Imagen de personas esperando a coger un tren en la Estación del Norte de Valencia el 22 de diciembre de 2025 a las 18:22 horas
Un tren Cádiz-Valencia sufrió una incidencia en la infraestructura a su paso por Córdoba semanas antes del accidente de Adamuz
La salida de un tren de alta velocidad de la compañía Iryo desde Málaga con destino a Madrid terminó en tragedia la tarde del domingo 18 de enero a la altura del municipio cordobés de Adamuz.
Un incidente todavía por esclarecer provocó el descarrilamiento parcial del convoy y su invasión de la vía contraria, lo que derivó en una colisión con un tren Alvia de Renfe que se dirigía a Huelva. El balance provisional del accidente asciende ya a 43 personas fallecidas y 152 heridas, más de 40 de ellas hospitalizadas, 12 en estado crítico en la UCI.
Según la información conocida hasta el momento, el tren Iryo 6189 había partido de la estación María Zambrano de Málaga a las 18:40 horas con 294 pasajeros a bordo y destino Madrid. Más de media hora antes, desde la capital madrileña había salido el Alvia 2384 con 184 personas y final de trayecto en Huelva. Pasada aproximadamente una hora de viaje, los tres últimos vagones del Iryo descarrilaron a la altura del edificio técnico del AVE en Adamuz e invadieron la vía de sentido contrario. Segundos después, el Alvia impactó contra ellos, descarrilando a su vez y cayendo varios de sus coches por un terraplén de 4 metros de altura, donde continúan las labores de búsqueda.
Imagen del mapa donde colisionaron los 2 trenes
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas de la tragedia, han salido a la luz antecedentes recientes que apuntan a problemas previos en la infraestructura ferroviaria en ese mismo tramo de Córdoba. Semanas antes del accidente mortal, un tren que cubría el trayecto Cádiz–Barcelona, con parada en Valencia, ya sufrió semanas atrás una incidencia en la infraestructura que obligó a detener la marcha durante algo más de una hora y a reducir drásticamente su velocidad al reanudar el trayecto.
El convoy afectado, un Alvia 694, salió el 22 de diciembre de 2025 desde Cádiz con última parada en Barcelona, aunque muchos pasajeros lo utilizaron como destino intermedio, entre ellos Valencia. El viaje transcurrió con normalidad hasta que, ya en la provincia de Córdoba, el tren quedó detenido durante un tiempo prologado.
A las 13:32 horas de aquel día consta una comunicación de una de las pasajeras, redactora de El Debate que suscribe esta información, en la que advertía de que el tren llevaba «un rato parado en Córdoba». Su presencia en el convoy permite documentar de forma directa la parada prolongada y las posteriores condiciones de circulación en ese tramo.
El convoy permaneció parado sin que, durante un periodo de tiempo de 20 minutos aproximadamente, se diera una explicación clara a los pasajeros sobre el motivo de la detención. La espera se alargó y, dentro de los vagones, comenzaron los comentarios entre los viajeros. «Estamos parados otra vez, siempre pasa lo mismo cuando el tren llega a Córdoba», se quejaba una pasajera. Otro viajero comentaba en voz alta que «es cruzar esta zona y que el tren se pare». El ambiente era de resignación y hastío, con pasajeros consultando sus teléfonos móviles y preguntando al personal del tren por la causa de la detención.
Imagen del correo informativo que envió Renfe a una pasajera informando del retraso de 87 minutos y la incidencia en la infraestructura
Minutos después, la compañía informó por megafonía de que la parada se debía a una «incidencia en la infraestructura». Poco más tarde, Renfe envió un correo electrónico a los viajeros en el que confirmaba el problema y avisaba de una demora de 87 minutos sobre el horario previsto.
De 200 a 80 kilómetros por hora
Cuando el tren reanudó finalmente la marcha, el cambio fue evidente. El convoy pasó de circular a una velocidad habitual cercana a los 200 kilómetros por hora a hacerlo a unos 80 kilómetros por hora aproximadamente, una reducción notable que se mantuvo durante parte del trayecto posterior. El aviso recibido dejaba claro que no se trataba de una avería del tren, sino de un problema en la propia infraestructura ferroviaria.
Ese punto de la red ferroviaria en el que el tren Alvia 694 quedó detenido y redujo drásticamente su velocidad no se sabe con exactitud si es el mismo tramo de Adamuz, lo que si se conoce es que fue en la provincia de Córdoba.
El episodio ocurrido en diciembre de 2025 demuestra que en el tramo de Córdoba ya se habían detectado problemas en la infraestructura ferroviaria semanas antes del accidente mortal. Una incidencia reconocida por la propia operadora, comunicada a los pasajeros y que obligó a detener trenes y a reducir de forma drástica la velocidad en ese punto concreto de la red. Un antecedente documentado que ahora adquiere especial relevancia tras una tragedia con 43 víctimas mortales y más de un centenar de heridos, mientras las causas del siniestro siguen sin esclarecerse.