A la izquierda, Imagen del ataque a la sede del PPCV el 25 de abril y, a la derecha, a la de los socialistas valencianos este 6 de julio.El Debate

El doble rasero del PSOE con los ataques a las sedes: acusa al PP de actos de la extrema izquierda y calla cuando los populares son las víctimas

Diferentes altos cargos socialistas exigieron la condena de «Feijóo y Mazón» por los hechos del 6 de julio pero no mostraron su contrariedad con las pintadas del 25 de abril

Dos fechas, mismos hecho delictivo, diferentes mensajes. Existen notables diferencias entre el ataque a la sede del Partido Popular de la Comunidad Valenciana el 25 de abril y la vandalización de la base del Partido Socialista en la ciudad de Valencia este 6 de julio, como los responsables, pero también en la gestión política que se ha hecho tras los incidentes. En el caso de las oficinas populares la simbología pintada dejó bien claro qué espectro político estaba detrás, mientras que en el caso socialista los primeros mensajes de sus altos cargos fueron para culpar y responsabilizar al contrincante. La izquierda alborotada por el ataque a su sede calló en rotundo cuando la víctima fue el PP. Así ha sido el doble rasero: el grito en el cielo dos meses después del silencio más absoluto.

Exigía el secretario de Organización del PSPV-PSOE, Vicent Mascarell una «condena contundente de Feijóo y Mazón» tras el ataque sufrido en la sede socialista en la ciudad de Valencia. La doble vara de medir que aplican los partidos políticos es sumamente llamativa, porque según ha podido comprobar El Debate, ninguna figura destacada del socialismo valenciano condenó la vandalización de la sede del PPCV el pasado 25 de abril.

Al respecto, el Partido Popular ha presentado una querella criminal contra Mascarell por un presunto delito de calumnias tras las declaraciones realizadas por el dirigente de los socialistas valencianos.

La ministra de Ciencia y secretaria general del PSOE valenciano, Diana Morant, corrió a publicar en X, antes Twitter, que «exigimos al PP de Mazón, Feijóo y Aznar que condenen estos hechos antidemocráticos. Es urgente que abandonen los discursos de odio», pero no consta en la misma red social ningún mensaje mostrando cierta solidaridad con los populares valenciano aquel 25 de abril. La nueva secretaria de Organización del PSOE, la valenciana Rebeca Torró, no señaló al PP cuando publicó un mensaje en X, pero tampoco publicó nada cuando la víctima fueron los populares valencianos.

Igual ocurre con la delegada del Gobierno y secretaria general del PSOE en la ciudad de Valencia, Pilar Bernabé, que tras el ataque a las oficinas socialistas dijo que es «fruto del odio ultra que alimenta la derecha» pero tampoco publicó ningún tuit al respecto de la vandalización de las oficinas del PP en la ciudad de Valencia el 25 de julio. El citado Vicent Masacarell tampoco publicó ningún mensaje en X mostrando su contrariedad ante el ataque popular firmado y reconocido por L'Aixà, un grupúsculo de jóvenes de la izquierda independentista catalanista en Valencia.

En el caso del ataque a la sede del PSOE valenciano la autoría quedó reconocida por Juventud Combativa, una facción que se vincula con el Frente Obrero y que no tiene nada que ver, en contra de lo que quisieron señalar diferentes altos cargos socialistas, con el Partido Popular.

Siguiendo con los cargos socialistas tan activos en redes sociales, El Debate ha podido comprobar el silencio total del concejal de Valencia Borja Sanjuan o de la asesora municipal Rosa Domínguez, quienes sí mostraron su repulsa al ataque sufrido en la sede de su partido, pero no escribieron nada al respecto de la vandalización a la oficina popular.

Ejemplos hay muchos, pero sin duda el más llamativo de todo el aparato socialista es el de Víctor Camino, diputado valenciano que se quedó votando los nuevos cargos de RTVE mientras Valencia comenzaba a contar muertos de la dana. El también secretario general de Juventudes Socialistas denunció en redes sociales el ataque a la sede del PSOE valenciano con un insulso tuit que comenzaba diciendo «La misma gente que hace esto es a la que le gustaría que despareciésemos hoy y hace 146 años cuando se fundó el PSOE», pero en la fecha del ataque a la sede del PP en Valencia no existe condena alguna, sino que lamenta la vandalización de la sede del PSOE de Cantabria, sobre la que llegó a afirmar que «la ultraderecha apunta desde tribunas y sus sicarios disparan en las calles.»

Al socialismo le ha venido bien señalar al PP como responsable. La estrategia política está marcada por un socialismo al servicio de un Pedro Sánchez en horas bajas. La salida desmedida y en tromba sólo tuvo lugar poco más de dos meses después de un silencio sepulcral, pero el historial en redes sociales deja en evidencia que ante el mismo hecho delictivo no ha habido igualdad de trato. Las condenas exigidas este 6 de julio no se dieron el 25 de abril.