Los vecinos desalojados de Grazalema (Cádiz) llegan este jueves al polideportivo de 'El Fuerte' de Ronda (Málaga)
Grazalema y Chiva, hermanadas por el toro en cuerda y unidas por la lección de la dana
El municipio andaluz y el valenciano comparten la afición por la tauromaquia y la zozobra por las inundaciones
Grazalema vive días de incertidumbre extrema tras el paso de la borrasca 'Leonardo', un episodio de lluvias que ha puesto al límite a un municipio acostumbrado al agua, pero no a un fenómeno de esta magnitud. Las precipitaciones continuadas han obligado a desalojar prácticamente a toda la población y han dejado al pueblo gaditano pendiente de informes técnicos que determinen si es seguro regresar a las viviendas.
La localidad, situada en el interior de la provincia de Cádiz y muy próxima a Ronda, ostenta el registro de ser el lugar más lluvioso de España. Su orografía y la llegada constante de vientos húmedos convierten la lluvia en una presencia habitual. Sin embargo, lo ocurrido en los últimos días ha superado cualquier precedente y ha transformado laderas enteras en auténticas cascadas de agua.
Las cifras explican por sí solas la gravedad del episodio. En apenas una semana de enero se recogieron más de 1.300 litros por metro cuadrado, a los que se sumaron cerca de 800 litros en solo 24 horas entre el martes y el miércoles. El suelo, saturado, ha dejado de absorber agua y ha aumentado el riesgo de movimientos de tierra y de hidroseísmos, un temor que los vecinos describen como ruidos subterráneos difíciles de explicar y aún más de prever.
Lección aprendida al otro lado del mapa
La situación que atraviesa ahora Grazalema ha despertado recuerdos recientes en la Comunidad Valenciana. En Chiva, uno de los municipios más golpeados por la dana del 29 de octubre de 2024, se sigue con atención la evolución del temporal en la serranía andaluza. No es una mirada distante. Ambos pueblos mantienen desde hace años un vínculo estrecho, alimentado por la celebración compartida del toro en cuerda y por una relación constante de visitas, amistades y viajes de ida y vuelta.
Demolición de viviendas afectadas por la Dana en Chiva
Ese lazo explica que, tras la dana valenciana, muchos vecinos de Grazalema se interesaran por lo ocurrido en Chiva, ofrecieran ayuda e incluso se desplazaran como voluntarios. De aquella experiencia extrajeron aprendizajes que hoy resultan decisivos. La gestión de la emergencia en el municipio gaditano ha tenido muy presente lo sucedido entonces en Valencia.
Evacuaciones sin víctimas
Uno de los aspectos más destacados de la actual crisis es que el plan de emergencia se ha activado con antelación y coordinación. Desde los avisos meteorológicos hasta el despliegue de efectivos, la respuesta ha permitido evacuar a una población de alrededor de 1.600 habitantes sin que se hayan producido daños personales. Servicios de emergencia, administraciones autonómicas y estatales y organizaciones de apoyo han actuado de forma sincronizada en un escenario inédito para la localidad.
Los vecinos han sido reubicados de distintas maneras. Algunos se han trasladado a Ronda, donde se habilitaron plazas hoteleras con rapidez; otros han encontrado refugio en casas de familiares en pueblos cercanos. Las personas de mayor edad permanecen alojadas en establecimientos del propio municipio. El regreso, en cualquier caso, no será inmediato y dependerá de la evolución del tiempo y de los informes de arquitectos y geólogos que evalúan el estado de las viviendas y del terreno.
Mientras tanto, Grazalema aguarda. Lo hace con la memoria reciente de Chiva como referencia y con la conciencia de que, frente a fenómenos cada vez más extremos, la prevención y la cooperación entre territorios marcan la diferencia. Dos pueblos separados por cientos de kilómetros, unidos por una tradición festiva y por una misma lección aprendida a fuerza de agua.