Imagen hecha por un testigo el lunes 4 de agosto a las 16:15 mientras ocurría el suceso
Una niña, a punto de ahogarse en una playa de Castellón sin socorrista presente y con bandera amarilla
«Es una vergüenza, igual tardó en volver unos 35 minutos», denuncia la vecina que hizo las fotos desde el balcón de su casa
Una menor estuvo a punto de ahogarse el pasado 4 de agosto por la tarde en una playa del litoral valenciano mientras el puesto de socorrismo permanecía desatendido. La rápida reacción de varios familiares evitó un desenlace trágico. El suceso ha vuelto a poner en entredicho la vigilancia en algunas zonas del litoral, donde la ausencia o falta de atención del personal de salvamento ha generado ya varias quejas este verano.
La escena se produjo cuando una familia numerosa, formada por cerca de una veintena de personas, se encontraba pasando la tarde en una playa de la localidad castellonense de Burriana. En un momento dado, una niña pequeña que jugaba en la orilla, quedó atrapada en la zona donde rompen las olas. La menor no lograba salir por sus propios medios y comenzó a tragar agua, según testigos presenciales.
Los familiares, al percatarse de la situación, intentaron alertar al socorrista. Sin embargo, el puesto de vigilancia estaba vacío en ese momento. Las imágenes captadas desde un balcón cercano muestran el módulo sin presencia alguna y a la familia agrupada en la orilla intentando rescatar a la niña.
La playa ondeaba en ese momento bandera amarilla, un distintivo que advierte que se debe tener precaución al bañarse, aunque no implica una prohibición total del baño. Es una señal que indica que la presencia de condiciones marítimas requieren mayor cuidado. Esta señalización obliga, según recogen los protocolos de seguridad en playas, a reforzar la vigilancia y a mantener una supervisión continua, especialmente en zonas donde hay niños pequeños. «Es una vergüenza, el socorrista igual tardó en volver unos 35 minutos», denuncia la vecina que hizo las fotos desde el balcón de su casa.
Imagen de la familia segundos después de sacar a la menor del agua
Afortunadamente, lograron sacarla del agua a tiempo, aunque visiblemente afectada. No fue necesaria la intervención de emergencias, pero el susto fue considerable. «Se escuchaban los gritos de su padre desde mi casa, estuvo a punto de darle un ataque de ansiedad de ver que no podían sacarla del agua y que no había nadie para ayudarles», comenta la vecina.
No es el primer incidente en el que la falta de vigilancia en las playas ha generado preocupación. Varios vecinos aseguran haber presenciado situaciones similares en las últimas semanas. En algunas ocasiones, aseguran, el socorrista esta ausente; en otras, distraído con el teléfono móvil.
La normativa de playas establece la obligatoriedad de vigilancia durante determinados tramos horarios, especialmente en zonas con alta afluencia de público o con condiciones del mar adversas. Los vecinos exigen responsabilidades y recuerdan que, en entornos tan sensibles como una playa, cualquier descuido puede tener consecuencias irreversibles.