El negocio se dedicaba a la venta al por mayor de refrescos, bebidas energéticas, aceites, productos congelados, dulces y artículos de higiene y limpieza. Además de las irregularidades en el etiquetado, los agentes constataron deficiencias administrativas como la ausencia o mala colocación de extintores y una señalización insuficiente de las salidas de emergencia.