Imagen del ticket donde aparece el cobro de gestión del datáfonoX / Jesús Soriano

Hace un pedido de comida a domicilio de 29 euros y le cobran un euro de gestión de datáfono: «¿Os pasa?»

El influencer valenciano Jesús Soriano abre el debate sobre los «precios camuflados» en la hosteleria

Un pedido a domicilio de 29 euros que, al revisar el ticket con calma, termina siendo de 30 euros. El motivo: un recargo de un euro bajo el concepto «Gestión datáfono». Es la situación que ha compartido en X Soy Camarero, el perfil del influencer valenciano Jesús Soriano, reabriendo el debate sobre los suplementos añadidos al precio final en algunos establecimientos de hostelería.

«Anoche hice un pedido a domicilio: 29€. Pago y listo. Luego miro el ticket con calma y veo: +1€ 'Gestión datáfono'. La comisión real por pagar 29€ con tarjeta suele ser de céntimos. Entonces, ¿es un coste real o es un inflado de precio camuflado? ¿Os pasa?», plantea Soriano junto a la imagen del recibo.

La publicación no tardó en generar reacciones encontradas. Algunos usuarios defendieron el recargo o lo relativizaron. «Yo os cobraría 20 euros por servicio, mover el culo vagos», comentaba uno. «Tiene su lógica. Quieren cash», apuntaba otro, sugiriendo que el establecimiento podría estar incentivando el pago en efectivo.

Sin embargo, buena parte de los comentarios se mostraron críticos con la práctica. «Esto es 100% ilegal. El contrato con el banco y con Visa/Mastercard impide trasladárselo al cliente. El precio final no puede ser diferente si se paga con dinero o con tarjeta. Totalmente denunciable», escribía un usuario. «Esto en España es ilegal», insistía otro. Incluso hubo quien ironizaba con la posibilidad de nuevos conceptos en el futuro: «Cualquier día nos cobran por desgaste de suelo».

Más allá del caso concreto, la conversación pone sobre la mesa una cuestión recurrente en el sector: la transparencia en la fijación de precios y los recargos adicionales que aparecen en el ticket final. Las comisiones que los bancos aplican por el uso de terminales de punto de venta suelen ser reducidas y variables, lo que lleva a algunos clientes a cuestionar si estos suplementos responden a un coste real o si forman parte de la estructura general de precios del negocio.

El debate también enlaza con una discusión más amplia sobre la obligatoriedad de aceptar determinados medios de pago y la posibilidad, o no, de repercutir al consumidor los gastos asociados. En cualquier caso, la publicación de Soy Camarero vuelve a evidenciar cómo un simple ticket puede convertirse en detonante de una polémica mayor sobre prácticas comerciales y percepción de abuso.

Porque, en un contexto de inflación acumulada y encarecimiento de costes, cada euro cuenta. Y cuando aparece desglosado bajo un concepto poco habitual, la pregunta surge sola: ¿es un gasto justificado o un sobreprecio encubierto?