Imagen tomada este jueves de Diana Morant en la localidad valenciana de Chiva en su último acto en la provincia como ministra
Morant recurre a su agenda oficial de ministra para hacer campaña ante su caída libre en las encuestas
Los jóvenes y no tan jóvenes suelen utilizar la expresión «da igual cuando leas esto» para referirse a algo que, irremediablemente y sean cuales sean las circunstancias, acaba por repetirse. Algo así se le podría aplicar a Diana Morant cuando se habla de que ha hecho un acto en la Comunidad Valenciana y, más concretamente, en las zonas de la provincia de Valencia afectadas por la dana del 29 de octubre de 2024.
Sin ir mas lejos, este mismo jueves, cuando acudió a la localidad de Chiva, una de las más dañadas por las inundaciones. Desde allí mismo hizo lo habitual, es decir, defender a ultranza a Pedro Sánchez y al Ejecutivo del que forma parte 'a tiempo parcial' y, al mismo tiempo, criticar a la Generalitat Valenciana. Y todo ello lo hizo bajo agenda oficial del Palacio de La Moncloa.
Óscar Puente es el titular de Transportes y, por ende, el responsable de las infraestructuras. No estuvo. De hecho, tal como informó El Debate, el vallisoletano ha tenido que suspender su visita a Alicante para presentar el nuevo Parque Central de la ciudad en pleno caos ferroviario y la 'espada de Damocles' que muchos ven sobre su cabeza.
Actos públicos en la Comunidad
En cambio, ahí estaba Morant, actuando como si fuera la titular del ramo, pero siempre con la larga sombra de candidata del PSPV-PSOE a la presidencia de la Generalitat que le persigue, en gran medida, porque ella y su jefe de filas así lo quieren y así lo han diseñado de manera más que meticulosa. Desde el barranco del Poyo enfatizó los «ocho millones de euros» que el Gabinete del que forma parte «está invirtiendo» en la «consolidación y en la mejora de la seguridad de las viviendas colindantes».
En esta línea arrogó al Sánchez y sus compañeros que la reconstrucción tras las riadas «avanza gracias al trabajo constante, mes a mes, piedra a piedra y gracias al compromiso del Gobierno de España». De la Generalitat, ni palabra. Salvo que fuera para mal: «Que asuma de una vez su responsabilidad y acelere las actuaciones que son de su competencia», aseveró, sin detallar más al respecto.
Además de la frase inicial, también se tiende a decir que en política no existen las casualidades sino las causalidades. Si se toma esa sentencia como axioma, Morant ha tenido 'muy mala pata' a la hora de los actos a los que ha tenido que acudir en lo que va de año. Desde las campanadas que dieron inicio a 2026, más allá de unos escasos actos en Madrid y uno en Ginebra, todos le han caído en la Comunidad Valenciana. Casualmente la región que aspira a presidir.
Pésimas perspectivas electorales
Así, el 10 de enero viajó hasta Paiporta, una de las zonas cero de la dana; el 14 hizo doblete acompañando a modo de ministra de jornada a Sus Majestades los Reyes; tan solo dos días más tarde visitó Alicante, el 26 lo hizo a la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y este jueves se desplazó hasta Chiva. 50 provincias y dos ciudades autónomas, pero Morant solo ha viajado a dos. Algún pejiguero podría echarle en cara que no ha ido a Castellón, donde también podrían votarle en 2027.
Haciendo mención a los votos, tanto ella como la Ejecutiva del PSPV-PSOE que lidera como Ferraz y por tanto Pedro Sánchez saben a la perfección el panorama que dibujan todas las encuestas que manejan y las que se van publicando. Tenebroso cuanto menos. 31 escaños sacó en 2023 Ximo Puig. Un resultado tan sumamente malo que le sirvió para salir del Palau de la Generalitat, dejar su cargo como líder de los socialistas valencianos y dar paso a la propia Morant.
No obstante, ésta no estaría en condiciones de recuperar el poder regional para la izquierda. Ni siquiera de ganar las elecciones. Ni siquiera, incluso de igualar lo conseguido por su antecesor, ya que tendría, según los estudios consultados, serias opciones de quedarse por debajo. Un bajo conocimiento a pesar del protagonismo mediático adquirido, a veces 'con calzador', dana mediante y un suspenso como ministra por parte de prácticamente la mitad de los españoles no suelen ser buenos avales para presentarse para pedir la confianza de los ciudadanos. Por el contrario, el bloque de centro-derecha conformado por el Partido Popular y Vox mantendría una holgada mayoría absoluta, calcando lo obtenido en los últimos comicios autonómicos.