Desembalse esta semana en SalamancaCHD

Los pantanos del trasvase del Tajo, a rebosar tras una crecida histórica con los del Segura en estado crítico

La cabecera acumula 1.373 hectómetros y permite transferencias máximas, mientras la demarcación receptora apenas alcanza el 39 % de su capacidad

Las abundantes precipitaciones de las últimas semanas han cambiado de forma notable el mapa hídrico de España, pero no han corregido los desequilibrios estructurales entre cuencas. Según los datos publicados esta semana por el Ministerio para la Transición Ecológica, la cuenca del Tajo almacena ya 8.766 hectómetros cúbicos, el 79,3 % de su capacidad total, tras una subida de casi 900 hectómetros en apenas unos días. En paralelo, la del Segura apenas alcanza el 39,4 %, con 449 hectómetros embalsados, lo que la mantiene como la más perjudicada del país en términos relativos.

La comparación es especialmente relevante en el contexto del recorte aplicado por el Gobierno al trasvase Tajo-Segura, una decisión que los regantes del sureste vienen denunciando desde hace años por considerar que responde a criterios políticos y no técnicos. Los datos actuales refuerzan esa tesis: el Tajo presenta unos niveles holgados, con desembalses por seguridad y avisos hidrológicos por crecidas, mientras el Segura continúa en una situación de fragilidad estructural pese a las lluvias.

En el conjunto de España, todas las grandes demarcaciones superan el 70 % de reservas salvo el Júcar, con un 57 %, y el Segura, muy por debajo del resto. Cuencas como el Guadiana, el Miño-Sil o el Guadalete-Barbate se sitúan por encima del 84 %, y algunas, como Galicia Costa o Tinto-Odiel-Piedras, rozan el lleno técnico. El contraste refuerza la singularidad del sureste, donde la capacidad de almacenamiento es además muy limitada por el tamaño de los embalses.

Un alivio insuficiente en el Segura

Las lluvias de finales de enero y principios de febrero han tenido, no obstante, un impacto significativo en la cuenca del Segura. En apenas dos semanas se han incorporado más de 130 hectómetros cúbicos, concentrados sobre todo en la cabecera. Solo en la última semana de enero entraron 47 hectómetros, a los que se sumaron más de 90 tras las precipitaciones de las seis primeras jornadas de febrero. Este aumento ha permitido elevar las reservas cerca de un 9 % en una semana, hasta rozar el 40 % de la capacidad total.

Estado de los embalses por Cuencas Hidrográficasembalses.net

Se trata, además, de recursos propios de la cuenca, un factor clave para los regantes, ya que estos volúmenes deben destinarse exclusivamente a la agricultura tradicional de las vegas Alta y Media del Segura, en Murcia, y a la Vega Baja alicantina. Con este escenario, la Comisión de Desembalse podría plantearse en las próximas semanas una reducción de las restricciones de riego que llevan vigentes más de un año, e incluso suprimirlas si se consolida la tendencia.

El Tajo, en nivel 1 y con margen

La situación en la cabecera del Tajo es muy distinta. Entrepeñas y Buendía superan conjuntamente los 1.300 hectómetros cúbicos, lo que sitúa al sistema en nivel 1 de las reglas de explotación. Ese umbral permitiría autorizar trasvases de hasta 60 hectómetros mensuales a Alicante, Murcia y Almería, el máximo previsto actualmente, siempre que las reservas se mantengan por encima de ese nivel a finales de marzo y no se vean mermadas por envíos pendientes.

Las borrascas atlánticas han dejado lluvias persistentes y nieve en las provincias de Guadalajara y Cuenca, donde se localizan estos embalses, consolidando unas aportaciones que ya fueron extraordinarias durante el pasado año hidrológico. En el propio cauce del Tajo, los caudales han llegado a superar los 300 metros cúbicos por segundo, muy por encima del caudal ecológico fijado a partir de 2027, lo que ha obligado a realizar desembalses por riesgo de inundación y ha activado avisos hidrológicos en al menos 16 estaciones de medición.

Trasvase Tajo-SeguraEUROPA PRESS

Este escenario ha reavivado el debate político. Desde el sureste se insiste en que resulta difícil justificar un recorte estructural del trasvase cuando la cuenca cedente se encuentra en niveles de abundancia y el agua se evacúa por seguridad, mientras la receptora sigue siendo la más deficitaria del país. Los regantes recuerdan, además, que el Segura reutiliza más del 90 % de sus recursos, frente a porcentajes inferiores en otras regiones, y que llevan décadas financiando infraestructuras a través del canon del trasvase.

Con los embalses del Tajo en una situación óptima y el Segura aún muy lejos de la normalidad, los últimos datos oficiales vuelven a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: si la actual política hídrica responde a criterios técnicos de gestión del recurso o a decisiones condicionadas por el pulso territorial y político entre comunidades.