Imagen de archivo de Joan Ribó y Giuseppe Grezzi ante unos autobuses de la EMT de Valencia.
El último 'pufo' que Compromís dejó en el Ayuntamiento de Valencia: 9 millones de euros por una app inexistente de la EMT
La ciudad de Valencia ha pagado nueve millones de euros por una aplicación de movilidad para la EMT que ni existe ni existirá. El Consistorio en manos de Compromís firmó en enero de 2023, tres meses antes de las elecciones municipales que perdieron, un contrato con Indra para la gestión de una «plataforma digital de movilidad multimodal y multiciudad». Era un acuerdo en el que se incluía varias ciudades. Ahora Valencia ha reclamado a la mercantil un millón de euros de los nueve ya abonados, porque el plan pasaba por una unión de ciudades en las que cada una, «en base a su población», sufragaban una parte del proyecto.
Enero de 2023. Giuseppe Grezzi maneja a su antojo, y desgobierno, la Empresa Municipal de Transporte. La mercantil viene de ser víctima de una estafa de cuatro millones de euros, que desde Compromís aprovecharon para descargar cualquier responsabilidad en una funcionaria, Celia Zafra.
El control, o descontrol, económico es de tal calibre que el Ayuntamiento alcanza un acuerdo con tras ciudades españolas para establecer 'Ciudades Conectadas'. Esta unión intentaba que determinadas urbes, todas de segundo plano menos Valencia, tuvieran una plataforma digital común a través de la cual ofrecer servicios movilidad como bus, metro, incluso parking y bicicletas municipales.
Valencia firmó el acuerdo conjunto con Gijón, Vitoria, Fuenlabrada, Logroño y Valladolid. El plan total eran más de 27 millones de euros, de los que la capital del Turia iba a sufragar cerca de 14 millones en base a su «peso poblacional» con respecto a las otras urbes.
Al no ser un reparto equilibrado, las ciudades optaron porque dicho acuerdo con Indra fuera sufragado por hitos. Es decir, que el dinero de cada Ayuntamiento no iba a una 'cuenta común' del proyecto, sino que cada Consistorio se encargaba de pagar determinados servicios. La Valencia de Ribó iba a abonar la licitación de un plan que iba a contar con fondos europeos.
Se firmó en enero de 2023 y un año después no había plataforma alguna desarrollada. Valencia sí abonó cuatro millones de euros por cuestiones relativas y sí controladas en la EMT, pero del resto no ha habido novedad. Valencia, ni ninguna ciudad, ha recibido el sistema por que el se habían contratado los servicios de Indra, pero sí formalizó los pagos.
Según señalan desde el Ayuntamiento, entre Compromís y PSOE convinieron abonar mensualmente los servicios de Indra, sin esperarse a que hubiera un resultado, por lo que Valencia ha pagado un servicio no prestado ni presentado. Valencia ha pagado ya cerca de 9 millones de euros, pero Grezzi dice que él no tiene la culpa.
Como ya ocurriera con el citado robo de cuatro millones de euros a través del fraude del CEO, Grezzi no ha asumido ninguna responsabilidad, alegando en el consejo de la EMT que durante su mandato sí se controló el trabajo de Indra, por lo que descarga la responsabilidad del resto de abonos en el gobierno del PP.
La EMT, ante este escenario, ha aprobado penalizar a Indra con un millón de euros por los reiterados incumplimientos y procederá a llevar la causa a los tribunales. Entre los 4 millones del fraude del CEO y estos 14 millones abonados por una app inexistente, la EMT de Valencia se convirtió durante el mandato de Compromís y PSOE en una sociedad sin ningún aparente control económico.