Imagen del ticket de la cuenta del desayuno
Van tres a desayunar y les cobran 32 euros: «No creo que hayan preguntado antes el precio»
Un desayuno de 32 euros para tres personas. Ese es el importe que refleja el ticket compartido en redes sociales por Soy Camarero, el perfil del influencer valenciano Jesús Soriano que desde hace años publica situaciones relacionadas con el sector hostelero y que, una vez más, ha abierto un intenso debate sobre los precios en determinados establecimientos.
La imagen difundida muestra varios consumos habituales en cualquier cafetería: cafés con leche a 4,40 euros, una infusión a 4 euros y porciones de tarta a 8,60 euros cada una, entre otros productos. La suma total asciende a un poco más de 32 euros por un desayuno que muchos usuarios consideran «corriente».
El propio Soriano ha acompañado la publicación con un comentario que aviva la discusión: «No creo que hayan preguntado antes el precio». Una frase que apunta a una cuestión clave en este tipo de polémicas: la información previa al consumidor.
Imagen del ticket de la cuenta del desayuno
Las reacciones no tardaron en multiplicarse. Algunos usuarios muestran su indignación y cuestionan directamente al establecimiento. «¿Dónde es? Para no ir», escribe uno. Otro ironiza: «A 4,40 un café con leche ya te lo puede que traer Juan Valdez cruzando el Atlántico en el burro con manguitos». También hay quien recuerda que, por normativa, los locales deben tener la lista de precios visible al público.
Sin embargo, no todas las opiniones son críticas. Parte de los comentarios defienden la libertad del empresario para fijar sus tarifas. «En Starbucks la gente paga eso tan tranquilamente», señala un usuario, mientras otro zanja el asunto con un argumento habitual en este tipo de debates: «Si no les parece bien, que se lo tomen en su casa».
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la hostelería española: ¿hasta qué punto puede hablarse de precios abusivos en un mercado libre?. En zonas turísticas o locales con una propuesta diferenciada, los precios suelen ser más elevados, algo que choca con la percepción de quienes asocian el desayuno a un gasto moderado.
Más allá del establecimiento concreto, el ticket compartido por Soy Camarero refleja una realidad cada vez más frecuente: la creciente disparidad entre lo que algunos clientes consideran razonable y lo que determinados negocios fijan como tarifa.
Porque, como suele ocurrir en estos casos, la polémica no está solo en el importe final, sino en la expectativa previa. Y en un café con leche que, a 4,40 euros, ha sido suficiente para reabrir el eterno debate sobre cuánto cuesta, realmente, desayunar fuera de casa.