Imagen del toro Nubarrón de la ganadería Partido de Resina
El toro más caro de los bous al carrer: Burriana hizo historia con 'Nubarrón'
Burriana se convirtió en septiembre de 2019 en el epicentro del festejo taurino popular tras exhibir el toro más caro de la historia de los bous al carrer. Nubarrón, un astado cerril de la ganadería de Partido de Resina, rompió todos los registros económicos conocidos hasta entonces y situó al municipio castellonense en el foco de la afición, al tratarse de un ejemplar adquirido por una cantidad inédita para un festejo en la calle.
Los bous al carrer constituían ya entonces uno de los principales pilares del calendario festivo en la Comunidad Valenciana, que a día de hoy, lidera el número de festejos taurinos populares celebrados en España. Miles de actos se organizan cada año en pueblos y ciudades, con especial arraigo en el ámbito rural y en municipios de tamaño medio, donde la tradición se mantiene viva como elemento identitario y social de primer orden.
Así esta Nubarron, el toro más caro de la historia del bou al carrer a 2 semanas de ser exhibido en Burriana. Que os parece? pic.twitter.com/C3g4YpzUHA
— B.O.U.S (@boustoros) September 4, 2019
Dentro de ese mapa taurino, Castellón ocupaba una posición destacada y Burriana contaba con una trayectoria consolidada en este tipo de festejos. Sin embargo, la exhibición de Nubarrón supuso un salto cualitativo y simbólico. No solo por el valor económico del animal, sino por lo que representó: la apuesta por un toro de trapío y presencia propios de una plaza de primera categoría para suelta en la calle, algo hasta entonces excepcional.
Nubarrón, herrado con el número 10 y de pelo cárdeno, pertenecía al histórico hierro de Partido de Resina, conocido en el argot taurino como el de «los toros guapos». El ejemplar fue exhibido durante las fiestas de la Mare de Déu de la Misericòrdia y su adquisición alcanzó los 23.000 euros, una cifra que superó con holgura el precio habitual de los toros destinados a festejos populares, situado generalmente entre los 6.000 y los 10.000 euros, incluso en ganaderías de prestigio.
La compra fue asumida íntegramente por la empresa Satine, con una de sus sedes en Burriana, que hasta entonces había colaborado de forma habitual con distintas entidades y asociaciones locales, pero que en aquella ocasión patrocinó por primera vez un toro en exclusiva. Desde la mercantil se defendió que no se trataba de encarecer la fiesta ni de marcar una tendencia artificial en el mercado, sino de apostar por un ejemplar excepcional, adquirido por su singularidad y no por su precio.
Imagen del toro Nubarrón de la ganadería Partido de Resina
La expectación fue creciendo durante meses, incluso antes de que el toro pisara las calles. Una sola imagen del astado bastó para alimentar tertulias, rumores y debates entre aficionados, convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas de la temporada taurina popular. El día de su exhibición, Burriana registró una afluencia masiva de público, con presencia de aficionados llegados de distintos puntos de la Comunidad Valenciana y de fuera de ella.
El impacto del acontecimiento trascendió lo estrictamente festivo. La exhibición de Nubarrón generó un notable retorno mediático y publicitario, contribuyendo a sufragar parte de los elevados costes derivados de su adquisición y reforzando la proyección del municipio dentro del circuito taurino popular. Al mismo tiempo, abrió un debate en el sector sobre si este tipo de operaciones podían sentar precedente en el futuro.
Años después, Nubarrón ha quedado fijado como un hito en la historia de los bous al carrer. Más allá de su comportamiento en la calle, su paso por Burriana simbolizó hasta dónde podía llegar la apuesta por el toro cerril en el festejo popular y consolidó a la localidad castellonense como escenario de uno de los episodios más recordados y comentados de la tauromaquia en la calle.