Palacio Vizcondal, Chelva (Valencia),

El pueblo valenciano que esconde tres culturas diferentes elegido como una maravilla rural de España

Elegido por votación de los viajeros, este reconocimiento nacional premia la conservación del patrimonio, la historia y la identidad local

La Comunidad Valenciana es conocida en todo el mundo por su litoral luminoso y sus playas abiertas al Mediterráneo, pero más allá de la costa existe otra región igual de fascinante y, en muchos casos, menos explorada. En el interior, entre sierras, valles y cursos de agua, se esconden municipios que conservan castillos medievales, trazados históricos intactos y una identidad forjada a lo largo de siglos. No es de extrañar que esta tierra acumule reconocimientos de todo tipo, desde centros históricos, barrios y monumentos declarados Bien de Interés Cultural hasta pueblos incluidos entre los Más Bonitos de España. Junto a estos galardones más conocidos, existe otro menos mediático, pero igualmente significativo, el de Maravilla Rural de España, que también ha encontrado en las tres provincias valencianas algunos de sus mejores representantes.

Este reconocimiento se concede a través de votaciones populares impulsadas por viajeros, lo que lo convierte en un reflejo directo de la percepción y la experiencia de quienes recorren el país en busca de lugares singulares. Cada edición selecciona siete municipios que destacan por su conjunto patrimonial, su entorno y su autenticidad. En una de estas ediciones, un pueblo del interior valenciano logró colarse entre las siete maravillas rurales del país.

En el interior de la provincia de Valencia, lejos del rumor de nuestro querido Mediterráneo, Chelva conserva una extrañeza muy difícil de encontrar incluso en pueblos con más fama. Basta con pasear unos minutos para reconocer con claridad los antiguos barrios musulmán, judío y cristiano, cada uno con su trazado, su lógica y sus particularidades. Esa convivencia, visible y perfectamente legible aún hoy, fue una de las razones por las que esta localidad valenciana fue reconocida como la segunda maravilla rural de España, un galardón que premia al conjunto y no lo hace porque sí.

Tras los más de once mil votos recogidos en la séptima edición del concurso impulsado por HomeAway®, la plataforma especializada en alquiler vacacional, en 2018 Chelva se alzó con el reconocimiento de segunda maravilla rural del país. En el caso de la Comunidad Valenciana, aquella edición supuso la tercera presencia de un municipio valenciano en este listado. Con el 10,6 % de los votos, Chelva obtuvo la mejor puntuación alcanzada hasta entonces por una localidad de la región. En años anteriores, Morella había logrado la sexta posición en 2016 y Bocairent la séptima en 2017, pero fue este enclave del interior de Valencia quien confirmó definitivamente el peso del interior valenciano en este tipo de reconocimientos.

Imagen del barrio andalusí de Chelva, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

Entre lo más destacado de Chelva para visitar está, sin duda, el Barrio Andalusí, que todavía conserva el entramado más antiguo, con calles estrechas, pasadizos cubiertos y una estructura urbana heredada de época islámica. Muy cerca aparece el barrio judío, más ordenado, con viviendas adaptadas al desnivel y una disposición distinta de los espacios comunes. El barrio cristiano, por su parte, abre las calles, amplía plazas y organiza el pueblo alrededor de los nuevos centros de poder religioso y administrativo. Pasear por estas zonas permite experimentar de forma directa la huella de las tres culturas, algo que convierte a Chelva en un lugar excepcional incluso a escala internacional. De hecho, recorrer su casco histórico recuerda por momentos a Chefchaouen, el icónico pueblo marroquí del Rif, gracias a los tonos blanquiazules que dominan la antigua zona musulmana y que trasladan al visitante a paisajes lejanos sin salir de Valencia.

Aunque cada comunidad habitaba en espacios delimitados, todas adoptaron el característico tono azul que hoy ha dado a Chelva el sobrenombre de «el pueblo azul de Valencia». Este color, combinado con el blanco, tenía una función práctica, ya que ayudaba a ahuyentar el calor y los mosquitos durante los meses más calurosos. En la actualidad, turistas y vecinos se pierden por estas calles siguiendo la conocida Ruta de las Tres Culturas, un recorrido breve pero intenso que atraviesa el barrio árabe de Benacacira, formado en el siglo XI, el barrio judío del Azoque, el barrio mudéjar-morisco del Arrabal y el barrio cristiano, más amplio y menos sinuoso. Este último suele ser la antesala del Museo Arqueológico de Chelva, otro de los reclamos culturales del municipio, cuya visita puede completarse con la guía digital que el propio ayuntamiento ofrece para recorrer el pueblo desde el teléfono móvil.

Imagen del barrio andalusí de Chelva, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

Más allá del núcleo urbano, Chelva guarda uno de sus mayores tesoros, íntimamente ligado a su historia: la Ruta del Agua. Este itinerario circular recorre acueductos, túneles, antiguos molinos y sistemas hidráulicos tradicionales que durante siglos aseguraron el abastecimiento del municipio. El acueducto de Peña Cortada, de origen romano, es el elemento más conocido, pero el verdadero interés reside en el conjunto y en la manera en que el agua fue durante mucho tiempo el eje organizador de la vida local, integrándose en el paisaje y en la estructura del territorio.

El encanto de Chelva no se concentra en un solo edificio, sino en la suma de todos sus elementos. Lo realmente especial es que este patrimonio no se encierra en vitrinas, sino que forma parte del día a día, del recorrido cotidiano, del simple hecho de caminar. Ser reconocida como segunda maravilla rural de España no es solo un título llamativo, sino el resultado de valorar un conjunto que define la identidad y la forma de vida del pueblo. En el caso de Chelva, el galardón se concedió precisamente por haber sabido conservar lo que ya existía, manteniendo intactos su trazado urbano, su relación con el agua y su condición histórica de cruce de culturas.