Imagen de archivo de Diana Morant

Imagen de archivo de Diana MorantEuropa Press / Fernando Sánchez

Diana Morant, ante sus malas encuestas electorales: más juzgados y campaña que propuestas

La líder de los socialistas valencianos sigue instalada en el relato de la dana mientras le han presentado dos querellas por injurias y su mano derecha ha declarado por vincular el PP con una vandalización de la sede del PSPV reivindicada por un grupo antisistema

Diana Morant creía que con el relato sobre la dana del 29 de octubre de 2024 establecido tanto por la izquierda en la Comunidad Valenciana como en sus ramificaciones en el Palacio de La Moncloa y en la sede de Ferraz (difícilmente distinguibles) tenía hecha la campaña para lograr ser presidenta de la Generalitat. Sin embargo, los hechos y sus derivadas le han puesto frente al siempre crudo espejo de la realidad: la hoja de ruta trazada con Pedro Sánchez y sus socios de Compromís se derrite como un cubito de hielo en verano, tanto en tiempos como en formas.

La evolución de la narrativa de la ministra a tiempo parcial de Ciencia, Innovación y Universidades y líder del PSPV-PSOE ha ido variando a merced de las urgencias del mercado político. Si bien en un principio tras las riadas aseveró con entusiasmo que apoyaría al Consell a la hora de sacar adelante unos Presupuestos que abordaran la ingente reconstrucción, poco después ese ofrecimiento derivó en una oposición frontal que deja al célebre «no es no» como una suerte de mano tendida.

La región cambió en noviembre de presidente. De Carlos Mazón a Juanfran Pérez Llorca. Pero Morant sigue siendo la misma. Su discurso tiene únicamente dos andamiajes: la Generalitat fue la única responsable de la gestión de la tragedia y, al mismo tiempo, defensa acérrima del sanchismo y todo lo que ello supone. Oposición en el sentido más estricto del término.

«Putero y acosador sexual y laboral»

Esa actitud frentista no parece que sea la opción preferida por los vecinos de Castellón, Valencia y Alicante. Todo lo contrario. Según las encuestas publicadas y los sondeos internos, la suma de Partido Popular y Vox volvería a alcanzar la mayoría absoluta en unas eventuales elecciones y, lejos de respaldar a la izquierda, el PSPV-PSOE y Compromís no tendrían opción alguna de gobernar. Pero como todo lo que va mal muchas veces puede ir a peor, la socialista bajaría de los 31 escaños que obtuvo en 2023 Ximo Puig hasta dejar a su partido con unos escuálidos 27 diputados. Mal balance para alguien cuyo trampolín para alcanzar la presidencia regional pasaba por ser ministra y contar con el altavoz mediático de La Moncloa.

Quizás por todo lo anterior se pueda explicar la actuación de Morant es las últimas semanas. A la desesperada y con unas expresiones altisonantes que le pueden pasar una mala factura más pronto que tarde. Y es que tanto ella como su número dos en la federación autonómica están involucrados en varios procesos judiciales por acusaciones presuntamente falsas.

La titular de Ciencia y a la par candidata tiene doble ración. La última corre a cargo del alcalde de la localidad valenciana de Almussafes, Toni González, a quien llamó públicamente «putero y acosador sexual y laboral». La querella ya está presentada en un juzgado de Gandía, municipio, precisamente, del que Morant fue alcaldesa durante seis años. 50.000 euros le reclama por «injurias graves y calumnias». No es poco. Está por ver si la socialista se presentará al pertinente acto de conciliación. Si lo hace, tiene dos opciones: o le paga dicha cantidad o se retracta. Si no, el procedimiento sigue su curso.

La agenda de Morant está plagada de actos en la Comunidad Valenciana. No así en otras provincias españolas. Quizás, entre hueco y hueco de eventos bien oficiales o bien de partido, tenga tiempo para otro acto de conciliación. En este caso, con el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, de quien aseguró lo siguiente:

«Mientras se recorta en sanidad, se está duplicando la inversión en la sanidad privada» (…) «Tenemos un conseller de Sanidad que se está lucrando con la privatización de la sanidad, aparece siempre detrás de todo lo que tiene que ver con Ribera Salud». La respuesta de Gómez no dejó dudas sobre sus intenciones: «Si tiene alguna prueba de lo que está diciendo, que vaya al juzgado. Como no la tiene, voy a ir yo».

Relato sanchista en las Cortes

Otro que ya ha tenido que acudir muy a su pesar a declarar es la 'mano derecha' de Morant en el PSPV-PSOE, Vicent Mascarell. Fue este pasado miércoles y lo hizo tras acusar al PP de haber sido el «autor intelectual» y «con nombres y apellidos» de la vandalización de la sede de la formación en Valencia el 1 de julio de 2025. Más de nueve meses después, el dirigente no rectificó ni una coma de sus aseveraciones. Y todo ello pese a que un grupo antisistema reivindicó los hechos. No sin más, sino de viva voz y colgando en las redes sociales un vídeo en el que mostraban cómo pintaban la fachada del edificio.

La precampaña que de manera oficiosa la ministra lleva meses practicando no es ni mucho menos como se la esperaba. Sus idas y venidas constantes a la Comunidad con actos trufados de propaganda no le están sirviendo. Con todo, insiste. Mascletà en Valencia, mascletá en Castellón… pero las encuestas no se mueven. Tampoco lo hacen sus propuestas.

Es cierto que no es diputada en las Cortes Valencianas, pero no es menos verdad que su cargo al frente del PSPV-PSOE bien le podría valer para dar instrucciones y directrices a su portavoz en la Cámara regional, José Muñoz. Dana y más dana. Mazón y más Mazón. Es el bucle en el que están instalados los socialistas y el argumentario del que o no quieren o no pueden salir. Muñoz es la consecuencia de un constructo del que Morant, por mucho que quiera decirlo e incidir, ni siquiera es la causa. Ésta se llama Pedro Sánchez. La ministra es simple intermediaria.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas