Imagen de Rusowsky durante su concierto en el Roig ArenaEl Debate

Rusowsky se proclama referente del pop experimental en el Auditorio Roig Arena

El artista ha cautivado a 2.000 personas en el recinto valenciano durante el primero de los dos conciertos que ofrecerá, ambos con entradas agotadas

De Rusowsky siempre hay que esperar lo inesperado. Así lo ha demostrado esta noche en el primero de los dos conciertos que ofrecerá en el Auditorio Roig Arena de Valencia, ambos con entradas agotadas en tan solo minutos. Unos 2.000 jóvenes llegaban emocionados al recinto valenciano para escuchar y cantar junto a un artista que ha roto todos los esquemas, dando muestra de una creatividad inagotable.

La popularidad de Ruslán Mediavilla, más conocido como Rusowsky, se disparó en 2019 cuando, de forma totalmente independiente, comenzó a compartir sus canciones en plataformas digitales. Con producciones muy minimalistas y de fuerte carácter emocional, propias del bedroom pop, Rusowsky fue colándose poco a poco en las listas de éxitos en el marco de la música experimental.

Ahora, tras la publicación de su primer álbum «Daisy» -muy aplaudido por la crítica y con el amor como protagonista-, Rusowsky se ha embarcado en su gira más extensa, con conciertos, por supuesto, llenos de contrastes. La velada ha arrancado con un Rusowsky emergiendo en el escenario con su característica peluca al tiempo que comenzaban a sonar los primeros acordes de «Johnny Glamour», la colaboración del artista con Las Ketchup. Le han seguido otros temas de «Daisy» como «Altagama», «4 Daisy» o «Sophia», una de sus baladas más destacadas que cuenta con tintes de bachata.

El show, un auténtico vaivén de emociones que se mueve estéticamente entre lo performativo y lo íntimo, también ha incluido algunos de los primeros lanzamientos del madrileño, como «Brujita», «Cell» o «Gata», uno de los himnos experimentales de su colectivo Rusia-IDK. En «Kinki Fígaro», Rusowsky ha evidenciado la formación musical clásica de la que dispone, a través de una composición que se deconstruye, pasando de un sonido orquestal a una mezcla de hip-hop y electrónica. «Mwah» se ha iniciado con un Rusowsky solo al piano, del que se ha desprendido hacia la mitad de la canción. En «Bby Romeo» se hace especialmente evidente su apuesta por el pop experimental, pero ha sido con los acordes de su viral «malibU» cuando se ha producido el momento de mayor éxtasis colectiva.

El artista ha cerrado la velada con «Dolores» y «Valentino», reafirmando lo que se evidencia desde hace meses: el sonido de Rusowsky trasciende todos los géneros, los expande y los mezcla con tal singularidad que lo convierten en uno de los referentes más versátiles de la vanguardia musical española.