasa página de Adamuz: da la crisis por superada y al ministro Puente por salvado
En el Ejecutivo creen que el Pleno de este miércoles en el Congreso era la última mina. Pero, aunque canten victoria, aún les quedan frentes abiertos. Y una red ferroviaria en el punto de mira
El Gobierno da por superada la crisis del accidente de Adamuz y por salvado al ministro Óscar Puente, una vez pasada la última mina: el Pleno de este miércoles en el Congreso. Eso aseguran fuentes gubernamentales, que recuerdan que el titular de Transportes lleva una semana de buenas noticias. El lunes alcanzó un acuerdo con los maquinistas para desactivar una huelga que solo en su primer día había generado trastornos a miles de pasajeros. Aunque los sindicatos minoritarios la mantuvieron martes y miércoles, causando no pocos retrasos en toda España. El martes, la Fiscalía pidió al juez de la Audiencia Nacional que no admita a trámite la querella de la Asociación Libertad y Justicia contra él por presuntos delitos de homicidio imprudente, negligencia, lesiones y prevaricación, al no ser competente.
No obstante, aunque en el Ejecutivo canten victoria, aún les quedan frentes abiertos, además de diez heridos hospitalizados, uno de ellos en la UCI. De momento, sigue sin estar restablecida la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, y no lo estará hasta, al menos, el próximo martes. Los trabajos para la reapertura se dilataron por la investigación judicial y, después, por las intensas lluvias caídas en las últimas semanas. También continúan los problemas estructurales de Rodalies, cuya cesión íntegra reclamó ayer la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, en el Congreso. La gestión de las Cercanías catalanas ha sido la única que ha merecido ceses en estas algo más de tres semanas: los del director operativo de Rodalies, Josep Enric García, y el director general de explotación y mantenimiento de Adif, Raúl Míguez.
Óscar Puente conversa con Félix Bolaños, este miércoles en el Pleno
Pedro Sánchez debía dar explicaciones sobre el estado de la red ferroviaria en el Pleno de este miércoles, aunque se limitó a hacer una cronología de la tarde de la tragedia, a quejarse de la herencia recibida, a negar que el Ejecutivo esté gastando poco en el mantenimiento de la red ferroviaria y a comprometerse a hacer más si la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios así lo considera en su informe definitivo, que no tiene fecha.
«Debemos tomar conciencia del lugar del que partíamos. No para eludir responsabilidades, no para caer en la autocomplacencia, pero el hecho es que en 2018 heredamos un sistema ferroviario gravemente infrafinanciado. Y desde entonces lo que hemos hecho ha sido triplicar la inversión, multiplicar por diez la compra de material rodante y reforzar el gasto en mantenimiento», sostuvo el presidente al final de una sesión que duró algo más de seis horas.
No perdió detalle de ella el ministro de Transportes, que desde su escaño se pasó la mañana haciendo gestos de aprobación o desaprobación con la cabeza, en respuesta a las intervenciones del presidente y de los distintos portavoces. En la sesión de control al Ejecutivo posterior a la comparecencia de Puente, el PP pidió nuevamente su dimisión y él respondió, sabiéndose a salvo políticamente: «Si yo considerara que hago mal mi trabajo, no esperaría a que ustedes me pidieran la dimisión, como hacen constantemente, esta es la novena vez. Me iría por mi propio pie. Nosotros no somos igual que ustedes», señaló.
Como contó El Debate, el primer objetivo político de Sánchez tras la tragedia del 18 de enero fue blindar a Puente como fuera. El presidente siempre ha considerado que entregar una cabeza a la oposición no es una señal de responsabilidad, sino de debilidad, y así lo ha aplicado en el caso del titular de Transportes. La última cabeza de un ministro que entregó el presidente fue la de Arantxa González Laya, responsable de Exteriores hasta el verano de 2021. Y no a la oposición ni a la opinión pública, sino a Mohamed VI: González Laya fue ministra, la que desencadenó la crisis con Marruecos de aquel año al aceptar -con conocimiento del presidente- que el líder del Frente Polisario fuera tratado a escondidas de su cáncer en un hospital de Logroño.
En el Gobierno creen que Puente ha salido reforzado de este trance. «Lo que no te mata, te hace más fuerte», resume una fuente del Ejecutivo. Este miércoles en la Cámara Baja, él recordó que ha comparecido 12 horas en sede parlamentaria entre el Senado y el Congreso. Y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sacó la cara por él y añadió: «Puente ha dado 17 entrevistas, cuatro ruedas de prensa y dos plenos monográficos sobre el tema. Puente, a las tres horas del accidente, estaba haciendo una rueda de prensa; Mazón se estaba tomando la tercera copa. No, Puente no es como Mazón», aseguró.
En el Ejecutivo parecen obviar que aún queda por conocer el informe definitivo sobre el accidente; a cuyo responsable, el ingeniero Ignacio Barrón, afeó el ministro en una comparecencia en la Moncloa que hubiera mostrado sorpresa al descubrir que lo que el Ministerio llamaba «renovación integral» no era tal. Además, la próxima semana el PP creará en el Senado la comisión de investigación sobre el accidente y sobre la red ferroviaria que Feijóo anunció días atrás.