Joaquín Ferrándiz, en una imagen de archivo

Joaquín Ferrándiz, en una imagen de archivo

Vecinos del País Vasco viven con miedo tras descubrir que el asesino en serie de Castellón reside entre ellos

Joaquín Ferrándiz Ventura vive actualmente en la localidad guipuzcoana de Andoain y un juzgado le impuso una nueva orden de alejamiento por un caso de violencia de género

Joaquín Ferrándiz Ventura, el asesino en serie que aterrorizó Castellón en los años noventa, aseguró al salir de prisión que no volvería nunca a la provincia «por respeto a las víctimas» y que se marcharía al extranjero para rehacer su vida lejos de la atención mediática. Sin embargo, su destino final no fue tan lejano como prometió, ya que dos años después de recuperar la libertad, el que fuera el primer asesino en serie reconocido en España vive en el País Vasco, concretamente en la localidad guipuzcoana de Andoain, donde ha intentado pasar desapercibido.

Ferrándiz, de 60 años, salió de la cárcel en 2023 tras cumplir 25 de los 69 años de condena que pesaban sobre él por violar y asesinar a cinco mujeres en Castellón entre 1995 y 1996. En su nueva vida trabaja en una empresa del sector alimentario, pero su nombre ha vuelto a ocupar titulares. Hace unas semanas, un juzgado le impuso una nueva orden de alejamiento por un caso de violencia de género tras la denuncia de su expareja y antigua compañera de piso. La mujer lo acusó de acoso, lo que ha motivado la apertura de un expediente judicial y un refuerzo de la vigilancia policial.

El hallazgo de su paradero reavivó el temor en el municipio de Andoain, de poco más de 14.000 habitantes, donde su presencia se había mantenido en secreto hasta que la noticia se difundió por los medios. «Hay un depredador viviendo entre nosotros», se podía leer en redes sociales locales como Facebook, donde la indignación y la preocupación se extendieron con rapidez.

Antes de instalarse en Andoain, Ferrándiz residió en Irún, en un caserío del barrio de Ventas, y trabajó para una empresa de mensajería. En prisión, según los informes penitenciarios, mantuvo siempre un comportamiento «estable y colaborativo», lo que facilitó su progresión de grado y su posterior salida en libertad. Sin embargo, su intento de anonimato ha chocado con la inquietud social que despierta su historial criminal.

Los crímenes en Castellón

Los crímenes de Joaquín Ferrándiz marcaron un antes y un después en la crónica negra española. Entre 1995 y 1996 asesinó a cinco jóvenes en la provincia de Castellón: Sonia Rubio, Amelia García, Natalia Archelós, Mercedes Vélez y Francisca Salas. Todas fueron agredidas sexualmente y estranguladas. Las víctimas tenían entre 18 y 25 años, y varias fueron atacadas cuando regresaban de discotecas o locales nocturnos.

Casi tres décadas después, el caso vuelve a la actualidad no solo por su nueva vida en libertad, sino también porque Netflix ha iniciado el rodaje de una serie inspirada en su historia. La producción, titulada En el círculo del asesino, recrea los crímenes y el impacto social que provocaron en los años noventa. Dirigida por Sergio G. Sánchez y Pedro Martín Calero, la miniserie alterna dos tiempos: la investigación de los asesinatos y el presente, marcado por la excarcelación del homicida.

El rodaje ha comenzado en Benicàssim, en los mismos escenarios donde Ferrándiz cometió sus crímenes: la antigua zona de discotecas, la avenida del Ferrocarril y un sendero forestal de Orpesa, muy cerca del lugar donde fue hallado el cuerpo de su primera víctima, la joven profesora de inglés Sonia Rubio. Las grabaciones continuarán hasta finales de noviembre antes de trasladarse a Madrid.

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