Pedro Sánchez, durante su intervención
Una actuación indigna
Sánchez pervierte el Pleno sobre la tragedia de Adamuz ante la indignación de Feijóo y Abascal
El presidente utiliza su comparecencia para iniciar la enésima cruzada contra la «ultraderecha», sobre los escombros de los trenes y sobre la derrota de Alegría
Decíamos ayer. Dos meses desde su última intervención en el Congreso, Pedro Sánchez volvió este miércoles a la Cámara Baja para hacer lo que más le gusta: oposición a la oposición. Más si cabe después del fracaso del PSOE en las elecciones de Aragón, donde el PP y Vox sumaron más del 52 % de los votos.
El presidente del Gobierno intentó utilizar en su propio beneficio la derrota de Pilar Alegría tres días antes, en una estrategia similar a la que desplegó en la primavera de 2023. Además, aprovechando la ventaja de no tener límite de tiempo, mientras los portavoces parlamentarios tuvieron que ceñirse a dos intervenciones de 20 y cinco minutos. De derrota en derrota en las autonómicas hasta la victoria final en las generales, cree Sánchez, quien volvió a situar esas elecciones en julio de 2027. El mismo disco rallado cuatro años después.
El orden del día era lo de menos. Se suponía que se trataba de una comparecencia para hablar del accidente de Adamuz y de la política internacional. A la tragedia le dedicó los apenas 30 minutos en los que solventó su primera intervención, y únicamente para reiterar que el Gobierno lo hizo todo bien y que si hay incidencias es porque la red ferroviaria española es la más larga después de la de China. «Han jugado a la ruleta rusa con nuestra seguridad. Éste era un accidente evitable, no una catástrofe inasumible», le respondió Alberto Núñez Feijóo. «La corrupción mata. Lo de Adamuz fue un crimen», sostuvo Santiago Abascal después.
Alberto Núñez Feijóo, durante el Pleno
El presidente se reservaba para la réplica, en la que empleó una hora y 45 minutos, la mayor parte de ellos para dirigirse a Feijóo y Abascal sin que ninguno de los dos pudiera contestarle desde el escaño. El líder de los populares se quejó a Francina Armengol de tanta desigualdad, pero la presidenta del Congreso le hizo el gesto de que se relajara. Y ahí lo dejó.
Sánchez se erigió como el único capaz de frenar a la derecha y a la ultraderecha. Otra vez. «Ha habido una operación de blanqueamiento de la derecha política y mediática de la ultraderecha (…). El PP, Vox, Alvise y Se acabó la fiesta son lo mismo (…). Por supuesto que el PP va a gobernar con Vox», sostuvo. El líder del Ejecutivo acabó hablando del accidente de Angrois de julio de 2013 para echárselo en cara a Feijóo y del sueldo de Abascal.
Santiago Abascal, durante el Pleno
Al líder del PP le dijo: «La pregunta de verdad es si usted lo hubiera hecho mejor. Reconoció ante la jueza que no sabe lo que es un Cecopi, cuando ha presidido una comunidad 13 años. Usted no es mejor gestionando que el señor (Carlos) Mazón ni el señor Mazón que (Alfonso Fernández Mañueco). Ustedes taparon pruebas en Angrois y hasta en cuatro ocasiones se negaron a crear una comisión de investigación». Y al líder de Vox: «Todos los líderes ultras son iguales. Llegan a la política diciendo que van a proteger los bolsillos de los trabajadores y enriquecen los suyos (…). Hemos sabido que su asesor cobra 26.700 euros al mes. Entonces, ¿cuánto cobra el asesorado?, ¿cuánto cobra usted? Hay que tener cara». A lo que después el aludido replicó que su salario está perfectamente detallado en la página web del Congreso.
Gabriel Rufián se dedicó a promocionar su experimento de un frente de izquierdas plurinacional. «O hablamos entre nosotros y nosotras o nos vamos al carajo. La buena noticia es que por unos días se está hablando de la izquierda y no de Ayuso y de Abascal», se felicitó el portavoz de ERC. La de Junts, Míriam Nogueras, exigió a Sánchez el traspaso total de Rodalies a la Administración catalana y acusó al Gobierno de «mala gestión, improvisación y propaganda».
La portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, vio por dónde iba Sánchez y le advirtió: «El ‘que viene la ultraderecha’ por sí solo ya no vale, lo acaba de comprobar este domingo. O pone en marcha una nueva oleada de derechos o se dedicará a resistir y esa resistencia condenará no solo a su Gobierno, sino a la ciudadanía», aseguró.
También lo caló Ione Belarra, de Podemos: «Estoy segura de que va a intentar prolongar su mandato el máximo que pueda. Pero, lamentablemente, por este camino, para lo único que van a servir esos meses es para seguir alimentando el malestar con el que crece el bloque del PP y Vox», le avisó. A lo que después contestó Sánchez: «Aquí hay un auténtico responsable del auge de la ultraderecha, quien le pone la alfombra roja y lo copia en fondo y forma».
En su breve turno de réplica, Feijóo fue conciso, a la fuerza. «Los españoles ya sabemos lo que podíamos esperar de usted, pero no cuando había muertos. Si con 47 muertos hoy tampoco ha venido a explicar, hoy tampoco ha venido a pedir perdón, hoy tampoco ha venido a depurar responsabilidades y sigue con su soberbia, es mejor que se vaya. Descansen en paz las víctimas», zanjó.