Escuadrón de Vigilancia aérea EVA 4 del Ejército del Aire y del Espacio
Ejército del Aire y el Espacio Rachas de viento de 150 km/h derriban la cúpula del radar militar de Rosas, pero la vigilancia aérea está garantizada
El fuerte temporal de viento registrado este sábado en la comarca del Alt Empordà (Gerona), con rachas cercanas a los 150 km/h, ha provocado el derribo de la estructura radómica que protege el radar de vigilancia aérea del Acuartelamiento Aéreo de Rosas, sede del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 4 (EVA 4). El Ejército del Aire y del Espacio ha informado de que no se ha producido ningún daño personal como consecuencia del incidente.
Como medida preventiva y para garantizar la seguridad del personal y de las instalaciones, los sistemas del EVA 4 fueron desconectados temporalmente tras el suceso. «No obstante, la vigilancia y el control del espacio aéreo continúan plenamente garantizados gracias a la cobertura proporcionada por el resto de Escuadrones de Vigilancia Aérea desplegados en el territorio nacional», subraya el Ejército el Aire y del Espacio en incomunicado oficial.
Pieza clave de la defensa
El Acuartelamiento Aéreo de Rosas y el Escuadrón de Vigilancia Aérea Nº 4 (EVA 4) constituye una pieza clave del sistema de defensa aérea español. Su origen se remonta a los acuerdos hispano-norteamericanos de 1953, que facilitaron la instalación de infraestructuras militares en España y dieron lugar a la creación, en 1956, de la Red de Alerta y Control.
En 1955 se declaró urgente la construcción del entonces Escuadrón de Alerta y Control Nº 4, cuya base comenzó a edificarse en 1957 bajo el nombre de Estación W-4. Posteriormente denominada EVA-4 e identificada internacionalmente como «Samba», contaba con radares de hasta 250 millas náuticas de alcance. Su emplazamiento estratégico, a 613 metros de altitud, ofrece un amplio dominio visual sobre el golfo de Rosas, el cabo de Creus y parte del golfo de León.
En 1959 la instalación fue activada por personal de la 875th Alert, Control and Warning Squadron de la USAF, funcionando inicialmente como unidad conjunta. En 1960 tuvo lugar la primera interceptación aérea, y en 1962 se constituyó el primer equipo íntegramente español. Dos años después, la unidad estadounidense fue desactivada, quedando la base bajo responsabilidad nacional.
Con el tiempo, el EVA 4 evolucionó tecnológicamente. En 2009 se retiraron antiguos radares y se redujo su infraestructura visible. En 2014 se instaló el radar Lanza 3D y se integró plenamente en el Sistema de Mando y Control.
Su misión básica es detectar y seguir aeronaves en su zona de cobertura, transmitiendo información a los centros de defensa aérea y control civil, garantizando así la vigilancia y seguridad del espacio aéreo español.