Imagen de archivo del interior del Palacio de los Borgia
Ruta de los Borgia por Valencia: los escenarios clave de una de las familias más famosas de la historia
España tuvo su propia gran dinastía renacentista, comparable en poder e influencia a los Médici italianos, y su historia está íntimamente ligada a Valencia. La familia Borgia, o Borja, echó raíces en estas tierras mucho antes de convertirse en una de las sagas más influyentes de Europa. Desde la capital valenciana iniciaron un ascenso imparable que los llevó a Roma, al Vaticano y al centro mismo del poder político, religioso y cultural del siglo XV, dejando a su paso un legado que todavía hoy se puede recorrer a través de calles, palacios e iglesias.
Su legado en la capital del Turia
Los orígenes de los Borja en territorio valenciano se remontan a la época de la conquista cristiana. Sus antepasados se asentaron en el sur del Reino de Valencia tras colaborar con el rey Jaume I en la toma de Balansiya, iniciando así una relación profunda con la ciudad. Con el paso de los siglos, la familia fue consolidando su posición social y económica, tejiendo una red de influencias que tendría su punto culminante cuando algunos de sus miembros alcanzaron el papado. La capital del Turia fue, en muchos sentidos, el punto de partida de una historia que acabaría escribiéndose en los grandes escenarios del Renacimiento europeo.
De esta estirpe surgieron dos papas y un santo, un hecho excepcional incluso para los estándares de las grandes familias nobiliarias. Alfonso de Borja comenzó su trayectoria vital en tierras valencianas y terminó convirtiéndose en el papa Calixto III, mientras que su sobrino Rodrigo de Borja, conocido como Alejandro VI, se convirtió en uno de los pontífices más influyentes y controvertidos de su tiempo. A su figura se asocian intrigas políticas, mecenazgo artístico y una profunda huella en la historia del Vaticano. Su bisnieto, Francisco de Borja, tomó un camino muy distinto y renunció a la vida de palacio, ingresó en la Compañía de Jesús y fue canonizado como San Francisco de Borja, convirtiéndose en una figura clave de la Contrarreforma. Junto a ellos, nombres como el de Lucrecia Borja forman parte del imaginario colectivo, marcada por alianzas estratégicas y un papel destacado en las cortes italianas.
Ese pasado se revive hoy a través de una ruta guiada que recorre los escenarios donde los Borja dejaron su impronta en Valencia entre los siglos XIII y XVI. El paseo permite entender cómo vivían las grandes élites de la época y cómo utilizaron el arte, la arquitectura y la religión como herramientas de poder y prestigio. Uno de los puntos más impactantes del recorrido es la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, conocida popularmente como la Capilla Sixtina valenciana. Su origen paleocristiano, su etapa como mezquita y su posterior conversión en parroquia tras la conquista cristiana se reflejan en un interior donde conviven el gótico y el barroco, coronados por un conjunto pictórico de una riqueza excepcional. Hoy, este templo ofrece visitas especiales que permiten descubrir espacios habitualmente cerrados y contemplar la ciudad desde sus cubiertas.
Iglesia de San Nicolás de Bari (Valencia).
El itinerario continúa por el corazón histórico de la ciudad hasta llegar a la Catedral, un edificio que también guarda una estrecha relación con la familia. Fue Rodrigo de Borja quien encargó al pintor renacentista Paolo da San Leocadio algunas de las obras que contribuyeron a dotar al conjunto de una espectacularidad singular. En la capilla dedicada a San Francisco de Borja se conservan, además, dos lienzos de Goya que añaden un valor artístico extraordinario al conjunto.
Más allá del patrimonio religioso, la huella de los Borja se extiende a otros espacios fundamentales de la ciudad. La antigua Universidad de Valencia, con el edificio histórico de La Nau, y el Palau dels Borja, hoy sede de Les Corts Valencianes, formaron parte del entramado de poder de la familia. Este palacio fue residencia y propiedad de los Borja hasta mediados del siglo XVIII y simboliza la influencia política y social que alcanzaron en la ciudad.
La ruta urbana se enmarca dentro del proyecto histórico-cultural Territorio Borgia, un recorrido más amplio que conecta diez municipios entre Castellnovo y Gandia a lo largo de más de setenta kilómetros. Paisajes, monumentos y experiencias turísticas especializadas permiten seguir el rastro de una familia que transformó el territorio y proyectó su nombre mucho más allá de las fronteras valencianas.
Recorrer hoy Valencia a través del legado de los Borja es adentrarse en una historia de ambición, fe, arte y poder. Es descubrir cómo una familia nacida a la sombra del Mediterráneo valenciano logró conquistar Roma y marcar una época, dejando en la ciudad un patrimonio que sigue hablando, siglos después, de su extraordinaria influencia.