Una mujer recoge arroz en India

Una mujer trabaja en el cultivo de arroz en IndiaEuropa Press

Por qué los agricultores aceptan el acuerdo UE-India y rechazan el de Mercosur

El campo considera que los detalles de esta alianza sí responden a sus exigencias

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha afirmado en un lapso de 10 días –y en referencia a dos tratos independientes– que la UE había conseguido crear «la mayor zona de libre comercio del mundo».

El primer lugar en el que la líder alemana pronunció esta sentencia fue Paraguay, donde la mandataria europea se mostró exultante ante la firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) pese a la gran polémica generada en el Viejo Continente por esta alianza.

La estampa de celebración de la cúpula de la Comisión y del Consejo Europeo junto a los dirigentes del Mercosur contrastaba con la furia mostrada en las calles por los agricultores, que claman desde hace meses contra esta unión por la falta de reciprocidad en los estándares de producción a un lado y otro del océano Atlántico, así como por la imposibilidad de controlar con qué normas se trabaja en el continente americano.

La Comisión ha insistido en que el acuerdo, que abarca 700 millones de personas, contará con cláusulas de salvaguardia que se activarán automáticamente en caso de que el precio en origen de los productos caiga un 5 % o que las importaciones de estos aumenten en ese mismo porcentaje. El bloque de Mercosur insiste en que las restricciones sobre fitosanitarios no forman parte de lo acordado y que no serán aplicables en sus países, lo que alimenta el rechazo de los agrarios.

La institución europea ha ensalzado por segunda vez en menos de dos semanas que ha logrado la mayor zona de libre comercio del mundo. Esta vez presume de un tratado todavía mayor, que vincula a la UE con India, engloba a casi 2.000 millones de personas y que, lejos de las críticas con Mercosur, ha sido recibido con buenos ojos desde las explotaciones agrícolas.

El campo español señala que el acuerdo con India, a diferencia del que busca ratificar la Comisión con Mercosur sin el visto bueno del Parlamento, responde a las exigencias de los agricultores y ganaderos. Los agrarios consideran que con Mercosur se utiliza al sector primario como moneda de cambio para relanzar la industria automovilística y farmacéutica y en definitiva a las economías de los países del norte; mientras que consideran que con la India se han respetado las líneas rojas marcadas por las organizaciones profesionales agrarias.

Asaja argumenta que la presión ejercida por las movilizaciones del campo en Bruselas y Estrasburgo en las últimas semanas ha sido clave para que el pacto con India excluya a los productos agrícolas sensibles que sí podrán entrar con reducción arancelaria desde Sudamérica.

Los productos más sensibles para la agricultura europea –arroz, azúcar, tabaco, carne de vacuno y aves– han quedado fuera de las concesiones comerciales y se abren oportunidades para el vino y el aceite de oliva de la UE, que verán reducidos de forma significativa unos aranceles que hasta ahora superaban el 150 % en el caso del vino y el 45 % en el del aceite de oliva.

«Esta decisión refleja un cambio de sensibilidad por parte de la Comisión Europea tras las protestas y concentraciones del sector agrario ante las instituciones comunitarias», apunta Asaja, que tilda de imprescindible la estrategia para evitar impactos graves en sectores estratégicos del campo español y destaca que el acuerdo entre la UE y la India demuestra «que una política comercial ambiciosa puede ser compatible con la protección de las principales sensibilidades agrícolas».

Los términos del trato recogen que India eliminará o reducirá los aranceles a importaciones de ciertos productos agrícolas y alimentarios procedentes de la UE, que actualmente alcanzan el 150 % en algunos casos y que de se sitúan en el 36 %.

El vino europeo pasará de un arancel del 150 % al 75 % inicialmente, aunque podría descender al 20 % tras un período transitorio. El aceite de oliva, la margarina y otros aceites vegetales verán sus aranceles eliminados del 45 % al 0 % en cinco años, mientras que kiwis y peras bajarán del 33 % al 10 %. La carne de ovino, que se penaliza ahora con un 33 %, quedará exenta de aranceles y los embutidos pasarán del 110 % al 50 %. Zumos de frutas y cerveza sin alcohol y se reducirán progresivamente hasta la eliminación total en cinco años. Los alimentos procesados se eliminan del 50 % al 0 %. Las bebidas espirituosas y la cerveza también tendrán menores tasas, del 150 % al 40 % y del 110 % al 50 %, respectivamente.

La UE mantendrá aranceles sobre carne de vacuno, azúcar, arroz, pollo, leche en polvo, miel, plátanos y otros, y limitará importaciones mediante contingentes para ciertos productos. Para la India, la protección continuará sobre lácteos, arroz y trigo.

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