Imagen tomada este jueves de monseñor Enrique Benavent durante la Eucaristía de apertura del III Año Jubilar del Santo Cáliz

Imagen tomada este jueves de monseñor Enrique Benavent durante la Eucaristía de apertura del III Año Jubilar del Santo CálizArchidiócesis de Valencia

El Arzobispo de Valencia espera que la Eucaristía «nos dé fuerzas para no perder la esperanza y mantener viva nuestra fe»

Monseñor Enrique Benavent invita «a todos a peregrinar en este Año Jubilar», pero advierte de que «solo si la peregrinación exterior se convierte en peregrinación interior, será un momento de gracia»

El Arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, exhortó este jueves en la Catedral, durante la apertura del III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz, a que la Eucaristía «nos dé fuerzas para no perder la esperanza en los momentos de desánimo y de dificultades, que mantenga viva nuestra fe y la de nuestras comunidades, que sea el alimento que llene de bienes a los hambrientos y que dé alegría a los tristes y que aquellos que participamos en ella seamos sembradores de esperanza para todos aquellos que les cuesta encontrar una luz y un sentido para sus vidas».

En la celebración, el Arzobispo entregó réplicas del Santo Cáliz a varias parroquias, entre ellas tres afectadas por la dana, en Picaña, Paiporta y La Torre, iglesias que «todavía están intentando recuperarse de las consecuencias y, además, han dado un testimonio de servir a todos ayudando a los más afectados».

«Ahora es el momento de rehacer la vida de muchas personas, y también en cierta manera de rehacer la vida de las comunidades cristianas. Este ejemplar del Santo Cáliz recordará que en ese proceso de recuperación de la vida parroquial y eclesial, la Eucaristía ha de ocupar el lugar central porque la Iglesia nace y crece a partir de la Eucaristía», afirmó.

Monseñor Benavent recordó que «es la Eucaristía la que ha conservado viva la fe en nuestras parroquias a lo largo de tantos siglos de historia». «Y es en la celebración de la Eucaristía donde las parroquias que más han sufrido este último año encontrarán la fuerza para superar las dificultades y rehacer la vida comunitaria, fuerza para continuar estando al lado de todos los que padecen y acompañando de una manera esperanzada a todos aquellos que pasan momentos de dificultad», subrayó.

«Los cristianos no podemos olvidar que el Señor, la misma noche que instituía la Eucaristía, lavó los pies de sus apóstoles y que, por tanto, una vida configurada per la Eucaristía nos ha de llevar no a querer ser servidos, sino a servir y dar la vida por los demás. Que esta réplica os ayude a conservar viva la fe en vuestras parroquias y a ser servidores de vuestros hermanos», deseó.

Las parroquias que recibieron réplicas son la parroquia Nuestra Señora de Montserrat, de Picanya; la parroquia San Jorge Mártir, de Paiporta; y la parroquia Nuestra Señora de Gracia, del barrio de La Torre, junto a la parroquia de San Pedro de La Pobla Llarga, que este año está celebrando los siete siglos de su fundación y la parroquia San Vicente Mártir de Guadassuar, que antes de las inundaciones había completado la restauración de su iglesia parroquial con la ayuda y el esfuerzo de los feligreses y después sufrió algunas de las consecuencias de la dana.

Año Jubilar, tiempo de gracia para todos los cristianos

Monseñor Benavent recordó que el Año Jubilar del Santo Cáliz se inicia en la última etapa del Año Jubilar de la Esperanza y, de esta manera, «hemos querido que se viera la continuidad entre estos dos años jubilares, que han de ser un tiempo de gracia para todos los cristianos de nuestra diócesis y para todos los peregrinos que se acerquen a venerar esta reliquia de la Cena del Señor».

Durante la celebración, con el Santo Cáliz presente en el Altar Mayor de la Seo, el Arzobispo invitó a todos a peregrinar en este Año Jubilar pero, añadió que «esta peregrinación exterior sea signo de una peregrinación interior, que nos lleve a entrar espiritualmente en el Cenáculo, a sentirnos discípulos y amigos del Señor, a redescubrir su amor en su cuerpo entregado por nosotros y en su sangre derramada por muchos».

Así, «una peregrinación externa no sirve para nada, si no es el signo de esa peregrinación interior que nos lleva a Cristo. Solo si la peregrinación exterior se convierte en peregrinación interior, el año jubilar será un momento de gracia», añadió.

Agradecimientos

Al inicio de la celebración el Arzobispo de Valencia agradeció la labor y presencia del Cabildo Metropolitano, los miembros del Consejo Episcopal, sacerdotes y diáconos, seminaristas, autoridades civiles y militares, miembros de la Real Hermandad del Santo Cáliz y de la Cofradía del Santo Cáliz, así como a los miembros de la comisión preparatoria de este Año Jubilar.

También dirigió un saludo con especial afecto a los párrocos y feligreses de las parroquias que recibieron la réplica del Santo Cáliz, así como «a las instituciones que representáis y a todas las asociaciones que cuidáis la memoria y la devoción del Santo Cáliz de la Cena del Señor».

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