Imagen de Inma Traver en pleno proceso de restauración de un cuadro.El Debate

La profesora que ha restaurado todos los tesoros de Valencia: «Soy la Indiana Jones de las iglesias»

Inma Traver ha devuelto su esplendor a joyas tan diversas como las de la Catedral de la capital, hallazgos arqueológicos y los trofeos del Valencia CF

Hay manos normales que han sostenido auténticas joyas, que han sentido el paso y el paso del tiempo en sus huellas y que han podido acariciar cada rastro de la Historia. Hay ojos marrones que saben descifrar detalles puntuales y oídos que escuchan conversaciones en el silencio. Inma Traver combina todo y encima lo explica, tanto a sus alumnos de las Aulas Universitarias de la Experiencia del CEU como en una entrevista. Por sus manos han pasado «prácticamente todo el Tesoro Real» de la Catedral de Valencia, ha restaurado piezas arqueológicas del siglo X y ha sostenido el Santo Cáliz. Ella sola se define: «Soy la Indiana Jones de las iglesias valencianas».

«Ahora estoy con el cuadro de un milagro de San Vicente que estaba a 14 metros de altura en la iglesia de Ayódar. Nadie se atrevía a subirse allá arriba y hasta que dije 'me pongo yo el arnés y subo'. Estaba fusilado y tenía unos clavos para sostener la tela rota», así relata Inma Traver a El Debate el trabajo que ocupa su nuevo centro en Castellón. Pero en unas horas llegan más encargos para que una profesional del sector con cerca de 20 años de experiencia haga 'magia' y brille de nuevo la luz.

Acaba de restaurar unas piezas afectadas por la dana, pero su cabeza no para, y sus manos tampoco. Inma Traver, que también ha trabajado para la Diputación de Castellón, el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Generalitat Valenciana y los obispados de Segorbe-Castellón y Tortosa, tiene el arte de devolver el máximo esplendor a joyas «que hablan». Parece raro, pero a ella los tesoros le relatan su historia: «Cuando estoy trabajando las piezas hablan, lo hacen conforme las vas desmontando, cuando las manejas. Cuentan cosas de su entorno, de su pasado, cuestiones esenciales para entender su historia y su contexto».

Tras ese primer contacto llega el punto más crucial y aunque no lo pueda parecer «todas las obras se trabajan por igual». Ahí radica la profesionalidad de una restauradora que igual recupera la cruz procesional de Tibi que había estado escondida en un pajar que, con una escena de película, otra cruz procesional del castellonense Coratxà del siglo XV. «Ahí es cuando tienes consciencia del impacto humano, de la trascendencia que tiene el trabajo», comenta.

La también profesora del CEU asume que su labor navega entre la recuperación y la puesta en conocimiento de obras cuyo valor puede desconocerse. «Es un riesgo, sí, pero entre ponerla en valor y que tenga futuro o correr el riesgo de no actuar y que se pierda, me quedo con trabajarla y mantenerla», comenta.

«Soy la Indiana Jones de las iglesias valencianas»

Inma Traver se considera la «Indiana Jones de las iglesias valencianas, porque he encontrado piezas que se creían desaparecidas u ocultas por meterme por donde nadie se clava. Yo voy a una iglesia y empiezo a preguntar, me fijo y no dudo en guiarme por mi instinto».

Pero especialmente esa faceta de aventurera se despliega a la perfección en aquellos lugares más escondidos del foco turístico o popular. «En los pueblos pequeños tienen poco, pero lo cuidan mucho y suele ser muy antiguo. Más de una vez me ha pasado que me llaman para que vea una pieza y luego me preguntan por otras cosas que tienen guardadas, por si tienen valor. Incluso hay veces en las que ha sido más valioso lo que me han enseñado de rebote que el motivo inicial de la visita», comenta.

La valenciana ha podido restaurar miles y miles de piezas y ahora ya cuenta con un lugar propio en el que trabajar acorde a las comodidades que precisan obras tan majestuosas como sencillas. Asume que «el 99 % de mi trabajo depende de las administraciones públicas, porque el propietario privado tiene otras inquietudes». Aunque su experiencia es dilatada hay obras que se quedan grabadas en la memoria y en lo más hondo del sentimiento.

«La gente no sabe lo que hay en la Catedral de Valencia»

Inma Traver ha restaurado «prácticamente todo el Tesoro Real» que está en el Museo de la Catedral de Valencia. «La gente no sabe lo que hay verdaderamente ahí», desliza. También en la Seo metropolitana trabajó durante cuatro años sobre el retablo de San Jaime «que estaba hecho con pedazos de obras diferentes y antiguamente se encontraba en el altar mayor del templo », sin pasar por alto su participación en el proceso de restauración completa de la talla original de la Virgen de los Desamparados que se llevó a cabo entre finales de 2013 y marzo de 2024.

En el aspecto arqueológico, por sus manos han pasado por igual «el tesorillo islámico de la avenida Constitución» de Valencia, una combinación de más de mil monedas de oro y plata guardadas en un pañuelo dentro de una vasija, así como unas puntas de lanza descubiertas en Cabezo Redondo o las joyas del 'Tesoro de Villena'.

En los tiempos más modernos también recuperó el brillo a los trofeos más históricos del Valencia CF, pero a nivel personal hay un elemento indiscutible: «El relicario de San Sebastián de mi pueblo, La Vilavella. Resulta que mi tatarabuela era la ermitaña y ella corrió para salvar las piezas de valor de la iglesia cuando empezó la Guerra Civil. Al cura lo mataron y a ella se las pidieron, aunque nunca las dio y no acabaron con su vida. Ella las guardó y gracias a ello se pudo celebrar misa una vez acabada la contienda. Es un relicario de 1800 que tiene un gran valor familiar y fue muy emocionante estrechar lazos con mis antepasados, que volviera esa pieza a mi familia para restaurarla».

Inma Traver ha tocado todos los tesoros de Valencia, por sus manos ha pasado la historia casi completa de una ciudad, de un pueblo, de una tierra que «no es consciente» de todo el valor que guarda en iglesias, museos, templos y lugares varios. Ella se esmera para que cada pieza recupere su brillo, lo hace escuchando como la plata, el oro o el bronce relatan aquellos tiempos en los que lucían en todo su esplendor. Ella entiende ese idioma y ella lo traduce. Es la magia de recuperar para hoy un pasado lleno de historia.