Imagen de Alpuente, municipio de Valencia con huellas de dinosaurios
El pueblo valenciano que recomienda National Geographic donde aún pueden verse huellas de dinosaurio
La Comunidad Valenciana contiene verdaderas joyas culturales que recorren siglos de historia y paisajes sorprendentes, desde castillos medievales hasta recursos naturales únicos como el río subterráneo navegable más largo de Europa. Entre los municipios que conservan estas reliquias y que merecen una visita, hay uno que destaca por su singularidad y su pasado remoto: un pueblo del interior valenciano donde, según la tradición y la ciencia, aún pueden contemplarse huellas de dinosaurio.
En el interior de la provincia de Valencia, casi en el límite con Castilla-La Mancha y Aragón, se encuentra Alpuente, una localidad donde el paso del tiempo ha dejado señales visibles desde la prehistoria hasta nuestros días. Este pequeño municipio de la comarca de Los Serranos, situado a poco más de una hora de la capital valenciana y con poco más de seiscientos habitantes, ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España y atesora un patrimonio histórico excepcional. National Geographic lo describe como un lugar que llegó a ser capital de un reino entre huellas de dinosaurios y cielos estrellados, una afirmación que resume bien la singularidad de este enclave.
Origen de Alpuente
La historia de Alpuente se remonta a miles de años atrás. Restos arqueológicos y pinturas rupestres evidencian que el territorio ya estaba habitado durante la Edad del Bronce, mientras que su relevancia política alcanzó un momento decisivo en el siglo XI, cuando se convirtió en capital de la Taifa de Alpuente tras la desintegración del Califato de Córdoba. Este legado histórico se percibe en su trazado urbano, en sus calles estrechas y en los numerosos vestigios monumentales que conforman su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico.
El carácter medieval del municipio se manifiesta especialmente en el Castillo de Alpuente y su recinto amurallado, que dominan el paisaje y recuerdan su importancia estratégica durante siglos. La antigua villa caifal y medieval conserva restos de viviendas y construcciones defensivas, entre ellas la Torre de la Aljama, testimonio del pasado islámico de la localidad. Pero si hay algo que le distingue de otros enclaves históricos es su relación con la paleontología. El término municipal alberga numerosos yacimientos con huellas de dinosaurio, algunas accesibles al público, que convierten la visita en un auténtico viaje al pasado más remoto.
Imagen de las huellas de dinosaurio en el yacimiento icnológico de Corcolilla
El Museo Paleontológico Santa Bárbara, ubicado en una antigua ermita, custodia importantes restos fósiles hallados en la zona, entre ellos los del Losillasaurus giganteus, un gigantesco saurópodo que habitó estas tierras hace millones de años. El centro también expone restos de estegosaurios, microfósiles y un aula de recuperación donde se puede observar el trabajo de limpieza y restauración de piezas, acercando al visitante a la labor científica que permite reconstruir la vida prehistórica.
Uno de los enclaves más destacados es el yacimiento icnológico de Corcolilla, considerado uno de los más relevantes de la Comunidad Valenciana y declarado Bien de Interés Cultural como zona paleontológica. En este espacio se conservan más de un centenar de huellas fósiles concentradas en una superficie relativamente reducida, formadas hace más de 140 millones de años durante el Jurásico Superior. Las pisadas, marcadas sobre antiguos depósitos fluviales de arenisca, pertenecen a dinosaurios bípedos como terópodos y ornitópodos de pequeño y mediano tamaño. Muchas de ellas se organizan en rastros que muestran diferentes direcciones de desplazamiento, lo que sugiere que la zona fue un lugar de tránsito frecuente para estos animales.
Además de las icnitas tridáctilas, con su característica forma de tres dedos, el yacimiento conserva otros elementos geológicos de gran interés, como grietas de desecación del sedimento, marcas de corrientes de agua y galerías excavadas por invertebrados, que permiten reconstruir las condiciones ambientales de aquel remoto periodo. Descubierto en 1994 y ampliado con nuevas excavaciones años después, el espacio ha sido acondicionado para su visita con pasarelas, miradores y paneles explicativos que facilitan la comprensión del proceso de formación y conservación de estas huellas milenarias.
La riqueza cultural de Alpuente no se limita a su pasado prehistórico o medieval. El municipio cuenta también con un Museo Etnológico que muestra las formas de vida tradicionales de sus habitantes, así como un entorno natural que invita al senderismo y a la exploración de sus aldeas y parajes. En los alrededores pueden encontrarse construcciones históricas como el acueducto medieval de Los Arcos y pequeñas poblaciones diseminadas entre montes y valles donde sobreviven ermitas, antiguos hornos, molinos y miradores que ofrecen amplias vistas del paisaje serrano.