Imagen del embalse de Cortes, en el municipio de Cofrentes, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

El embalse del interior valenciano que combina senderismo y paisajes reconocidos por la UNESCO

Esta joya fluvial se encuentra en la frontera natural entre la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha y ocupa una superficie aproximada de 2.700 hectáreas

En el interior de la Comunidad Valenciana se esconden auténticas joyas que sorprenden al viajero, desde pueblos medievales hasta paisajes naturales de gran valor ecológico. A esta riqueza se suma una faceta todavía poco conocida: el turismo fluvial. Cataratas, ríos, piscinas naturales, embalses y pantanos dibujan un mapa de agua dulce donde es posible practicar actividades al aire libre durante buena parte del año, incluso fuera de la temporada estival. En este contexto, uno de los espacios más visitados y llamativos es el embalse de Cofrentes, famoso por el color cambiante de sus aguas y por el espectacular entorno en el que se integra.

En la frontera natural entre la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha aparece un gran espejo de agua que oscila entre el azul intenso y el turquesa, dependiendo de la luz y de la profundidad. Se trata del embalse de Contreras, una infraestructura clave para la regulación de los ríos Cabriel y Guadazaón que, lejos de romper el paisaje, se funde con él. Rodeado de paredes calizas, laderas escarpadas y zonas más suaves cubiertas de vegetación autóctona, el embalse ofrece una imagen poderosa y serena a la vez, donde la ingeniería y la naturaleza conviven de forma equilibrada.

Imagen del embalse de Cortes, en el municipio de Cofrentes, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

Más allá de su función hidráulica, este embalse se encuentra inmerso en un territorio de alto valor ambiental. La margen conquense forma parte de la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel y de la Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, un reconocimiento otorgado por la UNESCO que avala la excepcionalidad de este paisaje fluvial. Esta protección condiciona el uso del espacio, delimitando las actividades permitidas y garantizando la conservación de uno de los ríos mejor preservados de la península. El resultado es un entorno donde se puede disfrutar del ocio y del deporte sin perder de vista el respeto por el medio natural.

El área que rodea el embalse invita a recorrerla a pie gracias a una red de senderos que discurren junto al agua y se adentran en las masas forestales cercanas. Los caminos presentan distintos niveles de dificultad y alternan pistas de tierra con sendas más estrechas y pedregosas, siempre adaptadas al relieve del terreno. Varias rutas parten de localidades cercanas como Villargordo del Cabriel o Minglanilla, permitiendo al visitante explorar tanto los márgenes del embalse como sectores del parque natural.

El agua es también protagonista a ras de superficie. En tramos concretos y perfectamente delimitados se desarrollan actividades como el kayak, el paddle surf, la navegación con embarcaciones ligeras o incluso el rafting en zonas del río que alimenta el embalse. Todo está regulado para garantizar la seguridad y minimizar el impacto ambiental, de modo que la experiencia resulte tan atractiva como sostenible.

Los inicios

La historia del embalse de Contreras se remonta a la década de 1970, cuando se completó su construcción como parte del sistema de regulación hídrica vinculado al Júcar. Ocupa una superficie aproximada de 2.700 hectáreas y, aunque inicialmente se proyectó con mayor capacidad, fue necesario ajustar su volumen tras detectarse problemas de estabilidad, una decisión que reforzó la seguridad estructural. Desde entonces, su función es esencial para el abastecimiento de agua y el control de caudales, sin comprometer el equilibrio del entorno natural que lo rodea.

Muy cerca, el embalse de Embarcaderos representa otro de los grandes espacios fluviales ligados a la historia reciente de Cofrentes. Esta presa, situada en la cerrada que le da nombre, estuvo destinada a la producción de energía hidroeléctrica hasta finales de la década de 1980. Con una altura de 32 metros y una capacidad de 11 hectómetros cúbicos, el embalse ocupa unas 255 hectáreas y hoy forma parte de la cola del embalse de Cortes II. Desde el cese de su actividad industrial, se ha transformado en un espacio de carácter natural, deportivo y turístico, integrado en un paisaje montañoso y forestal de gran belleza.

Cofrentes es un municipio estrechamente vinculado a la energía desde hace más de un siglo. A lo largo del tiempo se han sucedido diferentes infraestructuras hidroeléctricas que aprovecharon la confluencia de los ríos Júcar y Cabriel, hasta culminar con la puesta en marcha de la central nuclear en 1984, que hoy sigue siendo uno de los grandes hitos industriales de la Comunidad Valenciana. Las aguas de Embarcaderos, reguladas por el sistema de Cortes II, cumplen además una función esencial en la refrigeración de esta central, reforzando el papel estratégico del agua en la zona.

Este potencial ha convertido a Cofrentes en uno de los destinos más destacados del interior valenciano. El embalse y las infraestructuras asociadas a él son parte esencial de su oferta turística. Junto a la presa se instaló un pantalán desde el que parte el famoso crucero fluvial por el río Júcar, considerado uno de los paseos en barco más atractivos del país. Pero Cofrentes ofrece mucho más.

Imagen de la central nuclear de CofrentesEP

El volcán de Cofrentes, también conocido como el cerro de Agras, se alza hasta los 500 metros y es perfectamente visitable. Se trata del único volcán relativamente reciente, desde el punto de vista geológico, de toda la región, y constituye una parada imprescindible para comprender la singularidad del territorio. A ello se suman lugares como la cueva de Santa Ana o el propio embalse de Embarcaderos, que completa la experiencia natural.

En el casco urbano, el castillo de Cofrentes domina el paisaje y recuerda que esta zona estuvo habitada desde la Edad del Bronce. De origen musulmán, probablemente del siglo XI, el castillo fue evolucionando hasta convertirse en una fortaleza con elementos góticos. La Torre del Homenaje, con su característico reloj, es uno de sus símbolos más reconocibles. Otros puntos de interés son la ermita de la Soledad, del siglo XIX, la parroquia de San José, construida en el siglo XVII, y la Casa del Hermano Pastor, vinculada al último ermitaño de la Comunidad Valenciana.

Así, el embalse de Cofrentes y su entorno no son solo un paisaje de aguas turquesas, sino la puerta de entrada a un territorio donde naturaleza, historia y cultura se entrelazan, demostrando que el interior de la Comunidad Valenciana guarda sorpresas capaces de cautivar a cualquier viajero.