Imagen tomada este viernes de Diana Morant durante su visita oficial a la localidad valenciana de PicañaEuropa Press / Rober Solsona

La pugna con Bernabé y una oposición sin escaño a Pérez Llorca impiden a Morant dejar el Ministerio y centrarse en la Comunidad Valenciana

Para la socialista, compartir tiempo y espacio con la delegada del Gobierno sería como tener 'dos gallos en el mismo corral' y al no ser diputada en las Cortes autonómicas no podría debatir cara a cara con el previsible nuevo presidente

Diana Morant es una convencida de que la lengua propia de la Comunidad Valenciana es el catalán, pese a que el Estatuto de Autonomía le contradice de manera rotunda. Con tal de no decirlo de manera contundente y taxativa, suele utilizar eufemismos como denominar a la lengua «catalán/valenciano». Sin embargo, esta pirueta dialéctica no deja de ser una forma de dar varias vueltas a la misma rotonda para terminar diciendo catalán.

También es una entusiasta de tejer alianzas y gobiernos con aquellos que niegan la identidad de la región y apuestan sin miramiento alguno por los inexistentes 'países catalanes'. Tanto es así, que la secretaria general del PSPV-PSOE estaba convocada este viernes junto a sus homólogos orgánicos catalán y balear, Salvador Illa y Francina Armengol, respectivamente, a una cumbre a tres con tal de aunar tiempos y formas y establecer una «hoja de ruta compartida» entre estos territorios.

El fondo del asunto salió sin discusión alguna, pero en las formas hubo algo que falló: la presencia de Morant. La también ministra de Ciencia, Innovación y Universidades no acudió a dicha cita pese a haber anunciado que iría. En su lugar, fue el portavoz socialista en las Cortes Valencianas, José Muñoz. Por el contrario, la exalcaldesa de Gandía se encontraba en un acto oficial en la provincia de Valencia. En concreto, visitó Picaña, una de las zonas más afectadas por la dana. Allí visitó obras competencia del Gobierno central.

Peligroso 'mano a mano' con Bernabé

El hecho en sí resulta sumamente llamativo: una líder territorial del PSOE 'planta' a dos compañeros para conocer el estado de unas obras. Y con el agravante de que no son dos 'cualquieras', sino el presidente de la Generalitat de Cataluña y la presidenta del Congreso de los Diputados, la tercera autoridad del Estado. Por episodios de este tipo, a Morant se le ha achacado que su rol de ministra lo utiliza para hacer campaña en la Comunidad, la región que aspira a gobernar a partir de 2027.

Estas críticas han sido una constante desde que Pedro Sánchez la aupó a ser la mandamás de la federación valenciana previo atajo de desconvocar unas primarias que ni mucho menos tenía ganadas, pero se han incrementado a raíz de la riada del 29 de octubre de 2024. Ya causó sorpresa verla como miembro del Ejecutivo central en el Cecopi, ya que sus competencias en Ciencia, Innovación y Universidades no son las que se abordan al instante en tragedias como la dana.

Imagen tomada este viernes de Diana Morant durante su visita oficial a Picaña, ValenciaEuropa Press / Rober Solsona

Al respecto, y ante las sospechas de que pudiera estar haciendo una campaña electoral encubierta, la oposición la he exigido en infinidad de ocasiones que abandone su cargo de ministra y se «centre» en la Comunidad Valenciana. Dicho de otra manera, o ministra o candidata, pero no la bilocación actual. Su respuesta ante la demanda fue días atrás que lo hará cuando se convoquen los comicios en la Comunidad.

No obstante, ese rechazo frontal de la líder del PSPV a dejar su cartera tiene tres principales patas, a cuál más peligrosa para sus intereses. El más obvio es que perdería la oportunidad de cargar contra el Partido Popular y contra el presidente de la Generalitat, bien sea Carlos Mazón o Juanfran Pérez Llorca, desde la mesa del Consejo de Ministros, el Congreso de los Diputados, el Senado e, incluso, algún acto oficial aunque no tenga un perfil excesivamente alto.

Pero hay dos motivos más. Uno es que si se 'mudara' a la región, tendría que estar 'mano a mano' buena parte de su tiempo con la delegada del Gobierno en la Comunidad, Pilar Bernabé. Esta última opta a la alcaldía de Valencia, pero su guerra particular contra Mazón a costa de la dana le ha valido que su jefe de filas le haya ascendido hasta ser la número cuatro del PSOE a nivel federal justo después, por si fuera poco, de la salida de Morant de la Ejecutiva que comanda Sánchez.

Dos pesos pesados del partido en la misma zona y con el mismo enemigo en común puede ser un peligro para los socialistas, dado que a ese contexto se le podría aplicar el símil de 'dos gallos en el mismo corral'. El protagonismo mediático y político sería la moneda por la que luchar entre ellas. Y todo ello sin olvidar que la aspirante a la Generalitat no tiene responsabilidades orgánicas en su organización frente a una Bernabé en auge y que, por si no fuera suficiente, suena como ministrable en el caso en que el jefe del Ejecutivo decidiera remodelar su Gabinete.

Por su parte, la tercera razón por la que Morant está más cómoda en Madrid el grueso de la semana y prefiere las escapadas a Castellón, Valencia y Alicante para alimentar su estrategia es la misma que padece desde que ostenta el puesto de secretaria general del PSPV y que sigue arrastrando: no es diputada en las Cortes autonómicas. Mal panorama para ella, puesto que, al igual que con Mazón, tendrá imposible hacerle oposición cara a cara a Pérez Llorca a partir de finales de noviembre en la Cámara autonómica. A modo de 'para un roto y un descosido', para ello estaría José Muñoz. Si no, que le pregunten a Illa y Armengol.