Imagen del castillo que da nombre a Castellnovo, un pequeño municipio del interior de Castellón

Imagen del castillo que da nombre a Castellnovo, un pequeño municipio del interior de CastellónAyuntamiento de Castellnovo

El único legado de los Borgia en Castellón se prepara para una nueva vida

El castillo renacentista ligado a la dinastía se prepara para una nueva fase de obras de consolidación y rehabilitación

España tuvo su propia gran dinastía renacentista y su huella, aunque a menudo se asocie a Roma o al Vaticano, comienza mucho antes y mucho más cerca. Los Borgia forjaron su poder desde tierras valencianas, donde asentaron sus raíces tras la conquista cristiana y desde donde iniciaron un ascenso político, social y cultural comparable al de los Médici italianos. Valencia fue el corazón de ese linaje que acabaría marcando el rumbo de Europa en el siglo XV, pero su legado no se limita a la capital del Turia. Todavía hoy perviven vestigios dispersos por el territorio valenciano que recuerdan la dimensión de una familia cuya historia sigue latiendo en piedra.

Uno de esos restos, quizá el más desconocido y a la vez el más singular, se encuentra en la provincia de Castellón. En lo alto de un cerro, dominando un amplio valle del Alto Palancia, se alza el Castillo-Palacio de Beatriz de Borja, el único edificio vinculado a esta influyente saga en territorio castellonense y una de las escasas muestras de arquitectura civil borgiana en la Comunidad Valenciana. Su mera existencia rompe la idea de que el legado de los Borja se concentra únicamente en Valencia y Gandía, y lo convierte en una pieza clave dentro del denominado Territorio Borgia.

Imagen de Castellnovo, uno de los municipios de Castellón que participan en la iniciativa de vivir y emprender en el interior

Imagen de archivo de CastellnovoHolapueblo

El castillo alcanza su momento de mayor esplendor a mediados del siglo XV, cuando pasa a manos de Beatriz de Borja, hermana de Rodrigo Borja —el futuro papa Alejandro VI— y sobrina del papa Calixto III. Bajo su propiedad, la antigua fortaleza se transforma en un palacio que incorpora los nuevos lenguajes del Renacimiento, en una clara declaración de prestigio, modernidad y poder. Esa vinculación directa con la Roma pontificia explica que el edificio se convierta en una de las primeras manifestaciones de la iconografía renacentista en tierras valencianas, adelantándose a muchos otros ejemplos del entorno.

Sin embargo, la historia del enclave es mucho más antigua. Sus orígenes se remontan a época romana, cuando formaba parte del sistema defensivo vinculado a Segorbe. Durante la dominación musulmana fue reconstruido sobre estructuras previas, dando lugar al llamado «castillo nuevo», origen del topónimo Castellnovo. Tras la conquista cristiana de 1233, Jaime I lo cedió al noble Berenguer d’Entença, que lo mantuvo en su poder hasta finales del siglo XIII. A lo largo de los siglos, el edificio fue adaptándose a las distintas funciones defensivas y residenciales, hasta que la llegada de los Borja marcó un punto de inflexión definitivo.

Deterioro actual del castillo

Ese valor histórico y arquitectónico contrasta hoy con la realidad del edificio. Pese a estar catalogado como Bien de Interés Cultural, el Castillo-Palacio de Beatriz de Borja presenta un estado de conservación muy deteriorado que ha limitado durante años su uso público. Las intervenciones realizadas desde la década de los noventa, incluidas excavaciones arqueológicas y actuaciones puntuales de consolidación, no han sido suficientes para frenar un proceso de degradación que afecta a muros, bóvedas y elementos estructurales, algunos de ellos en riesgo de colapso.

El Ayuntamiento de Castellnovo ha decidido ahora dar un paso decisivo para revertir esta situación. El consistorio ha sacado a licitación una nueva fase de obras de consolidación y rehabilitación con un presupuesto base cercano a los 546.000 euros, destinada a asegurar la estabilidad del conjunto y avanzar hacia su recuperación como espacio cultural y visitable. El proyecto, redactado por Ánima Arquitectura, contempla actuaciones clave sobre las fachadas interiores, la estructura del edificio y la reparación de elementos singulares como la bóveda de la Glorieta, una de las piezas más representativas del palacio renacentista.

Estas obras se suman a las intervenciones realizadas en los últimos años, especialmente las ejecutadas entre 2020 y 2024, que supusieron las primeras actuaciones de envergadura en décadas. Los trabajos se concentraron en zonas estratégicas del castillo, como la sala principal, la antigua sala de negocios, el acceso histórico al recinto o la antigua cocina, además de la Torre Albarrana Sur. Aun así, los informes técnicos coinciden en que el estado general del inmueble sigue siendo crítico y requiere una intervención urgente para evitar pérdidas irreversibles.

La recuperación del Castillo-Palacio de Beatriz de Borja no es solo una cuestión de conservación patrimonial. El proyecto aspira a convertir el enclave en un recurso cultural y turístico de primer orden, capaz de reforzar la identidad local y de integrarse en una oferta basada en la historia, el paisaje y un modelo de turismo sostenible. Para Castellnovo, esta rehabilitación supone también una forma de reconectar con un pasado que lo sitúa, aunque sea de manera discreta, en el mapa de una de las dinastías más influyentes del Renacimiento europeo.

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