Imagen de una de las viviendas construidas en la urbanización valenciana de Monte PicayoEngel & Völkers

La urbanización a 20 minutos de Valencia que renace con chalets de más de un millón de euros

El 'efecto Volkswagen' por la construcción de la gigafactoría en Sagunto ha sido un factor clave para el resurgimiento de Monte Picayo

El único punto de zonas montañosas de Valencia desde el que se puede ver el mar es el Marjal del Moro, entre las localidades de Sagunto y Puzol. En ese enclave se construyó en los años 70 del pasado siglo Monte Picayo, una urbanización que no tardó en encandilar a celebridades y personajes de alta burguesía, convirtiéndose así en una suerte de 'pequeña Marbella' en la provincia. Tanto es así que en el lugar se levantó un casino en 1979.

Sin embargo, el residencial entró en un declive que derivó en el abandono y posterior cierre del negocio en 2014. Pero, como si de una segunda vida se tratase, el complejo está «renaciendo» y recuperando, en buena parte como consecuencia del llamado 'efecto Volkswagen', ya que la compañía automovilística está construyendo en Sagunto su gigafactoría de baterías para sus vehículos y por la adquisición del antiguo casino por parte de un importe grupo empresarial con tal de que sea un hotel de lujo.

«El renovado interés residencial podría actuar como palanca de rehabilitación y actualización urbanística», ha explicado el director de Engel & Völkers Valencia, Alfonso Casillas. Así, Monte Picayo vuelve a estar en el radar de compradores e inversores con viviendas a la venta por más de un millón de euros, ha explicado la compañía inmobiliaria en un comunicado.

Profesionales y ejecutivos

Y es que la zona encara una nueva etapa donde el turismo de alto nivel, los servicios corporativos y la demanda residencial convergen para «redefinir su valor económico y un estratégico en la comarca», ha destacado la firma inmobiliaria. No es para menos, ya que su marcada por una orografía singular y el microclima templado en su día atrajeron a profesionales liberales, directivos de altos hornos, empresarios y familias muy conocidas.

En la actualidad, el perfil más presente es el de «refugio de profesionales y ejecutivos internacionales, además de figuras vinculadas al fútbol valenciano». Además, la llegada de nuevos residentes, entre ellos ingenieros de la futura planta de Volkswagen, «confirma el resurgimiento de una zona que combina privacidad, paisaje e historia», destaca Engel & Völkers Valencia.

En este sentido, Monte Picayo cuenta con viviendas de gran privacidad y tipologías superiores a las de otras urbanizaciones cercanas y se posiciona como «un producto diferencial en un mercado donde escasean las viviendas de calidad a menos de 25 minutos de Valencia». Esa singularidad la convierte en un enclave codiciado por compradores con alto poder adquisitivo y necesidad de proximidad a nuevas áreas de actividad económica.

Así, sus casas mediterráneas, rodeadas de pinos, mantienen el carácter original, aunque conviven ya con nuevas construcciones vanguardistas firmadas por arquitectos de renombre. La tipología de vivienda más demandada en la zona son chalés mediterráneos de entre 200 y 400 metros cuadrados, preferiblemente con vistas al mar, a la Marjal del Moro y ubicados entre pinos. «Aunque Monte Picayo presenta una horquilla de precios amplia, el mercado se está definiendo claramente por su segmento prime, donde se concentra el mayor interés y el valor estratégico del enclave», explica el director de división en Engel & Völkers Valencia, Enrique Martínez.

A día de hoy, «una parte muy significativa de la oferta supera el millón de euros, con varias propiedades situadas entre 1,4 y 1,65 millones, correspondientes a villas independientes con vistas al mar, máxima privacidad y grandes parcelas», ha añadido.

«La existencia de viviendas con precios más contenidos no diluye este carácter exclusivo, sino que refuerza la singularidad del producto prime, cada vez más escaso y demandado por compradores con alto poder adquisitivo que buscan un refugio residencial diferencial a menos de 25 minutos de Valencia», remarca Martínez.

Por último, la urbanización tiene pocas parcelas disponibles y un parque residencial consolidado, lo que aumenta la competencia por los mejores emplazamientos y acelera el proceso de compraventa. «La privacidad, microclima templado, proximidad a playas y conexión directa con Valencia y con el nuevo polo industrial refuerzan su papel como refugio residencial de alto standing», ha concluido la compañía inmobiliaria.